¿DE QUIÉN SE VALE DIOS PARA AMARNOS?

Nada pasa por casualidad.

Cuando alguna cosa encaja, o desencaja, parece que la casualidad es el mejor recurso para justificar una sucesión de acontecimientos que desencadenan en un resultado que no sabemos de dónde viene. A mí, esto de la casualidad, me recuerda también a esa expresión que dice “tú tienes la culpa”. ¿Qué es la culpa? La culpa no es nada. Lo mismo que la casualidad.

En mi vida espiritual han ocurrido una serie de acontecimientos en los últimos meses que me confunden al pensar que solo en este periodo se gestó todo. ¡Qué casualidad!

Pues creo que no. Que no hay casualidad, que Dios tenía un plan para mí y para cada uno de nosotros y que nos lo va administrando poco a poco, valiéndose de personas que comparten nuestra vida en este mundo y que en algún momento fueron enviados de Dios para encender una chispa que creemos tener apagada y que al encenderse parece que el resultado esté generado por un hecho aleatorio.

Sor Sagrario del Campo Herrero, ha sido Madre General de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones durante los últimos 12 años. Esta mañana mi hombría luchaba contra mis lágrimas para que no delataran esos sentimientos que parece que tenemos que tener ocultos para mostrarnos menos vulnerables. Despedíamos una relación que comenzó a raíz de la beatificación de Madre Carmen del Niño Jesús. Creo que el plan de Dios para ambos pasaba por ahí.

En el Evangelio de hoy Jesús nos dice: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará” (Jn 12,24-26).

¡Qué casualidad! Hoy nos da Jesús este Evangelio. Cada día a través de su Palabra nos envía un mensaje claro para cada uno de nosotros y hoy me hace ver que efectivamente, el grano de trigo que deja esta monja franciscana muere en tierra: y da mucho fruto. Su vida, no es su vida, es la de los demás. Sirve al Padre donde El la llama y hoy deja la casa donde ha estado habitando con Él estos años y se muda a compartir su trigo en otro lugar donde desde mañana podrán disfrutar de su carisma y su vida en Cristo. Desde allí seguirá sirviendo al Padre que le honrará ahora y siempre.

Hoy, también hoy, qué casualidad, otro buen sembrador, al que algún día habrá que dedicarle otro artículo, me ha regalado un libro que trata sobre la vida de Jesucristo. Tras despedirme de la Madre, lo he abierto por una página al azar, y, qué casualidad, en esta página se hace referencia a Cristo como “Maestro de vida” y se puede leer que Jesús es “un maestro poco convencional” y que “…su modo de dirigirse al pueblo para invitar a todos a vivir de otra manera no se ajusta a la imagen de un maestro de su tiempo…” “…es un sabio que enseña a vivir respondiendo a Dios…” (sic).

En el libro se refiere a Jesús, pero qué casualidad,  esas palabras parecen hoy referirse a la religiosa de la que os hablo, pues todas las frases parecen definirla.

Se nos dice a menudo que hemos de ser santos, que debemos que tener a Cristo a imagen y semejanza, como el icono de nuestra vida. Seguro que en tu entorno hay muchas personas que lo son. Yo, gracias a Dios, conozco a más de uno y hoy tocaba decir “hasta luego” a alguien que vive pegada a El, sembrando en los demás.

¿De quién se vale Dios para amarnos? De personas como Sor Sagrario del Campo Herrero.

 

 

Lázaro Hades.

4 pensamientos en “¿DE QUIÉN SE VALE DIOS PARA AMARNOS?”

  1. Desde luego Lázaro que nada pasa por casualidad. Cuando nos pasa algo en nuestra vida, un contratiempo, aparece una persona… encuentras una cita en libro… A veces hasta da miedo de cómo suceden las cosas y cómo se han ido solucionando. A mí me ha sucedido y no una vez, sino más de una. “ALGUIEN” me ha iluminado el camino para que no tuviera miedo y me ha ido llevando por aquí, por allí. ¡No ha sido una casualidad! Por supuesto que no, lo que pasa algunas veces es que el plan que yo quiero para mí y los míos no es el plan que me tiene preparado el Señor… y eso ya no me hace mucha gracia: me enfado, me desanimo, dudo.
    Él nos ama a través de muchas personas que todos los días están cerca de nosotros y no lo vemos. Como la hermana a la que tu haces referencia en este artículo, que es una bendición de Dios como el resto de hermanas que forman parte de esta Congregación, que a mi familia, sin conocerla de nada -sólo algunas de ellas me conocían a mí- nos acogieron con los brazos abiertos, sin preguntarnos nada. Lo estábamos pasando muy mal, no sabíamos qué hacer, estábamos hechos un lío, perdidos… y un día ¡PUM!… aparecen las hermanas y todo toma un camino distinto y empiezan a solucionarse los problemas. Nunca se lo podremos agradecer lo suficiente lo que hicieron por mi familia. Y como no, también a usted, Sor Sagrario.
    Lázaro, me he emocionado mucho leyendo el artículo. El Señor te ha iluminado, pero bien, con toda potencia. Me ha encantado.
    Que Dios la bendiga hermana, siempre la tendremos en nuestro corazón y, de nuevo, gracias por todo.
    Hasta siempre.

  2. ¡Ánimo Lázaro!. Me alegra ver, públicamente, a alguien que reconoce que, aunque parezca lo contrario, el llorar no nos hace más vulnerables. Al contrario, creo que esas lágrimas hacen que gemine antes esa semilla de sencillez, apoyo, consejo, etc., que hemos recibido, y llevamos en nuestros corazones, y que Sor Sagrario del Campo Herrero, “esta monja franciscana”, ha sabido regalarnos cada vez que nos la hemos encontrado.
    ¡Bendito sea el Señor que tanto la quiere! y nos ha permitido conocerla.
    Que su semilla vaya germinando por allá donde vaya.

  3. Me ha gustado mucho la reflexión,yo también tengo esas experiencias de “casualidades en mi vida”,o de ver que las cosas no salen como yo quiero,y al tiempo darme cuenta que los planes de Dios no son los míos.Me uno también a vosotros en ese reconocimiento a las hnas Franciscanas.

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