LA SOBERBIA Y LA SENCILLEZ

Qué bien queda exclamar aquello de “yo soy una persona sencilla”. Parece que eso vende más, que nos hace mejores decirlo.

Pero somos lo que hacemos y no lo que decimos que hacemos.

He descubierto un buen negocio. Un trato altamente rentable. Si se pudiera, nunca obtendríamos mayor beneficio que comprando a un hombre por lo que realmente vale y vendiéndolo por lo que él dice que vale. El beneficio sería brutal, porque la diferencia entre lo que decimos de nosotros es enormemente superior a lo que somos.

Tanto la entrada de ayer a propósito de las ratas de mi desván y la de hoy en torno a la sencillez, son dos invitaciones a la reflexión especialmente apropiadas en este tiempo en el que estamos a la espera de un gran acontecimiento que no es el aniversario nº 2011 del nacimiento de Cristo, sino que es una nueva ocasión para que Dios monte “su Belén” dentro de ti y para eso hemos de ir haciendo sitio eliminando lo que nos sobra.

Y toca hablar de otra cosa que hay en nuestro interior, que ocupa mucho sitio y que hay que agarrarla bien para poderla fulminar. Atentos…

Nos enfrentamos a una amenaza palpable que se manifiesta cuando menos lo esperamos. Se llama SOBERBIA.

La soberbia es la que hace que queramos ser centro de la atención.

La soberbia nos lleva a pensar que somos los mejores, que lo hacemos todo bien o que lo hacemos todo mejor que nadie.

La soberbia nos lleva a no aceptar nuestros fallos, y de haberlos, la culpa es del otro.

La soberbia nos hace pensar en exceso en nosotros y olvidarnos de los demás.

La soberbia nos invita a hablar mucho sobre nosotros y exagerar nuestras actitudes con adornos figurados.

Pero, ¿cómo podemos combatirla?.

Si estás leyendo esto es porque cuentas con una ayuda para abordar cualquier inconveniente que se presente en tu vida, sea del tamaño que sea. La solución no está en este texto, faltaría más, la solución está en tus inquietudes cristianas, está en que si has llegado hasta aquí es porque un día comenzaste a darte cuenta que Dios te está amando y que o te limitas a creer en El o te levantas y le sigues convencido que sentir el amor de Dios y aprovecharte de eso es la solución ante cualquier amenaza. Ojo, ten en cuenta que no es lo mismo sentirte amado que saber que eres amado sin más. Saberlo lo saben todos, creyentes y no creyentes, sentirlo solo lo sienten los que creen y le siguen.

Van a acontecer situaciones que se nos escapan de nuestro control. Contratiempos en los que enseguida tendremos en la boca el “no puedo”. En ese momento es cuando tenemos que girar la vista a Dios y pedirle, “ayúdame con esto que yo no puedo solo” “¿cómo lo hacemos?, ¿cómo quieres que lo hagamos?

En una lectura recordaba cómo los apóstoles Andrés y Juan lo dejaron todo para seguir a Cristo al oírlo decir: “venid y veréis“. Si vamos es para estar con El, y estando con El abordaremos nuestras imperfecciones con una solvencia que se escapa de nuestros razonamientos humanos.

Seguro que alguna vez habrás tenido dudas sobre tu comportamiento o has oído eso de “pues vaya cristiano que estás hecho…”. Ser cristiano significa prestar tu cuerpo a Cristo e ir trazando en ti su actitud a lo largo de tu vida. Con tus imperfecciones, tus fatigas, tus cambios de humor… con todo lo que tú eres, pero junto a El. Si hemos decidido “ir y ver” como lo hicieron Andrés y Juan, abordaremos juntos las asperezas de nuestro camino.

Vivir junto a Cristo es el remedio ante la soberbia y ante tantos otros inconvenientes que impiden que se manifieste en nosotros la sencillez de un Dios que decidió nacer en un establo.

La imagen que hoy comparto con vosotros y la que me ha llevado a esta reflexión es la que encontré ayer en una parroquia que vive sencillamente para que otros, sencillamente puedan vivir. Ayer la pude ver en un papel, pero llevo tiempo viéndola en sus actitudes y en la de muchos cristianos que no paran de enseñarme. Muchos que como ellos, fueron, vieron y caminan junto a El. Solo hay que mirarles a la cara para darte cuenta de ello.

Gracias a todos por mostrarme cómo se le hace sitio a Cristo en tu interior.

Lázaro Hades

12 pensamientos en “LA SOBERBIA Y LA SENCILLEZ”

  1. Lázaro, gracias por compartir tus reflexiones.
    En estos días pido especialmente por todos los que en este mundo bloguero apuestan por dar la cara por Cristo. Él es nuestra Vida, Él nuestro Camino y Meta.
    Te pido que incluyas en tus oraciones a mis hijos, el mayor es seminarista de 3º y el pequeño estudia 2º de bachillerato. Lo único que me importa es que sean siempre fieles a Dios, todo lo demás no me preocupa.
    Gracias por estar ahí.

    Te leo, aunque no siempre comento.

    1. Gracias. Me emociona mucho leer comentarios como el tuyo. Esta misma mañana leía unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta en la que decía: “…estoy casada con Cristo. Y es un marido muy exigente. Continuamente me pregunta, me pide, me requiere…”. Seguro que también tus hijos entienden la vida como una historia personal de amor con Jesús y eso les ayudará siempre a ser fieles a Dios.
      Rezaré por ellos y por ti.
      Abrazos y bendiciones.

  2. Lázaro, lo que dices me ha gustado mucho. Es tan cierto. Estamos en camino para ser esos cristianos que quisiéramos ser. Y no olvidemos que ese camino debe ser el Suyo no el nuestro.
    Hay que vivir en la autenticidad porque es todo un Dios quien nos ama y si queremos amarle, en vez de confiar soberbiamente en nuestras fuerzas, pongámonos en sus manos confiando plenamente en Él. Cada uno entendemos a nuestra manera “sencillamente” y podemos amoldarlo a nuestra vida con poca exigencia.

    1. Tu lo has dicho, el Suyo es nuestro camino. El ejercicio al que hemos de someter nuestra tozuda razón es el del desprendimiento de nosotros mismos para que sea El el que conduzca.
      Gracias por visitar y comentar en el blog.
      Abrazos y bendiciones!

  3. Bueno pues,me gusta mucho el blog.Me lo recomendo Angelo y una vez mas puedo comprobar que tiene un gusto exquisito.
    Que Dios te bendiga por esta Santa labor y ya tienes otra seguidora 😀

    Un cordial saludo.

  4. Después de leerlo pausadamente, solo me queda hacer un buen examen de conciencia, y con tanta mención en los comentarios….
    Me alegro muchísimo de que les haya gustado tu blog, espero que se expanda por toda la blogosfera porque aqui… ¡hay mucha miga!
    Un abrazo

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