El eje.

No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a mi vida y, con ello, una orientación decisiva.

Estas palabras son de Joseph Ratzinger, catedrático alemán con más de 400 publicaciones sobre teología, elegido Papa a los 78 años. Benedicto XVI.

Tardó un año en publicar su primer escrito como Papa, su primera encíclica. Quiso poner las cosas claras desde el principio: lo primero es el amor.

Tener novia no significa ver mil fotografías de una chica que me gusta, significa que ella entra en mi vida y yo entro en la suya. Lo mismo ocurre con ser Cristiano: Meter a Cristo en mi vida y meterme yo en la de Cristo.

Trazar una circunferencia perfecta es imposible a mano alzada, hemos de usar un compás. El eje del compás es el que marca la línea perfecta de la circunferencia que dibuja nuestro cristianismo. A estas alturas de la lectura, me imagino que sabes quién es el eje de nuestro compás, en quién hemos de agarrar nuestra fe: Cristo.

En torno a El ha de girar todo, de esta forma la vida adquiere una dimensión diferente, vivimos en otro plano.

Volviendo a la frase del Papa, me detengo en dos conceptos, “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética” (voy a ser bueno, no robaré y cumpliré los mandamientos…), y no se comienza “por una gran idea” (pensar de un modo determinado o pensar que tal asunto es verdad o mentira).

Ser Cristiano consiste en encontrarse con una Persona, con Cristo. Nada más.

Con Cristo te puedes encontrar de muchas formas: a través de “tu” Virgen, de “tu” Cristo o “tu” Santo… Pero nunca te olvides que El es el eje del compás, El es la Persona con la que has de encontrarte y compartir tu vida.

De este modo se es y se disfruta como Cristiano.

Lázaro Hades (inspirado en textos de José Pedro Manglano)

Un pensamiento en “El eje.”

  1. San Alfonso María Ligorio decía sobre el seguimiento del cristiano que es parecido a una cacería de liebres.Cuando sale la liebre ,todos los perros corren y corren ,en la mitad del camino hay algunos que paran mientras otros siguen corriendo ,y especialmente unos cuantos corren con entusiasmo,esos son los que han visto a la liebre de verdad…se puede seguir aJesús por tradición,por convencimento…pero el seguimiento con mayúsculas parte de un encuentro personal con El.

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