5 COSTUMBRES PARA GANAR SIMPATÍA CON JESÚS EUCARISTÍA

El que come mi carne y bebe mi sangre,

permanece en mí, y yo en él

(Juan 15,1-8)

Lee el Evangelio del viernes III de Pascua pulsando aquí

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Os propongo cinco buenas costumbres para ser aplicadas en ganar la simpatía de Jesús Eucaristía. Conectar con el Señor que está presente en el sagrario que preside el altar de cada iglesia, para permanecer en El y ser conscientes que El habita en nosotros .

1. VISITARLE TODOS LOS DÍAS

De la misma forma que visitamos a nuestros seres queridos, porqué no hacerlo con El a diario. Aunque solo sea un momento para darle los buenos días.

El Cura de Ars, San Juan María Vianney, decía: “Nuestro Señor está ahí escondido, esperando que vayamos a visitarle y a pedirle. El suspira e intercede sin cesar junto a su Padre por todos nosotros. Está ahí para consolarnos; por tanto, debemos visitarle a menudo. ¡Cuánto le agrada ese pequeño rato que quitamos a nuestras ocupaciones, o a nuestros caprichos para ir a rezarle, a visitarle, a consolarle de todas las injurias que recibe!

Cuando ve venir con prisa a las almas puras…¡El les sonríe! ¡Y qué felicidad experimentamos en la presencia de Dios, cuando nos encontram0s solos a sus pies, delante de los santos sagrarios!”

Al principio puede costar, pero cuando Dios aumenta en nosotros esta simpatía, el sagrario se nos convierte en algo imprescindible. ¡Tener acceso directo a su presencia…, en cualquier momento, para cualquier asunto!

2. COMUNIONES ESPIRITUALES

No cabe ninguna duda que el culmen de la simpatía se alcanza en la unión. La comunión con Cristo, por eso, es el punto máximo al que aspira el cristiano.

Entre los cristianos existe la costumbre de no comulgar solo sacramentalmente, sino también espiritualmente, muchas veces a lo largo del día.

Se trata de manifestarle al Señor nuestros deseos de recibirle, de unirnos personalmente a El.

Santa Teresa decía: “Cuando oigáis Misa y no comulguéis sacramentalmente, podéis comulgar espiritualmente, que nos sirve de mucho, y recogeos también después interiormente,(…) porque El se da de muchas maneras que no entendemos

Recurría a esta imagen para hacerlo más gráfico: “Si nos acercamos al fuego, por muy grande que sea, pero nos desviamos y escondemos las manos, mal nos podemos calentar, aunque recibamos más calor que si estamos donde no hay fuego; en cambio, si nos queremos acercar a El y el alma está dispuesta, es decir, con deseos de calentarse, y está allí un rato, queda con calor para muchas horas“.

3. SALUDARLE AL PASAR

Es una experiencia común que cuando pasamos junto a la casa de un familiar o conocido, nos acordamos de él.

Cuando se trata de algo más extraordinario, como estar de paso en otra ciudad, en la que tenemos amistad con alguien, si no podemos visitarle, con frecuencia recurrimos a la llamada teléfonica o un mensaje de móvil para saludarle o decirle que nos encontramos allí.

Es lógico que nos comportemos del mismo modo con Jesús. Cada vez que pasamos junto a una Iglesia, o de viaje vemos desde el autobús, el coche o el tren sus edificios, es buena costumbre saludarle. “No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de meterte dentro de cada Sagrario cuando divisas los muros o torres de las casas del Señor: El te espera”.

4. GENUFLEXIONES ELEGANTES

Genuflexión. Así llamamos al gesto de flexionar la rodilla derecha hasta tocar el suelo, mientras el tronco continúa erguido y la cabeza mira al frente. Este gesto lo hacemos cada vez que pasamos delante de un sagrario.

Un Dios que se hace tan pequeño como un trozo de pan, no nos deja indiferentes. Reconocemos que El es el grande y nosotros los pequeños: empequeñecemos nuestro cuerpo con este elocuente gesto.

Así el corazón dice con el cuerpo: “Tú eres el Dios grande y Santo; yo soy la nada” (la nada + el pecado, como diría Santa Catalina de Siena)

Por todo ello llevamos la rodilla hasta el suelo, sin prisa, para darle tiempo al corazón para que se arrodille también interiormente.

Cuando entramos en una iglesia, lo primero que hay que hacer es buscar la vela encendida que flanquea el sagrario, y saludar a Jesús con una genuflexión. 

La simpatía con Jesús Eucaristía (que nos dijo “Venid a mí”), nos hace caer en la cuenta que nuestro Dios es un Dios que sabe esperar: ahí está, esperando en el sagrario, a que vayamos a El.

5. ACCIÓN DE GRACIAS

Un día, una niña, atónita ante el recogimiento de su madre tras comulgar, al verla permanecer recogida, abrigando a Jesús en su interior, se atrevió a interrumpirla para decirle: “Mamá, dile que le queremos mucho”.

La niña entendía que aquel era el mejor momento para decirle a Jesús grandes verdades, para hacerle las más intimas confidencias.

Y así es.

La Iglesia nos recomienda a los files “…no descuidar, después de la Comunión, una justa y debida acción de gracias“.

Y reincidiendo en las enseñanzas de Santa Teresa recuperamos otra de sus perlas: “Cuando acabéis de recibir al Señor, pues tenéis la misma persona delante, procurad cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma y miraros al corazón (…). Si tomáis esta costumbre todas las veces que comulgáis, procurando tener tal conciencia que podáis gozar a menudo de este bien, veréis que no viene tan disfrazado como para no poderle ver teniendo tantos deseos de verle”.

Tenemos la suerte que esta misma santa nos haya dejado escrita una confidencia de la vivacidad con la que trataba a Jesús durante esos minutos:

“Sé de una persona que, aunque no era muy perfecta, durante muchos años, procuraba avivar la fe para olvidarse de todo lo que podía de todas las cosas exteriores cuando comulgaba y entraba con el Señor, pues creía verdaderamente que entraba El en su pobre posada… Se imaginaba que esta a sus pies como la Magdalena, como si con sus ojos corporales le viera en casa del fariseo; y aunque no sintiera devoción, la fe le decía que estaba bien allí

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Lázaro Hades

Fuente: “Dios en On”. José Pedro Manglano. 

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6 Comments

  1. Cinco puntos para grabar en el alma. A mí me gusta mucho que hayas puesto lo de saludarlo al pasar. No solo entrando donde esté, sino tomar conciencia desde el lugar que estemos (autobús, coche, tren, caminando) que pasamos por un lugar donde Jesús está presente por nosotros. Yo siempre que pasa o veo una Iglesia aunque sea de lejos, hago un acto de adoración interior.
    Gracias por tu alimento diario. Un abrazo

  2. Apuntare ,como en el cole en una chuletilla,estas costumbres.No nos damos cuenta de lo importantes que son…Dar gracias a Dios por todo,aunque a veces nos cueste,porque se hace su voluntad y no la nuestra.Un “hermano” me dejo en un momento de sequedad y muchas dudas ¿Dios en “off”?,espero cambiarlo pronto por este otro:”DIOS EN ON”.Un beso.

    • Gracias Mario, el libro con Dios en “on” es 5 veces más grande el otro y viene sin interrogantes, no podía ser de otra forma. Pero para saber qué bueno es lo que tenemos, aunque sea poco, es necesario que a veces nos falte.
      Por momentos, se hace necesario que creamos que Dios se apaga, para saber que siempre está encendido y encendiéndonos cada día.
      Gracias por tu visita!

  3. Gracias por tan buena catequesis.

    Un cariñoso saludo.

  4. Esta reflexión me ha transportado a aquellos años en los que mis padres me llevaban a visitar, por las tardes, al Señor. Recuerdo esa inclinación de cabeza cuando pasábamos delante de la puerta de la iglesia cuando estaba cerrada. Recuerdo esa catequesis de genuflexión, que yo intento transmitir a mis hijos y a esos niños a los que he aceptado guiar en sus primeros pasos hacia su primera comunión. Siempre les digo que para bailar ya estaba Michael Jackson, y que nosotros debemos disfrutar el momento de ponernos a los pies del Señor y “rodilla en tierra” decirle: aquí estoy, a qué te ayudo, aunque no soy digno de tu misericordia.

    Ánimo Mario, cuenta con mi apoyo y mi oración, para ti y los tuyos..

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