La verticalidad de la Fe

En el Evangelio de hoy se nos dice:

…Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde Él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis». Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo». Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive».

Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía

Este Evangelio nos insta a ponernos en camino para encontrarnos con Jesús, para salir a su encuentro. Hablemos con El presentando lo que nos preocupa, queriendo creer en su Palabra. Solo así podremos llegar a una Comunión con El que nos ayudará a tener una fe firme, a sentirnos importantes para El.

Podremos pedirle, de la misma forma que lo hace el funcionario real para su hijo, por personas de nuestro entorno que lo necesitan. Hemos de pedir a El esa ayuda que estamos buscando, pero esto no se consigue a base de rituales, santiguarse cuando estamos apurados o por costumbre, rezándole a mi Santo, etc… Se consigue con la oración a Dios, nuestro Padre.

El nos está esperando en el Sagrario de todas las Iglesias por las que pasamos en nuestro caminar diario. Aprovecha y cada vez que pases por una de ellas y recuérdate: “Jesús, se que estás ahí“.

No soy nadie para dar lecciones ni consejos, pero compartiendo mi aprendizaje y conclusiones puedo decir que he descubierto que uno de los grandes errores que cometemos los creyentes es aferrarnos a “nuestro santo”, “mi virgen”, “mi santuario”… distorsionando la verticalidad de nuestra creencia en Dios.

Sí, la fe debe ser algo muy vertical, de ti hacia Dios, con la oración marcando el camino.

¿Y qué papel juegan entonces “los mis” (mi santo, mi virgen, etc)?

Toma los santos como ejemplo de vida a la que imitar para llegar a El, como todos ellos hicieron. Apóyate en la experiencia humana de todas esas personas cuya vida santa está repleta de mensajes que hemos tomar como referencia.  La Virgen es nuestra madre, que de naturaleza humana, concibió a Cristo y nos sirvió de ejemplo de pureza, sacrificio y sufrimiento, y en cada una de sus advocaciones podemos encontrarla. No podemos ser de una o de otra, como si de un equipo de fútbol se tratara.

Reflexionemos en esto de cara a Semana Santa.

¿Cómo vamos a vivir la pasión, muerte y resurrección de Cristo?

Lázaro Hades

Un pensamiento en “La verticalidad de la Fe”

  1. Siempre he pensado así.Una vez me dijeron,de broma claro,si podemos hablar directamente con el jefe ¿para qué nos dirigimos a su secretaria?.La fe como tu dices es algo vertical,pero proyectada en horizontal.
    Los santos ,todos, nos dicen que sí es posible,ellos si han conseguido vivir el evangelio y nos dan ejemplo a los demás.

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