PADRENUESTRO: la oración que Cristo nos enseñó.

No es la primera vez que hablo sobre el Padrenuestro. En el Evangelio de ayer, martes 27 del tiempo ordinario, Jesús nos enseñó a orar al Padre y hoy vuelvo a reflexionar sobre la más importante de las oraciones.

Tras escuchar la Palabra de Dios esta semana en las lecturas del Evangelio de Lucas, compruebo que todas se complementan hasta concluir en unas instrucciones muy concretas sobre cómo ha de ser nuestra conducta ante Dios y cómo debemos orarle.

Te hago un resumen sobre lo que Jesús nos ha dicho esta semana y las conclusiones a las que he llegado. Si quieres volver a leer estas palabras de Jesús, pulsa aquí para ver todas las lecturas del tiempo ordinario y selecciona la semana 27.

El lunes, con la parábola del buen samaritano, la más famosa y leída del Evangelio de Lucas, el único que la menciona, Dios nos hace reflexionar sobre la caridad. De cómo un cura y un levita, los considerados “oficialmente buenos” en el pueblo judío, dejan sin atender a un malherido que se encuentran en su camino, y como un samaritano (extranjero) sí obedece a la obligación del cristiano. A destacar cómo este trata a un desconocido: se paró a atenderlo, lo vendó, lo cuidó, pagó su posada y prometió que volvería. ¿Haríamos esto nosotros ante una persona que no sabemos quién es?

Insiste Jesús en el Evangelio del martes. Jesús acude a la casa de su buen amigo Lázaro de Betania. Sus dos hermanas, Marta y María le atienden. Enlaza la actitud activa del samaritano con la de Marta, buena ama de casa que se esmera en atender a Jesús con cosas materiales, tratando de satisfacerle en todas sus necesidades como haríamos cualquiera de nosotros ante cualquier invitado que nos visita en casa. Sin embargo, en este caso, Dios nos pone el ejemplo de María, más contemplativa, que atiende en todo momento las explicaciones de Jesús, para indicarnos que el camino de la oración es tan importante como el de la caridad. La actitud de fe y de escucha es señalada en este caso por Jesucristo como “la mejor parte”.  Creo que se nos muestra todo tan seguido porque hemos de entender que las dos actitudes, la de la caridad y la de la escucha, no son opuestas, sino complementarias.

El miércoles, completa Jesús esta lección sobre la oración enseñándonos a orar ante el Padre. Se lo pidieron porque le veían rezando y qué mejor modelo que él,  que oraba con esa actitud filial de comunión con el Padre.

Rezamos muchas veces el Padrenuestro, y por eso tiene el peligro de que la rutina no nos permita sacarle todo el gusto espiritual que merece. Es la más importante de las oraciones que decimos, la que nos enseñó el mismo Jesús.

El Padrenuestro es una oración entrañable, que nos ayuda a situarnos en la relación justa ante Dios, pidiendo ante todo que su nombre sea glorificado y que se apresure la venida de su Reino. El centro de nuestra vida es Dios. Luego le pedimos por nosotros: que nos dé el pan de nuestra subsistencia, nos perdone de las culpas y nos dé fuerza para no caer en la tentación.

Hoy he rezado el Padrenuestro por mi cuenta, fuera de las rutinas habituales, despacio, saboreándolo, tras la comunión, creyendo en lo que estaba diciendo. Sería bueno tratar de enseñar a otros a rezarlo con fe y con amor de hijos. A nuestros hijos deberíamos iniciarlos en la oración “orando con ellos”, no tanto “mandándoles a que recen”, y sí tratando de meditar juntos sobre las palabras que estamos dirigiendo al Padre para que nunca se conviertan en una rutina.

Para concluir y reforzar aún más el mensaje, hoy jueves Dios nos asegura que atenderá nuestra oración. Con la parábola del amigo inoportuno, Jesús nos cuenta como dos amigos se atienden a través de la insistencia en la petición de ayuda de uno a otro. Como hemos de hacerlo nosotros a través de la oración, perseverando. Si lo hace el amigo, si lo hace el padre con su hijo, ¡cuánto más no hará Dios con los que le piden algo!. Jesús nos asegura en la lectura de hoy  que “vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden”.

Dios siempre escucha. Nos concederá el bien pleno que él nos prepara, no necesariamente el que nosotros pedimos.

No sé que me dirá Jesús mañana a través del Evangelio, no me gusta leerlo hasta el día que corresponde, pero seguro que me seguirá enseñando…

Lázaro Hades

Inspirado en el libro “Enséñame tus caminos”, de José Aldazábal

Deja un comentario