LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Este domingo XV (A) del tiempo ordinario podemos Jesús nos muestra en el Evangelio una de las parábolas con más fuerza y la vez con más encanto ya que sale al completo de sus palabras un mensaje muy didáctico y aleccionador. Mensaje que cada uno de nosotros completaremos con la actitud que mostramos al recibir su palabra.

En la parábola del sembrador (pulsa aquí para leerla) Jesús nos dice: ” Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón.”

La parábola nos dice que existen cuatro terrenos de igual extensión, y que existen cuatro tipos de actitudes humanas frente a la escucha del Evangelio. El contexto del evangelio nos hace suponer que la mayor parte del terreno existente es de buena calidad, por lo tanto debemos continuar sembrando la preciosa semilla.

Pero, sin olvidar que también existen los otros tres tipos de terreno.

ACTITUD ANTE LA PALABRA: El QUE ESCUCHA Y NO ENTIENDE

El sembrador es el Dios que nos da su Palabra a través del que predica .

La semilla es LA PALABRA DE DIOS.

El corazón de la persona es donde cae la semilla (la Palabra de Dios)

En este caso, la semilla que cae junto al camino (la Palabra de Dios), no llega al corazón de la persona. Tal vez esté distraída, tal vez esté pensando en otra cosa. Entonces viene el diablo (las aves que se comen las semillas) y arrebata (roba) la Palabra de Dios.

La persona se olvida de todo. No se acuerda de nada. Estuvo en la iglesia, pero no escuchó. La palabra de Dios no entró en su corazón. No le importa, no tiene interés.

Veamos lo que dice con relación al primer tipo de persona: “Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos”.

Las aves del cielo de la parábola representan al maligno, a lo demoníaco. Decía San Agustín que el mejor truco de Satanás es convencernos de que él no existe. ¿Como detectar lo maligno en el mundo? Me parece que un medio adecuado de detectar lo maligno es juzgarlo a la luz del amor. Dios es esencialmente amor. Todo lo que sea contrario al amor puede ser perverso: El egoísmo, la violencia, la envidia, la injusticia, el odio, el crimen, etc.

⇒ ¿Quien es el que escucha y no entiende? ¿Entendemos nosotros?

 2ª ACTITUD ANTE LA PALABRA: EL QUE ESCUCHA CON GOZO, PERO CARECE DE PROFUNDIDAD

“Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza

Aquí Jesús está hablando de aquellas personas que al escuchar la palabra de Dios se emocionan, le entregan el corazón al Señor y prometen seguirle, amarlo, obedecerle, estudiar La Biblia y no abandonar nunca a Dios. Pero como la palabra ha caído entre piedras no tiene raíz y muy pronto muere.

Todo fue solamente un entusiasmo. Pero cuando vienen las pruebas, los problemas, abandonan al Señor Jesús y no se acuerdan más de él. Tropiezan y caen. No soportan las pruebas.

¿Que quiere decir que alguien no tiene raíz profunda en sí mismo? ¿Se referirá a conocer- se y amarse a si mismo adecuadamente? ¿Se referirá a una inadecuada madurez espiritual? ¿O a la falta de madurez emocional? No es fácil encontrar una respuesta absoluta. No obstante, cada uno de nosotros debe preguntarse sinceramente si tiene o no raíces con suficiente profundidad como para resistir las tempestades de la vida.

A veces es necesario que uno sea puesto a prueba por las circunstancias de la vida para que la profundidad de las raíces nos sostenga. No existe vacuna contra el sufrimiento. Las tempestades de la vida vienen sobre creyentes e incrédulos por igual. La diferencia está en que el creyente tiene un plus, una energía extra para soportar la adversidad y salir victorioso en medio de las dificultades.  Así nos lo promete el Señor.

 3ª ACTITUD ANTE LA PALABRA: EL QUE ESCUCHA LA PALABRA, PERO SE OCUPA EN SUS PREOCUPACIONES

Sobre el tercer tipo de personas nos dice Jesús: “Y otros son los sembrados entre los espinos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás vicios les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto.”

El cristiano debe ocuparse más y preocuparse menos. Los espinos son las preocupaciones del mundo, incluido el engaño de las riquezas. En el Sermón del Monte, Jesús dedica un buen espacio a la explicación sobre la actitud que debe tener el cristiano con relación a las preocupaciones.

Las preocupaciones, expresadas aún durante el culto, hacen que muchas personas no puedan concentrarse en lo que se predica. En ocasiones las preocupaciones inciden para que algunos creyentes logren sólo una atención parcial y superficial al contenido del culto cristiano.

Las preocupaciones ahogan la Palabra de Dios y el que escucha queda sin fruto. El rendimiento es el objetivo final de la imagen de la Iglesia como Vid Verdadera, que nos presenta el Señor. Nos dice el Señor: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mi, y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mi nada podéis hacer”.

 4ª ACTITUD ANTE LA PALABRA :EL QUE ESCUCHA Y DA FRUTO

Sobre el cuarto tipo de personas nos dice el Señor: “Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento”. 

Una planta no se alimenta a si misma, pero fructifica para dar de comer a otros. Lo cual no quiere decir que no se embellece a sí misma cargada de frutos. A nivel humano diríamos que hay gozo por la producción, pero ese resultado es para alimentar a otros. Quizás más de uno podemos decir que hemos recibido más bendiciones de Dios orando por otros que por nosotros mismos.

El que escucha la palabra, la entiende y la obedece, ése da mucho fruto. Es necesario recordar que el Señor reconoce las diferencias individuales. Algunos tienen dones como para producir ciento por uno, otros los tienen para sesenta y otros para treinta. La cuestión es producir, según nuestras posibilidades.

REFLEXIONES

¿Cómo siembra Jesús su semilla hoy? ¿Qué clase de terreno eres tú para el Señor? ¿Escuchas para dar fruto? ¿No entiendes o no quieres entender?

¿Te falta profundidad? ¿Te ocupas en preocuparte?

¿Siembras la palabra de Dios entre tus familiares y amigos?

¿Reconoces que hay personas que pueden estar esperando que alguien siembre en ellos la semilla divina? ¿Será porque sabes que hay algunos terrenos dificultosos que no siembras lo suficiente?

El Señor te desafía hoy a ser un buen terreno donde Él pueda sembrar y a través de ti levantar una abundante cosecha para alimentar a los hambrientos de Dios.

El Señor te invita a ser su compañero de trabajo, en la siembra de su Palabra.

¿Responderás a su invitación?

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