Dios se hace humano

Por Lázaro Hades

En este caminar para aprender a vivir en cristiano, son muchas las ocasiones en las que me encuentro cosas inesperadas. Cada etapa resulta interesante y cada uno de los acontecimientos que se suceden en este transitar parecen estar dispuestos para dejar enseñanza.

Este fin de  semana de la Navidad ha aglutinado en un pack indivisible una serie de acontecimientos y emociones que difilcilmente se puedan resumir en la entrada de un blog, pero que dejan un indeleble recuerdo a los que los han vivido.

Con un relato fruto de vivencias personales pero con experiencias que pueden ilustrar a los que me acompañan en este viaje, trataré de transmitir cómo se viven en cristiano los 3 días que rodean al nacimiento de Jesús, …

Nochebuena.

Si preparas una nochebuena con todo el esmero del mundo, con una cena magnífica, encuentras ese vino que esa noche descorcharás para tu deleite y el de tus invitados; si decoras tu casa como nunca; si esta es la noche en la que todos acuden a tiempo y con predisposición a pasarlo bien… esta es tu noche, pues pequeños detalles son los que hacen cualquier encuentro un gran momento.

Pero si le añadimos un poco de “Cristiano” y hacemos una parada a la reflexión usando las lecturas de las oraciones de nochebuena, en la que todos participan, incluso con peticiones propias y emotivas expresiones individuales, las palabras de aquel cuñado que dice no creer en Dios pero que no se atreve a darle la espalda, el silencio ante las lecturas, la emoción de los más fervorosos y la satisfacción del que lo organiza y ve que todo sale bien… esto, esto si que es una noche y buena. Marcará un antes y un después.

Y Dios se hace humano.

La misa de Gallo de este año ha sido un firme pilar donde arraigar esa fe en fase de construcción que tanto mencionamos. Hermosa ceremonia y no menos brillantes y profundas las palabras de un Padre ejemplar.

“no solo vivimos crisis de bienestar, sino de humanidad”

“desde la fe, hemos de dejar a mirar hacia atrás y hacia abajo, y debemos comenzar a mirar hacia adelante y hacia arriba”

“Dios no está lejos, ajeno a nuestras preocupaciones, Dios se abaja en Navidad, se embarra, se empapa, se embebe y se encarna…en humano”

“Dios no salva desde lejos sino se hace nuestro compañero de camino”

Permitan los más escépticos lectores la expresión, pero se puede salir borracho de una celebración eucarística, borracho de sensaciones, emociones a las que ayudan los que están allí junto a ti participando en la Eucaristía y compartiendo su alegría al finalizarla. Se sale de Misa con el estómago henchido de esa satisfacción que se produce al entender realmente que ha nacido Dios y lo que eso significa para los Cristianos.

La Familia

Enorme la satisfacción de ver una Iglesia a reventar de fieles. Enorme la satisfacción de comprobar cuántos somos. Enorme el trabajo que muchos religiosos realizan.

Lo más importante de la brillante celebración de la Sagrada Familia en Familia es ver como los cristianos estamos vivos, ávidos de encuentros como este en el que hoy 26 de diciembre hemos llenado la iglesia más grande de la ciudad tras la iniciativa de un colectivo religioso liderado por delegadas divinas incansables en su entrega y generosidad en el esfuerzo por el bien a los demás.

Cuánto me gustaría que nuestro mensaje hubiese llegado a todos aquellos que no acuden al encuentro con Dios con asiduidad y hubiesen disfrutado al menos de esta celebración. Es un reto para los que hemos disfrutado hoy y nos gusta compartir con los demás.

Por último y no menos importante, mostrar la satisfacción de haber conocido a la familia de un fraile con hechuras de santo que con unos granos de arroz bendecidos de alegría, muchas dosis de humildad y bondad espolvoreada a raudales, que se reunen en torno a un mismo corazón abierto a los demás, el suyo, que nos impregna a los demás con su aroma y te deja un rastro imborrable en tu memoria. Estar junto a esa familia, que en unos segundos te hace tuya y ver el generoso esfuerzo de gente anónima es algo dificil de agradecer con palabras y que vuelve ha aportar un nuevo pilar a esos cimientos de fe cada vez más arraigada.

Lo dicho, Dios se hace humano… en una familia más unida que nunca en nochebuena, en las personas emocionadas que comparten la eucaristia de medianoche, en religiosas, postulantes y novicias que celebran el Nacimiento, en tus hijos agradecidos cada mañana, en las familias que te rodean y en los santos anónimos que están junto a nosotros. No lo dejes pasar, míralo a la cara.

GRACIAS POR ESTA FELIZ NAVIDAD

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