LA PALABRA: APRENDER, COMPRENDER, CREER –>>> VIVIR

Es el momento hoy de hablar de la experiencia de personas de nuestros días que forman parte de una Iglesia que pese a sus dos mil y pico años de historia cuenta en sus filas con personas que evangelizan aportando frescura a nuestra sociedad, creyente y no creyente.

También pienso que conviven con nosotros personajes que en un futuro tendrán su imagen presidiendo alguna capilla, o que nuestros nietos, encontrarán sus rostros protagonizando estampas en cuya parte trasera se encuentren oraciones que pidan su intercesión.

Muchos de estos proyectos de santo son anónimos y están viviendo muy cerca nuestra, son los santos vestidos de calle.

Si acudes a ver como niños practican algún deporte en competiciones domésticas y te fijas en algún chaval creyendo descubrir una perla, es probable que exclames: “este apunta…”, imaginando que será una figura destacada de ese deporte.

Pues hoy comparto un texto de alguien que también apunta.

Con 42 años, es el más joven de los obispos de España. El 8º comparandolo con todos los del mundo. Como no podía ser de otra manera cuando alguien alcanza un puesto de tanta responsabilidad de forma tan precoz, se trata de alguien con una marcada personalidad y en este caso, a mi entender, con un potente discurso católico.

Estamos hablando de Xavier Novell, el obispo de Solsona.

Como siempre, para no extenderme, si queréis saber más sobre su pensamiento podéis pulsar este enlace  y este otro. Si quieres leer una extensa entrevista que le hicieron en el semanal del diario el Pais, pulsa este enlace

El texto sobre el que quiero reflexionar está extraído de su libro “Carta a los jóvenes”.

Aquí nos habla de sus Oratorios de los Niños Pequeños. Me ha llamado la atención, pues pese a estar dirigido a los menores, cuántos mayores desearíamos aplicarnos este método…

(…) En el Oratorio los niños pequeños aprenden a guardar la Palabra y,gracias a ella, tienen la oportunidad de vivir un encuentro con Jesús.

Guardar la Palabra exige respetar 4 pasos:

El primero consiste en aprender de memoria una palabra de Jesús, un versículo o más del Evangelio. Los niños la repiten unos tras otros con la ayuda del catequista hasta memorizarla con exactitud. Cuando lo consiguen, se sienten muy felices, pues se han dado cuenta de que si saben de memoria un fragmento de la palabra de Jesús se parecen a él, puesto que hablan como Él.

El segundo paso consiste en comprender el significado de esta palabra. En un diálogo sencillo con los niños, el catequista ayuda a descubrir lo que el Señor les dice. Sucede  que la sencillez, la inocencia y la verdad con las que un niño se acerca a las palabras de Jesús libera de prejuicios al propio catequista, disponiéndole para recibir la verdad del Evangelio, como, de hecho, lo hacen los propios niños.

El tercer paso busca la respuesta clara y directa a la pregunta: ¿Tú te crees lo que dice esta palabra?. Es maravilloso ver el rostro radiante de muchos niños que responden sin pestañear un “si” decidido ante las palabras de Jesús.

El cuarto, se da cuando en niño se compromete a vivir la palabra de un modo concreto durante toda la semana. Conseguirá guardarla si la pone en práctica.

Si los tres primeros pasos se han producido en el corazón del niño, durante esa semana tendrá lugar el milagro: el niño vivirá según la palabra memorizada, entendida y creida, y experimentará que el Señor se le hace presente en la cotidianidad.

(…) Lo más impactante es que esta historia es verdadera. Se trata de los encuentros reales de los niños en los que experimentan su gozo con el Señor. Gracias al Oratorio de los Niños Pequeños, el Señor me ha permitido adentrarme en la espiritualidad de la infancia que Santa Teresita del Niño Jesús vivió y ofreció como camino seguro hacia Dios.

Del libro: Carta a los jóvenes. Xavier Novell i Gomá. Espasa.

Lázaro Hades

3 pensamientos en “LA PALABRA: APRENDER, COMPRENDER, CREER –>>> VIVIR”

  1. Preciosa e importantísima labor la de los catequistas,los de mi Parroquia son geniales y los chavales les adoran 😀
    Mi hijo que tiene 12 años,está en la catequesis de Confirmacion y tiene muy claro,que cuando se confirme,el tambien quiere ser catequista 😀

    Nuestro Párroco le ha dicho que le guarda la plaza 😀

    Un cariñoso saludo.

  2. Es verdad,como dice Belén,que es muy bonita la labor de los catequistas,yo estoy contenta de serlo,además si los tienes pequeños de 8 y 9 años,son como esponjas,y es muy gratificante.Aplicaré este método con los niños y conmigo misma.Gracias.

  3. Belen, –, coincido con vosotras en detenernos a agradecer a tantos caminantes anónimos que se entregan en parroquias y comunidades católica con la única recompensa de sentirse servidores de Cristo.
    Gracias!

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