VEN Y VERÁS…

Hablemos de Dios. Hablemos de marketing. Hablemos de ti y de mi. A ver cómo lo hacemos…

Hay una marca que, al día de hoy, no necesita mucho marketing para que consuman su producto, y aun así no deja de publicitarse. Es una bebida que me ordena que la consuma sin tapujos. Muy pocas veces esto funciona así.

¿O es que es normal que te inviten a hacer algo y, solo con eso, tú lo hagas?.

Beba Coca Cola”. Hala, ya está. Sin más, y yo voy y la bebo.

Muchas empresas dedican gran parte de su presupuesto de gastos al marketing, a disfrazar o engalanar sus productos para que los elijas. Se trata de ponerlos lo más sugerentes posibles para que caigas por impulso a su consumo.

Fíjate cómo funciona esto. Imagínate que ves un anuncio en el que dice: “Come pollo”. Bueeeno, vale, depende a la hora del día en el que me lo digas, pero así, la verdad es que me lo están vendiendo poco…

Pero si por ejemplo, te ponen una imagen de un humeante y dorado pollo saliendo del horno en una magnífica bandeja  acompañado de unas sugerentes y redondeadas patatas doradas con bechamel resbalándose por sus bordes, en las manos enguantadas de una abuela ama de casa de toda la vida que lo lleva a una mesa de madera ubicada en una hermosa casa en el campo desde donde se divisa una verde pradera atravesada por un río cuyo sonido nos embriaga… eh, para, para. ¿Qué me estabas vendiendo? Ah, sí pollo. Sí, sí, ponme dos, que me los llevo…

Pues todo esto se me ocurrió ayer cuando oía a Jesús decirme en el Evangelio: “VEN Y VERÁS…”. Los apóstoles, cual Coca Cola, siguieron a Cristo solo con ese mensaje, no necesitaron mucho más. La cafeína del producto divino la fueron descubriendo súbitamente y ¡vaya que si lo vieron…!

Y qué hacemos tú y yo cuando nos dice “ven y verás…”.

Solo con eso, ¿nos levantamos de nuestra zona de confort y le seguimos?, o ¿le seguimos pero sin abandonar nuestra comodidad?, o ¿dejamos todo para seguirlo?. Pero, ¿le seguimos para ver…?

Efectivamente, Dios necesita adornar mucho el producto para que lo consumamos. En la mayoría de los casos, nuestra terquedad impide una entrega sin más. Siempre andamos poniendo condiciones, interpelando dudas y pidiendo compensaciones.

Esto nos pasa incluso a la hora de invitar a los demás a que sean seguidores de Cristo. Ocurre muy a menudo que queriendo evangelizar tratamos de dirigirnos a los demás -amigos, hermanos, hijos, padres- empeñados en convencerles y decirles mil veces qué tienen que hacer y cómo tienen que creer. Pero esa no es la forma correcta de hacerlo.

El único marketing que aquí cabe es ayudarles a que vean y vayan solo a través de nuestro ejemplo, consiguiendo que brille a través de nuestra actitud un camino en Cristo que nos hace muy felices y nos llena de plenitud. Es por ello, por lo que deseamos que sea también beneficioso para ellos.

La única táctica que aquí cabe es el marketing del frutero, el de dar brillo a la manzana que quiere que compre el cliente que pase por allí. Pone lo mejor en el escaparate, a la vista de todos, para tentarles; todo limpio y reluciente.

Si quiero que un amigo encuentre a Dios, he de intentar que mis actitudes cristianas ocupen los capítulos más brillantes de mi biografía. Y esto se hace poco a poco.

Por eso la marca líder sigue haciendo publicidad, para que luego, solo con decir “beba Coca Cola” sus consumidores conozcan de sobra sus atributos.

Ejemplos claros: si quiero que un amigo trabaje más o sea sincero, que haga oración o sea positivo, que deje tal hábito o que se baje de la parra, que deje de criticar o que sea más autocrítico… lo mejor es que yo mismo me esfuerce por vivir mucho mejor eso mismo, de tal manera que brille en mí, que resulte atractivo, que sea capaz de contagiárselo. A lo mejor tengo que decírselo alguna vez, pero sobre todo… contagiárselo.

Dicen que el mejor predicador es Fray Ejemplo. No tengas miedo en imitarlo. Los resultados vendrán solos.

Por todo esto mismo también hubo un líder que no necesitó mucho más marketing que aquella frase: “Ven y verás…”

Lázaro Hades

Inspirado en textos de José Pedro Manglano.

6 pensamientos en “VEN Y VERÁS…”

  1. Totalmente de acuerdo.Los primeros cristianos enganchaban,no por lo que predicaban,de ellos decían”Mirad cómo se aman…”Y no tenían mucho más que hablar del amor.

    1. Hay otro asunto en la entrada de hoy, cuando dejo las preguntas abiertas respecto a nuestra conducta al oír “ven y verás”. Ayer comentabas tú algo a propósito de Samuel, y no quiero dejar la oportunidad de hablar como en la lectura del domingo se nos decía que hasta 3 veces se levantó ante la llamada de Dios, acudiendo a un lugar equivocado hasta que encontró la verdadera respuesta que tenía que dar a su llamada.
      En esto caso, otro claro ejemplo de acudir a su llamada, una y otra vez, con fe y perseverancia. Para cada uno tiene una misión. ¿Cuál es la mía? ¿Qué quieres que haga después de ir y después de ver?
      Un abrazo!

  2. Genial. Lazaro…..es lo que pienso…hay que contagiar….como cuando alguien se rie…y te contagia la risa…..provoca algo en ti que ni dominas tu…..como se lo diria Jesus eh? que chispa pondria en las palabras….imagino que tendria misterio y a la vez curiosidad por lo atractivo…desde luego no fué nada aburrido el mensaje…….
    Oí mi llamada….El se fijó en mi, no sé le debi atraer por algo……y creo que la inocencia que El tenuia en Mi le atrajo..desde bien pequeña…..la ingenuidad…….y El hizo que lo reconociera en Mi y en los demas…aunque claro, debo de tenerlo siempre Vivo en mi porque sino…malo……
    El hizo una “poda” buenisima conmigo, dolorosa, como toda poda y quemó tantas cosas en mi….que ahora desde la naturalidad y la simplicidad…no sabes la de cosas que estan saliendo …todas nuevas y los retoños veo que seran grandes y brillantes…..El lo hace sin apenas darme yo cuenta!!…….un abrazo

  3. Hoy pido perdón una vez más,por las veces que me dijiste ven…y yo no te escuché Señor.

    Un cariñoso saludo y una oración,gracias.

Deja un comentario