Beato FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE. 9 de febrero

Hoy 9 de febrero, fecha en la que murió, se celebra por primera vez la fiesta litúrgica del Beato Fray Leopoldo de Alpandeire. Así se recoge en el decreto papal leído el 12 de septiembre de 2010 en la misa de beatificación del fraile de Alpandeire, celebrada en Granada y a la que acudieron más de 60.000 personas.

Aunque hace unos días ya hice una mención al beato, no podemos dejar pasar la oportunidad de recordar en esta fecha tan señalada a una persona que se entregó con su pobreza en Dios a todos sus hermanos en la tierra.

En Antequera, ciudad en la que pasó un tiempo, se le rinde culto esta tarde, con una solemne Misa en su honor, tras la que se bendecirá una una bella imagen suya que ha sido elaborada en Italia, en madera y totalmente esculpida a mano. Esta imagen quedará expuesta para veneración de sus numerosos fieles. La celebración comenzará a las 18 hrs. en la Iglesia de los Capuchinos.

A partir de ahora, cada día 12, fecha de su beatificación, se celebrará una misa para dar gracias a Dios, por haber suscitado en su Iglesia y entre nosotros, una persona tan entrañable como el Beato Fray Leopoldo.

Hoy hace 55 años que murió. Una media es de 2.500 visitantes acude cada día la tumba de Fray Leopoldo de Alpandeire junto a los Jardines del Triunfo de Granada. Esto se traduce en más de 70.000 visitantes al mes y de 900.000 al año, añadiendo las grandes aglomeraciones que hay cada 9 de mes y, especialmente, el 9 de febrero. Las cifras sitúan este punto de la ciudad como el más visitado tras la Alhambra, pero también plasman la gran devoción que hay hacia Fray Leopoldo. Allí, se celebra misa para sus fieles todos los días a las 8 y a las 9 de la mañana, excepto los festivos.

Pero, ¿Dónde estaba el secreto de Fray Leopoldo? ¿Es que había algún secreto en la vida de nuestro limosnero? Sí, este era el secreto de su vida: su oración, su vida de unión con Dios y su trabajo, sublimado y convertido también en oración, porque no fue la suya una vida caracterizada por grandes gestos o notables acontecimientos, salvo los hechos normales que vienen dados por el estado religioso que había elegido: el encuentro con la vida religiosa y la regularidad del horario conventual.

El ex General capuchino, Fr. Pascual Riwalski, en la homilía de la misa al inaugurar el Hogar de Fray Leopoldo, lo describió así:

“Es indudable que un encanto inmediato le viene a Fr. Leopoldo de su actitud de hombre simple, natural y sin artificio, sincero y rectilíneo, evangélicamente pobre. Un pobre crédulo y candoroso, sencillo y discreto, que sabe situarse siempre en segundo plano y trata de servir en el anonimato y la humildad. Un hombre con un corazón de niño, noble y franco, comedido y sobrio, de campesino honrado… Un hombre extremadamente reservado y modesto respecto a todo lo bueno que el Señor obra por medio suyo, que se turba ante las alabanzas de los hombres, que se goza con las humillaciones y que mantiene una conciencia viva de sus límites y de su pequeñez. ‘Soy un gran pecador’.

Un pensamiento en “Beato FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE. 9 de febrero”

  1. Me cuenta una tía mía que Fray Leopoldo acostumbraba a sentarse en las escaleras de la iglesia del Corpus Christi, en calle Elvira. La próxima vez que pase por ahí me fijaré. También me cuenta que entraba a pedir para los pobres al presidente de la Audiencia y que su hábito marrón estaba en muy mal estado, tan lleno de remiendos que no se deshacía de milagro. Aun hay personas mayores que recuerdan a este santo. No estaría mal que les preguntásemos para escribirlo aquí o que alguien con una cámara en mano grabara esos testimonios.

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