EXHORTACIÓN APÓSTOLICA: VERBUM DOMINI

A estas alturas espero hayas podido leer los artículos que he ido desarrollando estos días atrás para entender que hay algunas cosas en nuestra religión que no sabemos qué significan y no nos atrevemos a preguntar. También habrás podido saber qué es un sínodo de los obispos y que es una exhortación apostólica.

Bien pues he publicado todas esas entradas porque quería concluir hoy dándote las claves para leer y entender qué nos dice Benedicto XVI a tí y a mí en su última exhortación apostólica o conclusión tras su asamblea celebrada en 2008 con los obispos de todo el mundo

Se trata de la llamada VERBUM DOMINI: Exhortación apostólica postsinodal sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia (30 de septiembre de 2010).

Puede parecer complicado resumir un documento de más de 200 páginas, pero con las claves que expongo a continuación se hace mucho más fácil entender qué se nos quiere decir a los cristianos en este documento papal.

Copio tal cual el texto que me ha entregado uno de mis maestros para poder entender la Verbum Domini:

(…) La fisonomía de nuestra sociedad nos muestra un mundo vacío de humanidad, esto es, un mundo saturado de información e imágenes, pero incapaz de reflexionar, de asimilar sólidamente, de atención a lo interior. Se oyen toda clase de mensajes y palabras, pero apenas se escucha el misterio del ser.

Se entreteje así una vida sin raíz, donde todo es efímero, móvil e inestable. Se busca el bullicio, la prisa y el activismo para no escuchar el propio vacío del ser. En esta superficialidad la apertura a Dios queda atrofiada y reprimida. Pero Dios no abandona a su criatura en la confusión. Dios busca al hombre perdido en el ajetreo y abre un diálogo de vida con él.

La expresión que nos es tan cotidiana “no tengo tiempo” condensa la experiencia común de todos. Sin embargo, “Dios tiene tiempo para el hombre, Dios tiene tiempo para cada persona, es el Dios que habla y llama a nuestra puerta.

Esta completa y rica Exhortación Apostólica, Verbum Domini, nos manifiesta a este Dios que habla, y la necesidad vital de cada persona de escuchar y entrar en la Alianza que Dios le ofrece.

Hay múltiples claves de lectura de este documento, vamos a señalar tres claves de lectura: La Primacía de la Palabra, la Lectio divina y la liturgia.

1.     La Primacía de la Palabra

En la raíz de la cultura europea, se encuentra el interés por la Palabra en todas sus dimensiones. Por ello, nosotros debemos tener como primordial en nuestra vida el alimentarnos cada día de la “La Palabra”. Es necesario traducir en gestos de amor la Palabra escuchada, pero ¿cómo vivir el amor a Dios y a los hermanos sin un contacto vivo e intenso con las Sagradas Escrituras?

Esta primacía de la Palabra brilla con luz propia en el Evangelio de San Juan en dos momentos cruciales: en las bodas de Caná, cuando la madre de Jesús dice “lo que él os diga, hacedlo” (Jn 2, 5), mostrando que la escucha precede a la acción; y en la parábola de la vid verdadera donde Jesús insiste en el mandato “permaneced en mí” (Jn 15, 4), haciendo referencia a su ser. Permaneciendo en su Palabra el discípulo recibe el ser sarmiento, un nuevo ser como don de Dios. Posteriormente vendrá el guardar los mandatos, el hacer o actuar como expresión de lo que somos, formando ambos una única realidad orgánica.

2. La Lectio divina

 La Lectio divina o lectura orante es búsqueda de Dios en el texto sagrado, y es la llave que es capaz de abrirnos, no sólo el tesoro de la Palabra de Dios, sino también de crear el encuentro con Cristo, Palabra divina y viviente.

Es el lugar donde aprendemos la sabiduría de Dios. Sólo Dios responde a la sed que hay en todo corazón humano.

3. La Liturgia

La Iglesia es casa de la Palabra, y con sabia pedagogía sigue el ritmo del año litúrgico, realizando un despliegue de la Palabra de Dios en el tiempo, particularmente en la Eucaristía y en la Liturgia de las Horas.

Dios llama al hombre con su Palabra para entregarle su amor hasta el extremo, para ofrecerle su amistad, para vivir la comunión con su criatura. La liturgia nos introduce en el coloquio con Dios, transformando así nuestra vida en un movimiento hacia Dios.

CONCLUSIÓN:

Podemos, pues, concluir que la Verbum Domini
recoge y actualiza toda la riqueza de la Palabra de Dios en la Iglesia, plasmando la primacía de la Palabra, y tratando ampliamente de la Lectio divina y su centralidad en la espiritualidad cristiana.

El camino de todo cristiano, se desarrolla dentro de la Palabra acogida. En esa Palabra Dios mismo se hace encontradizo con el hombre, y por eso el hombre a través de ella puede alcanzar a Dios.

 Lo que es la base de la cultura europea, la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura.

 

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