AHORA QUE HABLAMOS DE LA VIRGEN MARÍA

 

En estos días en los que se habla con mayor frecuencia de María convendría pararnos a pensar a quién nos estamos refiriendo, pues ni más ni menos se trata de la ¡Madre de Dios!.

Mucha gente llegó a María a través de alguna de sus numerosas advocaciones. Las advocaciones son, poniendo un ejemplo simple, como las diferentes formas de llamar madre a una madre. Se le puede llamar mamá, mami, mamita, mamuchi, madre, mamacita… y un sinfín de acepciones que nos llegaría a sorprender.

Pues con la Virgen María pasa igual pero en mayor medida. Es casi imposible que en cada pueblo, ciudad o provincia no haya una advocación diferente de María. En estos enlaces puedes ver todas las que hay en España y en América.

Pero siempre, sea cual sea la forma de llamarla, nos referiremos a la misma persona, la santísima Virgen María. No hay otra interpretación posible. No entiendo las rivalidades que sostienen algunos cristianos confrontando a una u otra advocación mariana.

Soy de los que prefieren una imagen clara y universal de la Virgen María, como la que siempre pongo de referencia y hoy puedes ver en esta entrada. Se trata de la imagen que, gracias a la amabilidad de las hermanas de Iesu Communio, tuve la oportunidad de abrazar en el Convento de la Aguilera, en España. Esa imagen, para mí,  al carecer de cualquier adjetivo, nombre o adorno más allá de lo que representa, es una contundente manifestación de la Virgen María.

Gracias a las advocaciones su amor llega a más gente, sobre todo de menos práctica cristiana. Lo que ocurre es que a veces se confunde el verdadero fundamento de nuestra fe, que es la creencia en Dios por encima de todas las cosas, actuando María y los santos como intercesores entre nosotros y El.

Una vez que tenemos claro quién es quién, hemos de concienciarnos de que mantener una intensa relación con María como apoyo firme y continuado de nuestra relación con Dios será el pilar básico para que nuestra fe esté sólidamente arraigada en la roca que Dios nos quiere mantener, sin fisuras y con el amor fluyendo en todas direcciones.

Hay un hecho que siempre me ha llamado la atención y es que a María se la nombra muy poco en el Nuevo Testamento. Sus apariciones se limitan al nacimiento, cuando Jesús se perdió en el templo y desde entonces, casi no vuelve a aparecer hasta la pasión de Cristo.

Y digo casi, porque el momento en el que aparece en la vida de Jesucristo es fundamental para entender el papel de la Virgen hoy. En nuestra vida actual, gracias a lo acontecido en las Bodas de Caná podemos ver muy claro qué papel desempeña María en nuestra relación con Dios en nuestro día a día.

En las bodas de Caná ocurrió lo siguiente:

(…) se celebró una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. 

Fue invitado también Jesús con sus discípulos a la boda. 

Y como faltó el vino, la madre de Jesús le dijo: —No tienen vino.

Jesús le dijo: —¿Qué tiene que ver eso conmigo y contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. 

Su madre dijo a los que servían: —Haced todo lo que él os diga.

(…) Jesús les dijo: —Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde.

Luego les dijo: —Sacad ahora y llevadlo al encargado del banquete. Se lo llevaron;

 y cuando el encargado del banquete probó el agua, ya se había convertido en vino.(…)

Pues bien, hoy en día, también a ti y a mí nos falta vino, nos falta paz y sosiego y  acudimos a Jesús con todas nuestras preocupaciones, nuestras frustraciones, problemas de trabajo, enfermedades y todo lo que nos atormenta.

María nos está viendo y le dice a su hijo:

Jesús, no tienen vino.

Entonces Cristo se pone en acción para convertir el agua de nuestras tribulaciones en vino en forma de consuelo que significará dejar nuestra vida en sus manos.

La Virgen está confiada en que su hijo llenará las tinajas de nuestro espíritu de su gracia.

Llegado este punto, ¿sabes qué nos dice María a nosotros?

Haced todo lo que él os diga.

Ese es el gran papel de nuestra madre, la Virgen María, en nuestro día a día.

 

Lázaro Hades.

 

Un pensamiento en “AHORA QUE HABLAMOS DE LA VIRGEN MARÍA”

  1. Tú eres María,la experiencia ás bella del evangelio.
    En Tí Dios se ha hecho Buena Noticia para el hombre.
    Eras joven Maria cuando revolucionaste la Historia
    Eras joven cuando Dios de puntillas llamó a tu puerta
    eras joven cuando dijiste sí a su proyecto de vida.
    eras joven cuando diste decidida a su plan respuesta.
    Tu corazón joven dijo:He aquí la esclava ,hágase en mi tu
    palabra,tus caminos son is caminos,
    !Gloria a tí María,Casa donde Dio mora!
    !Gloria a Tí María,madre de Dios y madre nuestra.

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