MATCH BALL (BOLA DE PARTIDO)

“¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?”

(Juan 20,11-18)

Evangelio del martes de la Octava de Pascua

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Los acontecimientos de la vida se te van presentando de una forma tan inesperada que a veces hasta lo que descuadra tu programa diario es digno ser agradecido a Dios. 

Es bueno que algo te rompa tus esquemas para que poco a poco nos vayamos dando cuenta que los esquemas el único que los maneja es nuestro Señor. Poco a poco nos iremos educando a esa forma de vivir, a nuestros ojos más anárquica, en la que caminas siendo consciente que no eres tú el que dirige los acontecimientos y  que solo Dios es quien tiene la contraseña para hacer cambios en tu agenda.

María Magdalena, protagonista en el Evangelio de hoy, acudía a encontrarse con Jesús donde ella “sabía” que estaba. Pero resulta que los acontecimientos habían cambiado y dos ángeles a los que no esperaba encontrar la consuelan.

Es la primera lectura que hay que sacar de este pasaje, el saber oír a los ángeles que se te presentan en tu camino para indicarte dónde está el Señor.

María localiza al Señor, trata de abrazarlo y este la detiene al decirle que primero hay que subir al Padre. ¡Me encanta esta expresión!.

Insisto en muchas ocasiones en ayudar a poner orden en los que están confundidos con este tema y las preguntas que hoy hace Jesús me vienen como anillo al dedo para poder explicarlo: “¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?” .

Si algo me va quedando claro en es camino recorrido aprendiendo a vivir en cristiano, es saber que a quien realmente hemos de buscar es al Padre, tal y como Jesús deja claro que hasta El mismo debe hacer.

En muchas ocasiones observamos a fieles que interrumpen su camino a Dios dando este por terminado en distintas advocaciones  marianas, en magníficos santos, en preciosas imágenes, o en muchos medios por los que se puede llegar a Dios pero en la mayoría de los casos nos quedamos ahí.

He asistido a Misa en una Iglesia donde el sacerdote ha interrumpido la Eucaristía para llamar la atención a fieles que acudían a venerar un cuadro de su santo intercesor dando la espalda al Cuerpo de Cristo presente en el momento de la consagración. Al principio me llamaba la atención la bronca que les echaba (a lo mejor podía ser más suave), pero lleva toda la razón al advertirles que en ese momento había un camino más corto para llegar a quien están buscando a través de su santo favorito.

Los santos a los que rezamos, las advocaciones o las distintas imágenes de Cristo, son como los accesos directos del escritorio de nuestro ordenador. Esos iconos que tenemos con una flechita en la esquina que cuando los pulsamos nos llevan al programa adecuado. Hemos de saber que los santos son el acceso directo, pero para subir al Padre.

Sigamos acudiendo a ellos, pero sabiendo que a quién buscamos realmente.

Otra cosa somos nosotros. Cuando encontramos a Dios y sabemos que vivimos junto a El, a nosotros nos queda un papel. Nosotros somos los que jugamos el partido.

Y de nuevo recurro al deporte para mis ejemplos. Hoy toca tenis.

Los acontecimientos que me tocan vivir en estos días me hacen llegar a la conclusión que somos a veces como tenistas.

La práctica del tenis crea adicción. Como la práctica de la fe. El deporte de la raqueta te permite entrenar con mucha gente diferente, puedes tomar clases, puedes “pelotear” para divertirte, puedes entretenerte tu solo aporreando bolas contra un frontón, puedes practicar el saque… en fin que al igual que nuestra fe, tienes diferentes medios para desarrollarte.

Pero una cosa está clara. Cuando llega la hora de jugar un partido, ahí solo estás tú.

En la final de un gran torneo, ves a esos tenistas que durante 3 ó 4 horas se pelean por un resultado, observados por un montón de aficionados en el campo y millones de telespectadores en el mundo, los jueces de línea, el juez arbitro, los entrenadores… debe ser enorme la presión.

A medida que el partido se va desarrollando y avanza el resultado, punto a punto, llega un momento del set en el que la pelota que se va a jugar en ese saque puede definir el partido. Se trata de un match ball, es la bola de partido.

Si ese punto lo gana quien va delante en el marcador, el partido es para él.

Sin embargo, si el que va por debajo en el tanteo, consigue ganar el punto y salvar esa bola de partido, se le abre una nueva oportunidad para seguir jugando y remontar.

A lo largo del partido se pueden dar varias pelotas de partido. Siempre habrá uno que lo tiene todo casi ganado y otro que lo tiene todo casi perdido.

El que lo tiene todo casi perdido, se tiene que dedicar a salvar bolas de partido hasta que consiga nivelar el marcador, para luego seguir luchando, remontar y tener la ventaja cuando toque jugar de nuevo un punto fatídico.

A nosotros, en nuestra vida, también nos va a tocar jugar partidos de esos. Se nos van a presentar situaciones que parezcan “bolas de partido” y… hay que jugarlas. ¿Te imaginas a uno de esos jugadores, ante la presión que supone jugar ese trascendental punto,tirar la toalla y no jugarlo?.

Cuando se presentan momentos duros, situaciones límite, “matchs balls” del día a día, los cristianos deben afrontarlos con firmeza y seguridad, porque, se gane o se pierda, estamos en las manos del mejor entrenador.

Afrontar las situaciones extremas, los momentos desasosiego, los puntos de partido de nuestra existencia sin presión añadida, se nos hará más fácil si estamos pegados quien es el juez árbitro de cada partido.

Me está tocando ahora jugar algún punto de partido. No esperaba llegase tan pronto el primer match ball, por eso aquello del principio de la entrada de que no somos nosotros los que hemos de montar los esquemas.

Creo que estoy preparado para afrontar los momentos difíciles; he recibido un buen entrenamiento del Padre y de su segunda (la santa que me mostró el camino que me ayudó a encontrarle). Noto además, que juego con el total apoyo del público. Gracias.

Está visto que jugando así este partido lo vamos a ganar.

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Lázaro Hades.

9 pensamientos en “MATCH BALL (BOLA DE PARTIDO)”

  1. Es verdad. Tenemos al mejor entrenador.
    Me gusta mucho leer al hermano Rafael. Con sus acertados textos ha dado consuelo muchas veces a mi alma. Así que me vas a permitir transcribir uno de ellos .

    Si de veras estamos unidos por amor a su voluntad, nada desearemos que Él no desee, nada amaremos que Él no ame, y estando abandonados a su voluntad, nos será indiferente cualquier cosa que nos envíe, cualquier lugar donde nos ponga… “
    Sigue jugando el partido. Tienes al público de tu parte.
    Un fuerte abrazo

  2. El punto no es tanto si tenemos el mejor entrenador, en todo caso, como los deportistas, si tenemos o no la disciplina para entrenar según las indicaciones y sobre todo si en verdad confiamos en El, de otra manera, ni un Mou o un Guardiola -en el argot futbolistico- podría mejorar nuestra calidad de “juego”. Somos jugadores con grandes capacidades-estamos hechos a imagen y semejanza del Padre- y lo que puede dificultar o mejorar nuestro desempeño tiene que ver con adecuarnos al esquema de juego del entrenador en lugar de tratar de jugar sólo para mi.
    Y es que uno de los principios básicos en la confianza hacia el entrenador es creer que el tiene la visión más completa del campo de juego y sabe como podemos contribuir cada uno a un resultado favorable.
    Felices pascuas!

  3. Me gusta mucho la expresión que has utilizado de “estar pegados” en los momentos difíciles.Hay muchos ejemplos que nos pueden ayudar,acuérdate del cuento de las huellas en la arena….yo también te digo que juegues el partido que te toca,tienes al mejor entrenador,a su segunda y al público de tu parte.Un abrazo.

  4. Lalo me has tocado “touche”. Siempre que me he sentido sola abandonada, alguien me ha recordado el cuento de la huella en la arena. Gracias Lalo por tus comentarios tan acertados a ver si quedamos y compartimos un café religioso. Besos

    1. No te sientas abandonada y sola porque no lo estás,,a veces tenemos esa idea que nos hunde y nos hace daño,pero no es así,no estamos ni solos ni abandonados,podemos sentirlo,pero rápidamente hay que reaccionar…”estaré con vosotros hasta el fin del mundo.”Besos

  5. “… HAGASE TÚ VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN CIELO… “. Lo que pasa Señor es que lo desconocido, los imprevistos, los match ball no me gustan. Pero cada vez más me doy cuenta que pegada a ti Señor TODO será más fácil de llevar. Lo veo todos los días en gente que está pasando por momentos muy malos y siguen pegados a ti y llevan mucho mejor la pelota de partido. Un saludo para todos. Lázaro, que Dios te bendiga.

  6. Cuenta con mis oraciones Lazaro para jugar ese partido. El esta a nuestro lado siempre. Un abrazo y gracias por todo lo que nos haces compartir.

  7. Lázaro: qué entrenador tenemos. Quiere prepararnos para jugar el partido de la vida diaria, con peloteos, saques directos, bolas de partido, …….., pero siempre haciéndonos-forjándonos para que cuando llegue ese partido de competición, seamos fuertes y ganemos, por el bien nuestro y por el de nuestro público (los que nos rodean diariamente, empezando por nuestra casa).
    Él, nuestro entrenador, siempre está ahí. Pero también está nuestra afición: la familia, los Hermanos, ese que no esperábamos y aparece, etc.
    Y nos queda que si perdemos ese “match point” ganamos el Consuelo de Él y la admiración de todos porque no hemos abandonado.
    Paz y Bien y Ánimo.

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