¡QUIERO UNA MEMORIA DE PEZ!

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces

de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,

deja tu ofrenda allí,

delante del altar,

y vete primero a reconciliarte con tu hermano;

luego vuelves y presentas tu ofrenda.

(Mt 5,20-26)

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Comparto contigo una breve explicación que he leído en el libro “Con Él” que me acompaña a diario. El autor es Fulgencio Espa, y es de ediciones Palabra.

Jesús nos insiste hoy en el perdón a través de su Evangelio. Y el acto de perdonar es algo que nos cuesta practicar cuando aún escuece la herida que ha provocado algún dolor, tanto si lo recibimos como si lo provocamos.

¡Qué difícil es dar el primer paso!

Esta es la ingeniosa petición que el autor del libro nos invita a hacerle a Dios:

(…) No es fácil.

A veces llevados por la ira o por el cansancio, reaccionamos mal ante las cosas, no obedecemos a nuestros padres, insultamos a los demás, criticamos, somos mordaces, decimos mentiras…

No querríamos hacerlo, pero nos sale, porque el diablo ha sembrado en nosotros una mala semilla que, en ocasiones, nos lleva por caminos que no deseáramos.

En otras ocasiones pasa lo contrario: somos nosotros los insultados y ofendidos injustamente… y nos duele, especialmente si viene de un amigo. Es muy difícil no reaccionar mal ante la afrenta de los demás.

Dicen que los peces tienen una memoria no superior a dos segundos, de modo que, cuando están sumergidos en su pecera, podemos imaginarlos ensimismados dando vueltas mirándolo todo, felices, al descubrir constantemente que su dueño ha puesto una plantita nueva, unas piedras muy bonitas para refugiarse, otros peces de colores… en realidad son las mismas cosas de siempre, pero él no es capaz de acordarse de que todo eso ya estaba ahí. Todo es nuevo.

Pídele a Dios memoria de pez para los agravios, para las afrentas, para los insultos.

Pídeselo al Señor: que te conceda una incapacidad absoluta de recordar lo malo que hicieron contra ti o que tú mismo hiciste.

Una vez se ha pedido perdón… como máximo, dos segundos. Después, olvidarlo para siempre y luchar por vivir con delicadeza y siempre la caridad.

(…)

También te dejo una una oración para ayudarte a perdonar:

Lázaro Hades.

Instrumento de tu paz

Señor, haznos instrumentos de tu paz,

Donde haya odio, pongamos amor.

Donde haya ofensa, pongamos perdón.

Donde haya discordia, pongamos unión.

Donde haya error, pongamos verdad.

Donde haya desesperación, pongamos esperanza.

Donde haya tristeza, pongamos alegría.

Haz, Señor,

que busquemos consolar, no ser consolados;

compadecer, no ser compadecidos;

amar, no ser amados.

Porque,

es olvidándose como uno se encuentra;

es perdonando como uno es perdonado;

es dando como uno recibe;

es muriendo como uno resucita a la vida.

San Francisco De Asís

“Pedro se acercó entonces y le dijo:

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?

¿Hasta siete veces?»

Dícele Jesús:

«No te digo hasta siete veces,

sino hasta setenta veces siete.»”

(Mt. 18: 22)

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2 pensamientos en “¡QUIERO UNA MEMORIA DE PEZ!”

  1. Siempre que buscamos ser perdonados o perdonar,sobre todo cuando nos toca perdonar,nos afanamos en darle vueltas,encontrar los motivos por los que alguien nos ha podido ofender,intentamos trbajar la empatía,queremos entender al otro…y eso nos lleva tiempo y desgaste,la mejor solución ,creo,es la que tú nos propones hoy..OLVIDAR.Gracias,lo tendré muy en cuenta.

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