PASCUA 2012: JESÚS SALE AL ENCUENTRO…CADA DÍA

 

(…) Jesús les salió al encuentro(…):No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

(Mateo 28, 8-15)

Evangelio del lunes de la Octava de Pascua

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Comenzamos la Pascua 2012.

Con las pilas cargadas gracias a la Vida que Cristo nos ha traído con su resurrección, caminamos durante los próximos 50 días celebrando este acontecimiento hasta que lleguemos al domingo de Pentecostés. Será entonces cuando  la venida del Espiritu Santo marcará otro hito del año litúrgico, que luego seguirá su curso en tiempo ordinario a velocidad de crucero  hasta un nuevo Adviento.

Pongámonos pues a disfrutar de ilusiones renovadas por este tiempo Pascual. Es buen momento para reactivarnos. Y esto es positivo afirmarlo en estos tiempos en los que, preguntes por donde preguntes aquello de “¿cómo va la cosa?”, nueve de cada diez respuestas son deprimentes y la de diez, si es positiva, seguro que tiene algún matiz.

Es momento pues, de levantarse de nuevo, pero ahora más que nunca, confiando ciégamente en El. Es el momento de volver a empezar desde Cristo.

Y cuando se inicia (o reinicia) una tarea, hay que pasar a la acción, no es momento de bonitas palabras que se esfumen en la medida que van saliendo de nuestra boca. Cuando queramos hablar de nuestra fe, afanémonos en sentir lo que decimos. Este tiempo también es muy propio para que aquellos poetas de lo divino se enzarcen en enrevesados sonetos que cuando terminan de recitarlos no les queda más que rimas sin contenido tangible.

Vamos a ser realistas. Comencemos a reconstruir desde Cristo, pero teniendo los pies en el suelo. Es una mágica combinación con resultados increíbles. La mente puesta en El, lo pies pisando tierra, o barro, si lo que se pisa son dificultades.

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¿Qué necesitamos para volver a andar desde Cristo? Pues lo primero que necesitamos, obviamente, es a Cristo.

Entonces, pongámonos a buscarlo. Estemos bien atentos, no vaya a ser que comience a aparecerse y no queramos verlo nada más que donde solo nosotros creemos que está.

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Estos días han sido numerosos los comentarios que han llegado al blog en los posts de Semana Santa. En uno de ellos se hablaba si era necesario o no ir a Misa para estar cerca de Dios.

Lo primero que quiero decir es que los cristianos no debemos tener miedo a expresarnos. No debemos preocuparnos si nos equivocamos al afirmar lo que pensamos o lo que sentimos. No nos asustemos por la reacción  de fariseos rasga-vestiduras que se escandalizan ante lo que ellos entienden como meteduras de pata cuando se habla fe.

El temor a expresar lo que sentimos es uno de los grandes males que afecta al desarrollo de nuestra fe. Por ese motivo se nos hace difícil hablar de Dios cotidianamente, y cuando lo hacemos en grupo, tomamos todo tipo de precauciones. Lástima que nuestra amor a Cristo, en la medida en que lo hagamos, no sea un recurso de conversación más habitual entre nuestros encuentros sociales.

Por tanto, ni hemos de ser fariseos, ni temerosos cristianos a la hora de hablar de nuestro sentimiento religioso.

Y retomando el comentario a propósito de la necesidad de ir a Misa o no, por supuestísimo respetando lo que cada uno pueda pensar, hay una cosa que nos tiene que quedar clara y que no soy yo, ni mucho menos, el que venga aquí a a descubrirlo. Cada día, en cada iglesia que se esté celebrando misa, en cada momento de consagración, se esta produciendo el mayor milagro al que podemos asistir los cristianos: el milagro de la transubstanciación. Es el momento en el que “Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad” (cf Cc. de Trento: DS 1640; 1651)”. Llegamos a esta conclusión al tomar el sentido literal e inmediato de las palabras de Cristo en la Última Cena: “esto es mi cuerpo…y mi sangre” (Marcos 14:12-16)

Si no estamos convencidos de esto, a lo mejor estás leyendo el blog equivocado…

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Bien. Si sigues aquí todavía y no has cambiado de página, estarás conmigo pues, en que en cada Misa, hay una oportunidad de que Cristo esté dentro de tí. Olvídate por un momento de todo lo que rodea a la celebración para tener esto claro, olvídate del cura, de la hora, de la compañía, del frío, del calor… de todo. No hay otra cosa. Es la Sangre y el Cuerpo de Cristo, solo para ti.

No lo pienses como una obligación. Te voy a poner un ejemplo.

Imagina que cada día pasas por una tienda que a través del escaparate presenta una impresionante colección de bombones. Cada vez que los miras se te hace la boca agua ante las tentadoras formas de chocolate.

Un día te fijas que han puesto un cartel que dice: “desde hoy, si se hace cliente nuestro (y esto no cuesta nada), puede usted tomar un bombón gratis cada día”.

Lo más probable es que entres y lo tomes. Sin embargo, si no entras no pasa nada, pero te pierdes un rico bombón cada día.

De manera muy especial, esa tienda de bombones, los domingos prepara unos chocolates expresamente para cada uno de los “bautizados” como clientes suyos.

Ese día, el repostero se levanta muy temprano para preparar un bombón por cada cliente. Le da igual a la hora que vayas, pero él cuenta con que uno de sus dulces será para tí. Si no vas ese domingo, le has hecho un desprecio, porque él tenía preparado uno expresamente con tu nombre. Así un domingo, y otro, y otro… y el pastelero no se va a cansar nunca de hacer uno para ti, pero recuerda que el domingo que no vayas le dejas el bombón encima de la mesa, porque él contaba contigo.

En resumen, que a diario los ofrece para quien quiera comerse uno y los domingos cuenta contigo porque eres cliente suyo. Decidiste abonarte a esta pastelería y qué menos que aceptar lo que proponen.

Recibir el cuerpo de Cristo es un regalo que recibes cada que vez tienes ocasión de tomarlo. Si puedes a diario, bien. Si puedes dos veces por semana, también bien, y si vas todos los domingos a tu cita, estás haciendo lo que debes.

Algunos dicen que van a misa a menudo “porque lo necesitan”. Es lógico sentir eso, a nadie le amarga un dulce y del bombón que estamos hablando es ni más ni menos que el mismísimo Dios. ¡Qué más podemos pedir, si se nos está ofreciendo gratis y sin condición!

Durante estos primeros días del tiempo pascual, en el Evangelio se nos van detallando distintas apariciones de Jesús. Las reacciones de los que tienen la suerte de encontrarse con el resucitado siempre están llenas de sorpresa.

Para nosotros no ha de ser nada sorprendente. Sabemos que en cada Eucaristía va a salir a nuestro encuentro. Estamos avisados como lo estuvieron las mujeres a las que hoy se les aparece. (Pulsa aquí para leer el evangelio del lunes de octava de Pascua)

En definitiva, si afrontamos la Pascua para volver a empezar desde El, ya sabemos dónde nos está esperando mañana.

La cuestión no es ir o dejar de ir a Misa, es saber qué me pierdo si no voy. Y qué quieres que te diga, a  mí me gusta mucho el chocolate…

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Lázaro Hades.

ESTA ENTRADA ES UNA DE LÁS MUCHAS QUE PUEDES LEER DENTRO DE LA FIESTA DE ENLACES DE PASCUA

8 pensamientos sobre “PASCUA 2012: JESÚS SALE AL ENCUENTRO…CADA DÍA”

  1. ¡¡GRACIAS!!!! DIOS TE PUSO EN MI CAMINO….FELICES PASCUAS!!! Y QUE EL AMOR DE DIOS SE SIGA MULTIPLICANDO.
    Y SEAS SIEMPRE FIEL A SUS ENSEÑANZAS. UN ABRAZO PAZ Y BIEN.

  2. Dios te bendiga Lázaro,siempre me llegas de una forma…¡pum!directa al corazón.
    Un cariñoso saludo de esta “chocolate-adicta” :D

  3. ¡¡¡¡¡GRACIAS!!!! QUE LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUSCRISTO, LLENE DE PAZ Y EL AMOR REINE EN CADA UNA DE LAS FAMILIAS HERMOSAS QUE COMPARTEN ESTE SITIO, QUE DIOS LAS BENDIGA!!!!

  4. Lo penoso de esta situación, Señor, es que sales a mi encuentro mil veces al día y no te veo.
    Mi ceguera necesita verte, una vez y otra vez, crucificado. Necesito meter mis dedos en tus llagas.
    Y sé que te manifiestas a mí, en primer lugar, en la Eucaristía, en ese Pan y ese Vino fuente de Vida Eterna.
    Pero también estás en mi mujer, en mis hijos, en mis hermanos, en este Blog con el que Lázaro nos cuida día a día y en todos los que con sus palabras muestran, a diario, sus sentimientos, oraciones, anhelos, etc.
    Te pido Señor que sea capaz de reconocerte cada vez que me sales al encuentro.
    Tú eres el Amigo que nunca falla.
    Gracias por todo y por todos los que día a día hacéis que el Señor salga a mi encuentro.

  5. Yo también creo como tú,que para un cristiano la misa es una necesidad,no una oligación,y todavía voy más allá,reciibir a Jesús en la Eucaristía no es un premio para los buenos,es un alimento,quizás para los que no somos tan buenos es una necesidad,uno no va al médico cuando está sano,o come cuando está saciado.

  6. Ante esta reflexión, siempre digo lo mismo. “¡Pruébalo, después hablamos! Intenta ir a misa a diario y deja de ir, entonces te darás cuenta de los frutos que produce ir o no” Existen testimonios actuales, donde para ir a misa tienen que recorrer kilómetros a pie, y lo hacen a diario ;¿lo harían si no creyesen de que lo necesitan?…
    Contestando a tu pregunta
    ¿Que me pierdo si no voy?… Me pierdo yo mismo.
    Un fuerte abrazo

  7. Soy tan débil, que LO necesito para vivir. Siento tanta PAZ cuando lo recibo que me gustaría poder ir todos los días a comer de SU PAN. Siempre recuerdo la frase de Madre Carmen “YA TE PILLÉ”

  8. Me da la vida recibir a diario al “Autor de la Vida”.
    ¡Que ingeniosa la idea del chocolate!!Quiero ser cada dia mas golosa y darle buen hospedaje,como los discipulos de Emaus a veces no le reconocemos..pero nos arde el corazón cuando nos habla cada dia.
    Mil gracias y feliz Pascua¡Aleluya!

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