POR TUS CUENTAS, ¿PARA CUÁNDO ES NAVIDAD?

El otro día oía la conversación entre dos amigas, una a punto de parir, hablando sobre el inminente alumbramiento. Me llamó la atención la forma de cabalar respecto a la fecha del esperado desenlace.
Me imaginé esa misma conversación en Jerusalén hace 2000 años y pico con la joven Virgen María de protagonista:

Iría ella tranquilamente paseando por la calle mostrando su prominente barriga y las amigas parándola y preguntándole en una situación parecida a esta:
Hola María, ¡madre mía!, qué gordita te veo, ¿para cuando estás?
María respondería: “Pues, por las cuentas de Dios, estoy para este domingo, para el 25”

Las amigas, insistirían, “pero, ¿y por tus cuentas?

“¿Por mis cuentas??” Respondería María mientras pensaría interiormente “…a ver como le cuento yo a estas lo del ángel… y el sorpresón que se van a llevar este domingo cuando vean quién es mi hijo…”

“Bueno, mis cuentas, son las cuentas de Dios” 

Seguro que esa sería su respuesta.

Qué me gustaría a mi poder responder siempre así: mis cuentas son las de Dios.

Desde el día 17 de diciembre al 24, los cristianos vivimos lo que se podría llamar “la semana santa” de la fiesta de Navidad. Son las “ferias privilegiadas”, días que completan la segunda parte del Adviento y que tanto en Misa como en la Liturgia de las Horas, encontramos una serie de textos, que nos acompañarán y prepararán para que podamos conmemorar de nuevo el hecho del nacimiento de Jesús.

Se nos muestran paralelismos en el antiguo y nuevo testamento con un color entrañablemente mariano que luego continuará a lo largo de la Navidad y la Epifanía.

Hoy, día 19, escuchamos el anuncio del alumbramiento de Sansón y el de Juan Bautista.

Dos reflexiones se me han venido a la mente esta mañana al oírlas.

La primera, a propósito de en qué forma estoy afrontando mi vida. En todos los sentidos: profesional, como padre, como hijo… en definitiva, ¿cómo afronto mi vida como cristiano?: por mis cuentas o por las cuentas de Dios. María lo tenía claro.

La lectura de hoy del antiguo testamento habla del nacimiento de Sansón, al que Dios engendró en un vientre estéril, dotándole de una fuerza sobrenatural para ser usado en su plan de salvación para Israel. Estas eran las cuentas de Dios, pero Sansón se llegó a ver tan poderoso que usó sus fuerzas para sí mismo, y decidió ir por la vida, por su cuenta.

Las escrituras dicen que Dios le retiró su ayuda y cayó en manos de sus enemigos.

Personalmente no creo que Dios nos vaya a retirar su ayuda por mucho que nos empeñemos en darle la espalda. Sin embargo si decidimos ir por nuestra cuenta, nos vamos a caer una y otra vez, hasta que nos demos cuenta que por nuestra cuenta no nos trae cuenta ir por la vida. Volveremos, (una oración es el camino más corto que nos une) y allí estará El, esperando con la puerta abierta… otra vez.

La segunda reflexión, es opuesta a la primera. Corresponde a la actitud del segundo protagonista de las lecturas de hoy, Juan Bautista, quien nunca se creyó el Salvador, sino sólo la voz que le proclamaba cercano y presente. Tuvo claro quién era el protagonista, y lo más importante, supo transmitirlo.

Esa es la actitud que nos toca ahora, la de abrir nuestro corazón a Cristo y dejarnos “usar” por El.

Ayer se inquietaba una amiga a propósito del significado de “abrir nuestro corazón a Cristo”. Menudo tema. Contestar a esto podría dar lugar a horas y folios rebosantes de respuestas llenas de lirismo poético y espiritualidad engominada.

Pero, la respuesta va siempre en la misma dirección: prestar nuestro cuerpo, nuestro corazón a Cristo para que nosotros seamos, actuemos, nos comportemos como si fuésemos El mismo.

Y como esto no es fácil, comencemos con cosas pequeñas, como el montaje de los muebles que referíamos el otro día. Tenemos que abrir el corazón con las pocas o muchas cualidades que tengamos, no es necesario que seamos unos forzudos héroes, ni siquiera hemos de tener el cargo sacerdotal del incienso como Zacarías, el padre del Bautista.

Lo podemos hacer si ayudamos a que sucedan este año en nuestro entorno historias de alegría, si hacemos que haya reconciliación entre padres e hijos, si colaboramos a que las personas sean más sensatas, podemos visitar a los ancianos de una residencia, comportarnos con calma cuando suenan las alarmas de la ira… son muchas las oportunidades de abrir nuestro corazón a Cristo para que sea El quien se muestre a través nuestra.

Tengamos altura de miras en este sentido, ¿o ha de venir un ángel a pedírnoslo?

Lázaro Hades

4 pensamientos en “POR TUS CUENTAS, ¿PARA CUÁNDO ES NAVIDAD?”

    1. Belén, como ya llevas unos días entrando a la sala de estar de este blog, me tomo la confianza para hacerte una pregunta respecto a tu comentario.
      ¿Qué es para ti “el Espíritu de la Navidad”?
      Muchas gracias por venir.
      Abrazos y bendiciones!

  1. Para mi el Espíritu de la Navidad es amor,entrega,dedicación,ayuda,solidaridad…todo por y para Gloria de Nuestro Señor que está por nacer.
    Y que bueno sería que este Espíritu permaneciese todo el año entre nosotros,no solamente en esta maravillosa fecha.

    Encantada de visitarte y un saludo cariñoso.

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