MATAR AL DUEÑO O A SU HIJO

“Quedémonos con la herencia y matémosle…” (Mt 21,33-43.45-46)

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¡Cuánto dice esta frase del Evangelio si la aplicamos a nuestra vida!

Son las palabras que decían esos jornaleros de la parábola a los que se les dio un trozo de tierra para trabajarla y se quisieron quedar con ella matando a todo aquel que iba a pedirle cuentas, aunque se tratase del hijo del dueño.

Yo no sé si esto lo va a leer alguien que se dé por aludido, pero hoy me dirijo a aquellos que han desconectado a Dios de sus vidas,  los que han olvidado a su Hijo o que al menos de eso presumen y aunque disfrutan de su herencia, ellos tienen muy claro que nada tiene que ver con sus posesiones ese Dios del que yo hablo.

Son los viñadores asesinos de nuestro tiempo.

Querido viñador del siglo XXI:

Cuando comenzamos a disfrutar de los bienes materiales de nuestra existencia llega un momento en que creemos que nos sobra todo lo intangible, que nos sobra Dios, y eso, es lo que te está pasando a ti.

Ayer estuve hablando de un antiguo rico, un tal Epulón, que pensaba como tú y que está que se tira de los pelos por no darse cuenta antes de que estaba equivocado. Anda como loco porque te avise que de seguir así, al final vas a echar algo en falta; pero ya, ya se que a ti no te interesa nada de Dios en este momento.

Has llegado a un punto en el que “no te quieres complicar la vida” con cosas de Dios, que pasas totalmente. Además de decirlo a los cuatro vientos lo noto muy bien cuando me corriges al soltar un simple y sentido “si Dios quiere”. Cuando comienzas a despotricar de los curas, que para ti son todos pederastas, y que no puedes ni ver a la rancia Iglesia, que tanto “nos come el coco” a los que seguimos sus preceptos.

Lo que me extraña ver de ti, que no crees en nada,es comprobar cómo te  afanas a diario en buscar qué te dice tu horóscopo cada día o que cuando vas a cualquier ciudad turística eres el primero que  toca la parte desgastada de la figura de bronce que adorna la plaza y dice traer suerte. Que sí, que sí, que lo de tirar las monedas de espaldas a la fuente lo haces porque es una tradición, que ya se que tu no crees en nada.  Ni supersticioso, ni nada de nada…

Vale. Entonces te quedas con la herencia de Dios, que es la Tierra donde gastas la vida que El te ha dado,  y luego  lo matas. Muy bien.

Por supuesto reniegas que Dios te haya dado nada y, en teoría, te olvidas de El.

¿Pero es así realmente?

Deberías borrar cualquier pequeño signo que haga alusión a lo divino, ya que según tú, no lo necesitas para nada.

Pero resulta amigo, que el otro día te vi un rosario, eso sí, del todo a cien, colgado en el espejo retrovisor de tu coche tuneado. Y cuando te vi llegar esta mañana con la camisa desabotonada enseñando tu “pecho lata” te volví a ver otra cruz colgada en tu cuello que descansaba en tu apolíneo cuerpo dándote una categoría que compensaba tu desafiante caminar.

¿En que quedamos? ¿Lo matas o no lo matas?

Podemos hablar de tu otro amigo viñador. Otro que tal anda. Sí, ese al que le gusta tanto la Semana Santa. Es para verlo el Jueves Santo (sí, lo escribo con mayúsculas porque ese es un día grande para nosotros). Cuando veo salir a tu amigo esa mañana, con su cara en tensión porque esa tarde va sacar a “su” Cristo, hasta me creo que al día siguiente volverá a ser el del jueves. La cara de penitente que se le pone a tu colega ese día es para no creer que se trata de otro viñador.

Por la noche cuando eufóricamente grita el último “viva” a su Cristo, seguro que a mi Dios se le pone el vello de punta, con la esperanza que no quedarse esperando otro año entero más hasta que vuelvan a recogerlo sin visita que medie entre entrada y salida de trono de la mayoría de los porteadores. Pero no, lo deja allí aparcado  en su cochera, que es lo que tu amigo cree que es la Iglesia, y hasta el año que viene.

Hay otro tipo de viñador. El viñador futbolista. No tengo criterios suficientes para pensar que todos hayan decidido abandonar a Dios, pero me resulta llamativo que sean tan pocos los que manifiestan su fe fuera de los terrenos de juego cuando para entrar dentro de ellos difícilmente veo a alguno olvidarse del Padre. Saltan al campo con un completo ritual de gestos para tener una buena tarde: dos saltitos con la pata izquierda, mirada al cielo, entro pisando primero con el pie derecho y muevo la mano de la cabeza hacia abajo, luego al hombro izquierdo y luego al derecho. Si supieran que eso significa que van a jugar el partido en el nombre del Padre, en el nombre del Hijo y con el Espíritu Santo, se pensarían si hacerlo o no, no vaya a ser que le anulen el resultado por alineación indebida.

Ya no hablo de tu otro amigo viñador, el del bar, ese que tiene a San Pancracio atiborrado de perejil y con esa antigua moneda de 5 duros con el agujero en el centro insertada en el dedo del santo.

El caso es que sois muchos: los que esconden la estampa del santo en el salpicadero del coche, la reliquia que te regaló tu madre en tu cartera, el azulejo con la Virgen pegado en la puerta de la casa,… en fin…

En qué quedamos viñadores, lo matamos o ¿nos quedamos con la herencia y también con El?.

El está esperando. Si alguien conozco que pueda presumir de paciente es a ese Dios que pone en juego su viña para que los secuaces de turno no solo lo maten a El sino también al mensajero.

Porque eso sí, “no me calientes la cabeza” como muy poco, es lo que puede oír un cristiano que se anime a hablar de Cristo. Hay otros a los que matan de verdad simplemente por ser seguidor del que nos dejó por lo menos ese montón de gestos que has instalado en tu vida y quieras o no, se han quedado contigo… además de la herencia.

Pero después de todo, me alegra mucho verte esos pequeños gestos. Se que en el fondo, por mucho que te guste la herencia, no lo vas a matar.

Me seguiré fijando en los retrovisores de los coches pensando en que todos esos rosarios son portadores de mucha fe, dormida o despierta, de viñadores a los que solo una sentida oración les separa de Dios.

Lázaro Hades.

5 pensamientos en “MATAR AL DUEÑO O A SU HIJO”

  1. No creo que haya una sola persona,que despues de leer esta pedazo de entrada,permanezca impasible en sus errores.

    Enhorabuena Lázaro,no cabe duda que el Espíritu Santo guia tu mano cada mañana.

    Un cariñoso saludo,hoy eufórica con mi Athletic 😀

  2. Tu lo has dicho,a veces es una oración lo que les separa de Dios,a veces es un gesto de alguien,una palabra ,un acontecimiento…nunca se sabe,yo creo que tengo más delito cuando no doy la talla,porque he tenido,gestos,palabras acontecimientos,personas,formación….y a veces,me quedo a la mitad de camino,o antes de la mitad.Un abrazo.

    1. Amigas Belén y –:
      A Belén enhorabuena por las alegrías efímeras que nos da el deporte que aun cortitas se disfrutan tanto como cualquier otra y los caramelitos hay que saborearlos vengan de donde vengan. Confío en que se repitan en el partido de vuelta.

      Y a tí –, solo una cosa, estoy yo muy quisquilloso con eso de “no doy la talla”.
      ¿Tú crees que Dios está pendiente de nuestra altura para dejarnos entrar? ¿Tú has visto las puertas pequeñitas que hay para entrar a las tiendas de Imaginarium? Pues a Dios se entra por la grande, por la que entran todos. Da igual, como decíamos ayer, que se te caigan las fichas del dominó cuando solo has podido alinear un par de ellas.
      Eso de dar la talla no me gusta. El nos quiere a todos con la talla que tengamos. Y nos acepta. Otra cosa es que seamos autoexigentes y nos guste no cometer esos gestos de los que nos arrepentimos. Cometerás los errores que pueda cometer un ser humano y todo eso que llamas formación te está cultivando una cosa que solo hay un examen, al atardecer, en el que lo tendrás que medir. Y un tal San Juan, de apellido De la Cruz, nos ha chivado la pregunta, seguro que sabes qué va a caer en ese examen del atardecer de la vida.
      No nos fustiguemos con “la talla”.

      Un abrazo a ambas!!

  3. Genial como siempre amigo lazaro, es cierto que son una bendicion del cielo tus palabras, que nos sirven para zarandearnos.
    y una vez mas me siento como una oveja que cuando se aparta un poco del redil, y viene su padre tras ella a buscarla, pues como El no puede se vale de ti .MIL GRACIAS Y NO TE CANSEN NUNCA DE ESCRIBIR Y DECIR LO QUE DIOS TE INSPIRA CADA DIA, porque hace mucho bien.
    me quedo con una cuestion.¿que culpa tiene Dios de nuestros malos rollos e imperfecciones? SI. es verdad. pero la decepcion es lo que te lleva a los momentos vacios de tu vida.(cuando digo vacios no me refiero sin Dios, sino apartado un poco) estoy cansada de tanto golpe de pecho, de los teatros que se interpretan cada dia.Para ellos todo vale, y lo peor de todo que eso les sirve para conseguir trabajos, estima, o lo que sea. Son cosas muy fuertes que el estar en un grupo o el acercarme a comulgar todas las mañanas sirva para decir que soy una santa y eso me bañe de fama, diciendo todas… XXX es tan buena persona. Salgamos a la calle y hablemos de humanidad.
    Es verdad que al atardecer de la vida me van a examinar del amor, pero a todos: a mi que estoy decepcionado con todo lo que veo a mi alrededor, y me aparto de los grupos y teatros, pero que analizo mi vida dia tras dia antes de acostarme y poco daño veo , y tambien al teatrero que hoy por hoy aqui en la tierra lo esta consiguiendo todo, por la fama que le esta dando su fachada en misa y comunion diaria.
    sus expresiones en voz alta en el grupo cristiano, que despues cuando las vemos en la calle no concuerdan con la realidad y no son mas que posturas para quedar bien.
    La decepcion te lleva, no a olvidar a DIOS, ni mucho menos, sino a apartarte un poco, y refugiarte en donde radica la autenticidad del amor. La calle te desengaña, y buscas tu nucleo familiar, donde no hay falsedades y el amor es el autentico, pero por supuesto sin dar la espalda a DIOS sino colocandolo en el centro de mi amor familiar. a DIOS es al que tengo que bendecir dia tras dia y momento a momento porque a EL le debo esta felicidad de la que disfruto cada dia.

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