MARTES I DE CUARESMA: LA ORACIÓN CON SENTIDO

“… Rezad así: Padre nuestro que estás en el cielo…” (Mateo 6, 7-15)

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Aquella muchacha lo tenía muy claro.

Sabía que Dios le pedía algo especial en su vida. Pero ella no quería…

No quería. Le gustaban mucho los chicos, la ropa, la moda, la música…era, sencillamente, una chica normal. Muy normal y muy guapa. Tenía un montón de amigas y a los chicos les caía muy bien. No había tenido nunca novio, porque exigía mucho  a los que se les acercaban. Sabía que era joven, que había tiempo, que ya encontraría al chico de su vida…pero entonces fue Dios quien la encontró a ella.

Ella lo sabía. Cuando rezaba lo sentía, y fue a hablar con su director espiritual.

Le dijo que ella no era capaz de darle a Dios todo lo que pedía. Que le gustaría formar una familia y que no quería entregar eso.

Por ello, añadió, se mostraba incapaz de rezar el Padrenuestro cada día, y cuando rezaba omitía siempre la parte donde dice: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

¡Yo no quiero -le decía a Dios- que se cumpla tu voluntad en la tierra!…, sencillamente, no quiero

Pero Dios ya le había tomado las medidas de su corazón y mas pronto que tarde decidió probarse el traje que Dios le tenía preparado; un hábito que no podría llamarse así si dentro no llevase a una persona a la que Dios no había parado de dejarle mensajes en el buzón de voz de una forma tan reiterada.

Un día volvió donde el sacerdote, que la encontró llorando emocionada.

“Hija, ¿qué te pasa?”

La chica respondió: “Que hoy, por fin he rezado completo el Padrenuestro“…

Había decidido llenar su mochila solo de lo que brotaba de su interior y atravesar la última puerta que le separaba de Dios en la tierra para ocupar los primeros bancos de aquella nueva Casa donde comenzaría a ser becaria de Cristo.

¿Su primera petición tras enfundarse el hábito que engalanaba su vocación? Ser siempre consciente, como lo había sido hasta ese momento, de que cada palabra que saliese de su corazón dirigida a Cristo nunca dejara de ser realmente sentida.

Porque antes, nos había dejado un claro ejemplo de cómo hemos de interpretar la oración y algunas preguntas para nuestra oración personal:

¿sabemos lo que rezamos cuando rezamos la oración que Jesús nos enseñó?

¿Sabemos lo que estamos diciendo?

¿Hacemos oración de verdad?

Cualquier coqueteo con la oración siempre es bienvenido y hace bien a quien se acerca. Sin embargo resulta llamativo ver cómo algunos se alojan en la oración para recitar una serie de líneas pensando que se trata de una formula que completa un conjuro para ser atendido por Dios o por ese santo al que rezan como si el fuese más que el Padre o su suplente.

Rezar el Padrenuestro atendiendo a cada una de sus siete peticiones nos ayudará a mascar una oración que Cristo tuvo a bien ingeniarse para que de una forma clara y rotunda nos acercáramos al Padre.

Desconecta tu mente y cuando estés delante del Sagrario, medita cada frase que rezas, cada palabra. No recites, habla con Dios y haz tuyas cada palabra de esa oración.

Se trata de girar de verdad toda nuestra atención de ese momento a quien nos espera en los cielos y que cada día tiene dispuesto su Reino para dejarlo venir a nosotros cuando se lo pedimos.

Pedirle que entendamos que el hecho de que se haga su voluntad siempre va ser algo favorecedor para mi aunque me cueste asumirlo y me duela sufrirlo.

Saber que cada día nos ofrece un pan que está envuelto de emociones y acontecimientos que se nos presentan al paso y que recibirlo cada día es un privilegio y no una obligación.

Ser conscientes de que por ser perdonados de nuestra ofensas  hacia El, estamos obligados a concienciarnos de la necesidad de desalojar los sentimientos de odio que acampan en nuestro interior y que con tanta frecuencia nos impiden perdonar a los que nos ofenden de una manera espontánea y sin previo juicio.

No nos cansaremos de confiar en que no nos va a dejar caer en las numerosas tentaciones que nos impiden caminar por la vida disfrutando de su gracia, pidiendo que nos mantenga los ojos bien abiertos para identificar esos envites.

CUARESMA 2012:
Tiempo de conversión, de cambio, de preguntarte por tí… 
tiempo de volver a ilusionarte con Dios.

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Emplear tus palabras, hermano Jesús,

es sentirnos cara a cara con el Padre.

Es tener la certeza de ser escuchados.

Es dejar crecer el deseo más profundo 

que sabemos solo el Padre puede saciar.

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Lázaro Hades.

Inspirado en textos de “Cuaresma: vívela con El”. Fulgencio Espa. Ediciones Palabra.

7 pensamientos en “MARTES I DE CUARESMA: LA ORACIÓN CON SENTIDO”

  1. Esta oracion acogida con sencillez en el corazón obra siempre milagros en mi…Gracias Lazaro. Creo que el Señor tiene bien medidia mi capacidad de amarle…y esto siempre me lleva a sonreirle amigablemente y confiar en El plenamente para que se llene de Gloria.

  2. Cuando tomo conciencia de verdad de cada una de las peticiones que hago cuando me dirigo al Padre mediante su oracion ,que de un tiempo a esta parte se da con bastante frecuencia,tengo la seguridad plena de que se cumplen todas y cada una de ellas.Aunque en algunas se me haga un nudo en la garganta y el alma se me parta ….se hizo Su Voluntad…en la tierra….Un beso de corazon.

  3. Hoy despues del rezo de los laudes, y al reflesionar sobre el Padre Nuestro, me he centrado en “No me dejes caer en tentacion”. Realmente es lo que hoy le pido a Dios, que aleje de las tentaciones, que son muchas. Pero espero que el Señor me cuide y proteja.

    Despues he visto la ULTIMA CIMA, verdaderamente emotiva, y digna de ver

  4. Mi Señor me conquistó muy pronto, aunque, cuando estaba en COU conocí a un muchacho , estaba estudiando Económicas en Málaga, me gustaba bastante y empecé a salir con él, estuve saliendo como unos cuatro meses. Me preguntó si tenía vocación, pues algunas amigas le habían dicho que yo tenía planteamientos vocacionales, yo lo desmentí, pero no me quedé tranquila, entonces me tuve que determinar, Jesucristo o “Sito”, tuve un pelín de lucha, pero, con mucho, ganó mi Señor, y aquí estoy, cada día más contenta de luchar por pertenecerle cada vez más a Él.
    Hoy me he sentido protagonista de este artículo.
    Gracias.
    Bendiciones.

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