NOVENA A MARÍA AUXILIADORA. Día 3.

Con motivo de la celebración el 24 de mayo de la festividad de María Auxiliadora, estamos publicando durante los últimos 9 días de mayo una novena en su favor. Cada tarde, publicamos la oración de cada día.

Aunque la estemos rezando en común durante estos días, puedes recurrir a esta novena cualquier día del año.

Las partes de esta novena son una oración preparatoria y otra de salida para todos los días y en cada uno de ellos una oración intermedia en la que pediremos sucesivamente por: LA HUMILDAD, LA PACIENCIA, LA DULZURA,  LA PUREZA, LA CARIDAD, LA CIENCIA DIVINA, LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO, LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y EL TRIUNFO DE LA SANTA IGLESIA.

Por la señal… etc.

ORACIÓN PREPARATORIA

 ¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

DÍA 3. PARA PEDIR LA DULZURA

¡Oh clementísima Reina y Auxiliadora de los cristianos! Con las más ardientes súplicas vengo a pedirte la gracia que necesito… y me concedas además la santa dulzura, que es el ropaje de la humildad y la virtud predilecta del Sacratísimo Corazón de Jesús. Débil y orgulloso como soy, jamás llegaría a revestir mi alma de este encantador ropaje sin tu misericordia. Ayúdame a ser cortés en el trato, dulce en el sentir y en el hablar, bueno con todos y especialmente con quien se me manifieste frío y maligno, a fin de procurarte una complaclencia a Tí y a tu dulcísimo Jesús. Amén.

 Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL

 ¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Tí que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Tí se eleva mi grito: A TI CLAMAMOS!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: A TI SUSPIRAMOS!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh CLEMENTE! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡OH PIADOSA! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh DULCE VIRGEN MARÍA! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡ MUÉSTRATE QUE ERES MADRE! Yo me abandono y entrego a Tí como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

 María, Auxilio de los Cristianos: Ruega por nosotros

En el nombre del Padre, …

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