EXISTE VIDA ANTES DE LA MUERTE

Eran las 8,44 de la mañana.

A esta hora ya había estado en Misa, tomado 2 cafés, había visto las noticias de la mañana,  ojeado dos periódicos, uno digital y otro impreso, incluso había repasado un par de reflexiones sobre el Evangelio de hoy… material suficiente para armar las palabras necesarias en el objetivo de completar mi artículo de hoy en esta página que gira en torno a la experiencia de vida de un aprendiz de cristiano.

A diario trato de enlazar todo lo que me va ocurriendo, pues cada día estoy más convencido de que Dios nos habla a través de los acontecimientos cotidianos. Y donde menos me lo esperaba esta mañana leí la frase que cierra el mensaje de la lección de hoy.
Además, el autor es Eduard Punset, científico-pensador que precisamente no se caracteriza por creer en Dios, sino más bien lo contrario. Sus pensamientos, sin embargo de acuerdo con ellos o no, merecen mi respeto, pues creo que todas las opiniones, vengan de donde vengan, me hacen más firme en mi fe.

En este caso, estas palabras, han servido para completar el mensaje que Jesús nos está dando en el Evangelio de hoy. Punset afirma que: “existe vida antes de la muerte”. ¡Vaya por Dios!, y yo sin haber caído en esto antes.

Texto del Evangelio (Lc 12,13-21)(…)Les dijo una parábola: «Había un hombre rico cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer?, no tengo donde guardar mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y construiré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe y date buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir; ¿y para quién serán las cosas que has amontonado?’.Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí y no es rico a los ojos de Dios».

¿Hay vida antes de la muerte?, sí, pero la ruina para el hombre es pensar en acumular riquezas para sí y no ser rico a los ojos de Dios.

Se puede interpretar este evangelio como una lección a los que sólo piensan en el dinero y lo material como única fuente de alegría terrenal, y de hecho casi todos los comentarios de sobre él van en esa línea.

Pero yo trato de no incluir variables económicas a las ecuaciones de la vida, por lo que hoy, gracias al Sr. Punset, he llegado a la conclusión en que Dios no me está pidiendo que no sea feliz en la tierra, que no sea productivo, incluso que no disfrute el rendimiento de mi trabajo. Me está pidiendo que de importancia a las cosas que me llevaré conmigo cuando muera: las buenas obras y el amor que haya tenido. San Juan de la Cruz nos dice que al atardecer de la vida nos examinaran del amor .

El saber compartir con otros nuestros bienes sí es riqueza ante Dios. Al final se nos juzgará por “cuánto dimos de comer” y la mayor necedad habrá sido el no darlo, como le ocurrió al rico Epulón del que tantas veces he hecho referencia. Y no es necesario que nuestros bienes sean tangibles para poder compartirlos, cuanto menos creemos que tenemos más podemos compartir.

Insistir también en que Dios no nos pide que seamos perezosos. El quiere que seamos ambiciosos en el fruto de nuestro trabajo, que tengamos metas altas, que saquemos rendimiento nuestro esfuerzo. Sirva como ejemplo la parábola de los talentos, pero saber disfrutar de esta vida antes de la muerte consiste en dimensionar correctamente el granero de las buenas obras.

Lázaro Hades.

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