PARA TODOS LOS LÁZAROS. EL HADES PUEDE ESPERAR.

“…Era un hombre rico que … celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que… hasta los perros venían y le lamían las llagas.” Lucas 16, 19-31

·

Siempre me han gustado esas recopilaciones que se hacen a final de año y en verano con los hits musicales del momento. Los temas que más han sonado durante un periodo, te los reúnen en uno o dos volúmenes y no tienes que molestarte mucho en no perderte ni uno solo de los temazos de actualidad.

En esta Cuaresma me ocurre algo similar con el Evangelio. “CUARESMA 2012, los 40 Evangelios del momento reunidos par ti”. Este podría ser el slogan de una campaña celestial con los ángeles anunciando a trompeta y platillo, que en 40 entregas diarias, Jesucristo te habla cada día con un mensaje exclusivo para ti. La verdad es que la selección de este año incluye Palabras a cual mejor.

Y como no podía ser de otro modo en estos conjuntos de éxitos siempre hay un tema rompecorazones. Seguro que en tu vida siempre hubo una balada que fue banda sonora de tus primeros amores. Y en este caso no es el “I´ll always loves you” de la malograda Whitney Houston, o el “Nothing compares to you” de Sinead O´connor (la época de estas canciones delatan porqué algunas canas adornan mi cabellera…), aunque podría valer traducir el título de estas canciones para dedicarlo a Cristo: Yo siempre te amaré y Nada es comparable a ti….

El caso es que hoy, en esta recopilación cuaresmal, toca oír el tema que a mi me rompió el corazón para volver a andar de camino a Dios: La Parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Pulsa aquí si quieres leerla completa.

De la misma forma que aquel bailar pegados con la primera novia, para mí será difícil olvidar la homilía posterior a la historia que puso sobrenombre a un hombre al que Dios le había puesto a sonar el despertador para que se levantara a contar qué le estaba pasando. La historia de amor vivida es conocida por muchos de los que se entretienen en leer este culebrón y que en definitiva, no es más que pasar a limpio una más del sinfín de historias idílicas entre Dios y sus hijos.

Cuando la he vuelto a oír, Dios me ha hecho detenerme en una nueva interpretación de esta parábola, que cuando la oigo me suena como la canción del feliz cumpleaños.

Pero antes de continuar, como con las mejores canciones, esta se la quiero dedicar a todos los hermanos que en estos días me habéis transmitido vuestro bajón anímico, vuestro hastío en la lucha sin recompensa tangible, para los que habláis de ese desierto que estáis atravesando que parece no encontrar ningún oasis a kilómetros vista. También va para aquellos que transitan con su Cruz en silencio, a rastras, atrapados en unas cadenas que por ser invisibles parecen indestructibles.

A todos, creedme, os digo que hay luz, seguro, no os quepa duda. No os atribuléis preguntando cuándo aparecerá, todos estáis seguros del cómo y con Quién se atraviesa este desaliento. Usad pues, la razón, para instalar vuestra alma en el desaliento alquilando un espacio directamente en las entrañas de Dios. El pobre Lázaro de nuestra historia es nuestro mejor paradigma. Hoy, es nuestro tótem.

Epulón, el rico, veía a un hombre tirado a los pies de su mesa aprovechar los restos de su comida. Era Lázaro, fatigado y pobre hasta el punto que ya no le quedaban fuerzas ni para espantar a los perros que se le acercaban en su debilidad para lamer sus heridas tarando de saciar su sed. ¿Te has visto alguna vez en esta posición? A rastras por la vida, mendigado un poco de luz que calme tu espíritu. Todos nos hemos visto en situaciones parecidas: quien esté libre de pena, que tire la primera sonrisa…

La muerte de ambos separó sus destinos. Cielo para Lázaro. Hades para Epulón.

El primero no llegó al Padre por su condición de pobre, entró al palco Vip del Cielo por su humildad, por su desprendimiento.

Lo del desprendimiento a veces resulta difícil de entender. Cuando me lo dicen se me viene a la cabeza esa imagen de las interminables filas de fichas de dominó que completan espectaculares composiciones cuando se voltean una detrás de otra.

A los Lázaros nos gusta empeñarnos en completar esas interminables series de fichas, incluso llegamos a cegarnos por completar el hermoso trabajo de nuestro día a día entendiendo que Dios nos está pidiendo esa perfecta colección, pues vemos que nos envía a veces sacos llenos de fichas y creemos que son todas para nosotros.

Pero comenzamos a montarlas y, ¡córcholis! siempre hay alguien que nos tira la ficha cuando aún no hemos terminado, destrozando toda nuestra ilusión. Y volvemos a empezar, y otra vez hay una pena o un dolor que nos las empuja, y lo intentamos otra vez, y otra vez que nos la tiran…y otra… y otra…

¡¡Señor, es que yo quiero terminar esta serie para tu deleite, quiero hacer una composición perfecta para tí!! – exclamaría el Lázaro de turno. “…es lo que me estás pidiendo ¿no?”

Dios respondería así: “A mi me da igual cuántas fichas reúnes para mí, yo solo quiero que todos los días recojas las que ayer se cayeron y las vuelvas a poner de pie. De pie las fichas y tú erguido. Si hoy pones solo dos, como si no pones ninguna. Hijo mío, solo quiero que te vuelvas a levantar”.

Al contrario de Lázaro, Epulón se cegó en vida contemplando sus preciosas colecciones. Vivía como si Dios no existiera, total, no lo necesitaba para nada… El vivía para sí mismo. Cometió el imperdonable pecado de no ver ningún Lázaro debajo de su mesa.

Hay muchos Lázaros pegando en nuestra puerta a los que no vemos o no queremos ver, pero también hay muchos Epulón fuera, cerca y dentro de nosotros…

Estando el rico en el Hades, que para mi es como una planta antes del que el ascensor baje al “-1” que es la del infierno, pidió a Dios que Lázaro fuese a avisar a sus familiares, que allí lo estaba pasando muy mal. Dios le decía que no era necesario, que en la tierra ya tenían a Moises y los profetas, incluso luego Jesús resucitó al Lázaro de Betania, y a pesar de todos esos signos, acabaron matándole en la Cruz.

¿Y no ha ocurrido alguna vez esto mismo con nosotros? Por más que se nos muestra Dios, optamos unas veces por el papel del Lázaro que no cree en la meta y otras por el Epulón que cree que en la vida ya ha alcanzado el cajón más alto del podium.

A veces pienso que es necesario que en algún momento de nuestra vida hemos de hospedarnos en el Hades una temporadita para valorar lo que tenemos, que aún en la pobreza o el desánimo, es mucho más que lo que anhelamos.

No nos detengamos hoy en la version material de esta parábola, no nos distraigamos con esos bienes materiales que no cabían en el hueco donde fue enterrado Epulón.

Hoy, esta versión de nuestra canción rompecorazones, va para pensar que pese a que atravesamos ese momento en el que no somos capaces de ahuyentar los problemas que como perros sacan el jugo de nuestra heridas, la poca fuerza que nos queda, apoyados en nuestra razón, que sea para mirar para arriba, muy al fondo, donde colgado en esa Cruz que siempre se muestra, aparece alguien que nos ayudará a recoger todas las fichas de dominó que tenemos desparramadas por el suelo que pisamos.

Y como sabemos que cuando está todo recogido podemos volver a intentarlo, vamos a reconfortarnos en ello. Dios no quiere más, al final de la vida, solo nos examinarán del amor.

Gracias hermanos por vuestras enseñanzas.

Lázaro Hades, aprendiz de cristiano.

6 pensamientos en “PARA TODOS LOS LÁZAROS. EL HADES PUEDE ESPERAR.”

  1. Que gracia me hace la reflexion que haces con tu nombre..Lazaro. Hades…..es mi realidad tambien…siempre está el trigo y la cizaña creciendo juntas…….y que bien explicas el combate…..nuestros chatisimos planes……Descubrí que El me mira ebsorto cuando me dejo llevar por mi inocencia…esa niña que está dentro de mi…y le dice Aqui estoy ..dime qué hago….y en el Presente hace que por su Amor ponga toda mi Persona en accion solo mirandole a El…en mi debilidad solo lo miro y hace que Su Mirada se refleje en Mi….No hay nada que temer…..al saberme Amada, sale sin esfuerzo, el Amor de mis adentros …como si de una fuente se tratara….y se derrama por donde va caminando…….hay quien lo ve y Bebe….y otros la dejan pasar……y con delicadeza se lo tengo que decir, pero sin humillarlo, claro…y asi siempre………u abrazo

  2. Gracias Lázaro y perdón por mis caidas, pero es mucho el dolor de mi alma, se que no me merezco nada más en la vida ,pues ya lo tengo todo, Todo lo que yo he deseado, marido, hijos, amigos, BUENOS AMIGOS, el mejor trabajo……Pero también tengo MUCHO DOLOR y le pido a NUESTRO SEÑOR que aparte ese dolor, que me esta desgarrando.NECESITO PAZ

  3. Vaya post con chispa…
    Todo el evangelio adquiere luz cuando se vuelve a Dios, cuando nuestra elección es ÉL. En todo momento podemos vernos reflejados en cualquier personaje. Por decirlo de una manera simple y para niños: ” unas veces en los buenos y otras en los malos” , pero la vida del evangelio va haciendo que mientras más entramos en él, “los malos” se esfuman. Tus reflexiones, fruto de esa vida de oración que te has marcado nos ayudan a que “los malos” se vayan antes.
    Un fuerte abrazo. Y una súplica de oración por esos días de cadenas arrastradas.
    Por cierto, mi balada fué : Roberta Flack – The First Time Ever I Saw Your Face.

  4. Gracias Angelo, tus comentarios son para mi como los del profesor que le dice al niño que parece que está contestando bien a las preguntas del examen.
    Por otra parte, esperaba con interés tu puntilla musical, pues sabía que vendría. Te estaba “provocando” con esta entrada.
    Lo primero el título, que como las otras, sirve, en castellano, para dirigirlo a Cristo: “La primera vez que vi tu rostro”. A ninguno se nos olvidará esa primera vez en la que El nos miró a la cara…y vimos la suya.
    Y la canción, en la línea de tu excelente gusto musical. No esperaba menos.
    Gracias y un abrazo.

Deja un comentario