¿Depresión? Usa la razón: PÉGATE A EL.

Siempre en nuestra vida va a haber momentos en el que el ánimo parece estar por debajo de lo que necesitamos para levantarnos cada día.

He aquí un buen momento para vivir en la oscuridad de la fe.

Seguramente que en esos momentos de depresión nada te parece tener explicación, nada merece la pena o nadie puede consolarte.

Guarda esta opción que te planteo, para que en caso de vivir una situación anímica delicada, puedas usarla.

Tu razón te hacía comprender que en tiempos de bonanza anímica tu fe era muy fructífera. Estabas ahí, pegado al Señor y todo era gracia. Recuerda que nunca te falló. Te sentías oído por El en la oración, cómodo al asistir a su encuentro en la Eucaristía de donde salías impregnado de su olor que transmitías allá adonde fueses.

En la oscuridad del ánimo bajo, o del ánimo tumultuoso, en tiempos de crisis, en definitiva, cuando todo parece que se vuelve en tu contra, te preguntarás si El te está oyendo, porque tú le hablas y no sientes su respuesta. Cuando antes salías totalmente alimentado al tomar su Cuerpo ahora sales vacío y esa fragancia ha desaparecido…

En estos momentos, toca vivir la fe al desnudo, a la intemperie de las inclemencias del momento, no  haciendo otra cosa que insistir en la oración, teniendo la seguridad,    en medio de la oscuridad,  de que El está ahí, igual que lo estaba antes, aunque ahora tú estás completamente sordo.

No te despegues de El. Insiste.  Repite las palabras del salmo: Espera en el Señor, se valiente, ten ánimo, espera en el Señor”.    Ten paciencia y se constante en la oración, además de aportarte un método para tener algo cada día adonde asirte, volverás a ver que ese es el Camino.

 Lázaro Hades.

Te dejo una oración para esos días:

Señor, mi Dios,

quiero confiarte mi estado de ánimo,

aunque sé que lo conoces porque me habitas,

y, aunque no se cómo, lo estás compartiendo conmigo.

Me invade inexplicablemente un sentimiento de angustia, de ansiedad, de tristeza, de inseguridad y de miedo.

Mi malestar se hace tan desesperante que mi vida pierde su sentido,

Y la muerte se me aparece como un camino hacia el alivio en medio de este tormento.

Sé que nada cambió en la realidad,

pienso que me amas, porque me acompañas y me esperas,

Pero esta seguridad de lo que pienso, no logra modificar el dolor que siento.

No quiero rendirme dejándome llevar por las aguas turbias y tumultuosas de mi estado depresivo,

pero por momentos siento que me arrastran pese a mi lucha y resistencia.

Pero sigo confiando en ti y en el sentido de mi vida.

Busco alivio a mi dolor, compartiéndolo con quienes me aman,

porque tú eres el Amor y estás donde se ama.

Señor mi Dios,

sentido y meta de mi vida, me pongo en tus manos

y sé que me sostienes en ellas, déjame pedirte lo que sé que haces antes de que te lo pida:

lléname con tu presencia, aliéntame con tu Espíritu de amor,

para que en medio de mi noche, 

yo siga esperando el amanecer de un nuevo día.

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