¿ESTÁS EN SILENCIO?: JESÚS TE HA DEJADO UNA CARTA

“No comprendieron que les hablaba del Padre” (Juan 8,21-30)

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A veces nos cuesta también a nosotros comprender de qué nos está hablando Jesús, de la misma forma que les ocurría a los fariseos protagonistas del Evangelio de hoy. Como hemos comentado, estas lecturas de Juan previas a la Pasión, son algo más densas y de un lenguaje no tan claro como las parábolas a las que tan bien nos tiene acostumbrados Cristo para entender su mensaje.

No obstante sólo basta insistir en nuestro silencio de estos días para dejar que El nos hable.

¿A través de los acontecimientos?

¿A través de la oración, de un momento de recogimiento?

¿De un encuentro con alguna persona especialmente reveladora?…

Son muchos los medios con los que Dios se comunica con nosotros si estamos dispuestos a oírle.

Hoy parece insistir con los más sordos y ha decidido ponerse en contacto con nosotros por escrito. Nos ha dejado una carta.

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UNA CARTA DE JESÚS PARA TI

Querido hermano,

Me he propuesto escribirte esta carta para dejarte muy claro cuánto te quiero. No me voy a andar con rodeos, es eso lo que quiero que sepas, que te amo.

Desde hace más de dos mil años me cuesta que los hombres me entiendan, pero el silencio continuo de las personas y su afán de mirar a otro lado cuando me dirijo a ellos, me ha enseñado a ser más directo en mi mensaje. Por eso nuestro Padre quiso que me hiciese hombre, para sufrir como tú y saber qué sientes y para que hoy podamos hablar de una forma más clara porque sé cómo padeces.

Ayer, como hoy, nos une un amor sin medida por encima de cualquier otra consideración.

El otro día te observaba mientras hablabas con tus amigos, noté tu preocupación por ese asunto que tanto te inquieta y estuve esperándote todo el día, deseando que me llamaras para saber si querías conversar conmigo. Según avanzaba el día notaba que seguías ensimismado en lo tuyo y no recurrías a mí.

Sabes que siempre estoy. A lo mejor no como a ti te gustaría, pero recuerda que cada vez que has acudido a mí he podido calmarte. No dejes de hacerlo aunque solo sea para descargar tu ira. Ya estoy acostumbrado.

Se acerca la semana de Pasión y de nuevo sufriré un enorme dolor viviendo el momento en que los hombres decidieron acabar con una cruz lo que yo asumí como la puerta de su salvación.

Muero por ti cada año en esta fecha para que sepas que estoy dispuesto a limpiar una y otra vez, con mi sangre derramada con gusto en tu alma, todos esos pecados que te cuesta enumerar porque supones insignificantes pero que purgo con mi pena en la Cruz para resucitar contigo y para ti en la Pascua.

Apóyate en mi para contarme lo que no entiendas. Sé que en ocasiones es muy difícil interpretar las palabras de nuestro Padre y mucho más aún comprender la medida de su obra. Estoy seguro que todas esas inquietudes que tantas veces te atormentan van a desaparecer siempre que permanezcas pegado a mí.

En cada Eucaristía me hago tuyo para que no te sientas solo. Es ahí cuando soy más tangible para que sepas que no me he ido, al contrario, estoy más cerca tuya que nunca.

No sé como explicártelo, pero me gustaría que no olvides nunca esos minutos que compartes conmigo después de comulgar, porque a mi también me siguen estremeciendo como el primer día, de la misma forma que sé que a ti te ocurre. Sé que es algo complicado de explicar, está claro, pero es que estamos hablando de amor, y ya sabes cuánto les cuesta a los enamorados manifestar lo que sienten, sobre todo, a quien no lo estuvo nunca.

No me quiero extender demasiado, pero no voy a dejar de recordarte que en todos esos momentos de sombras, sigo estando ahí, trato de hacértelo ver con cosas que a veces parecen cotidianas, como ese brillante amanecer, con ese beso espontáneo de tu hijo, de tu madre o de tu pareja o en cualquiera de los acontecimientos inesperados que te proporcionan esas pequeñas alegrías y con los que trato que entiendas que mi corazón anda recogiendo todas esas miserias que tú no aciertas a dominar y que inquietan tu interior.

A veces siento que mi corazón es como una máquina de reciclar basuras del día a día de tu vida para convertirlas en alegrías del alma. Cualquier cosa me vale para que sepas que siempre voy a tratar de hacerte ver que sigo ahí para que me traigas tu bolsa llena de miserias.

Pero también quiero que me veas en ese hermano al que no soportas. En ese también estoy yo, esperando un poco de comprensión. Piensa en cómo yo le trataría a él si me hiciera daño. Recuerda que las pocas palabras que salían de mí cuando estaba desgarrándome en la cruz solo eran para perdonar a los que me estaban matando.

Para despedirme, quiero pedirte un favor: que en ningún momento te olvides de mí, porque te quiero y porque yo nunca me olvido de ti.

Te sigo esperando siempre en ese Sagrario que tienes en la Iglesia que está cerca de casa.

Tu amigo… JESUCRISTO

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Lázaro Hades.

3 pensamientos sobre “¿ESTÁS EN SILENCIO?: JESÚS TE HA DEJADO UNA CARTA”

  1. Yo soy de las sordas en esta semana,por eso me ha venido muy bien la carta.Lo del silencio lo estoy llevando regular,¡Qué lío de semanas! Notas,exámenes….un follón de cosas que están haciendo difícil ese silencio interior,por eso me ha gustado y reconfortado mucho la carta.Gracias.

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