¿QUÉ ME ESTÁ DICIENDO DIOS A MÍ?

Hoy te voy a proponer que termines tú la entrada del día.

Voy a compartir un cuento que he encontrado en Internet pero lo he dejado sin terminar porque creo que cada uno de nosotros puede darle un sentido.

La reflexión va en torno a esos mensajes que parece que Dios nos pone en el camino de nuestra vida y que no sabemos, en muchas ocasiones, que determinación nos está pidiendo Él que tomemos.

Por supuesto, la misma situación puede significar un mensaje diferente para una persona u otra.

Por eso, es en estos caso en los que te haces esa pregunta de tan difícil respuesta: ¿Qué me está diciendo Dios a mí?

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed.

Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto.

Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.

Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.

El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua… ¡llena de agua!

De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.

¿Qué debiera hacer?

¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca… o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?

¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?

¿Qué harías tú?

Puede que Dios te este dando esa salida a través de la botella de agua que te has encontrado para que soluciones tus necesidades actuales y te olvides de posibles alternativas a tu vida.

O por el contrario, Dios te está pidiendo que no te quedes parado conformándote con metas fáciles y te pide que confíes en Él para afrontar nuevos retos.

Te invito a que completes esta reflexión compartiendo en los comentarios cuál sería tu opción.

Elige:

1. Beber el agua de la botella y saciar tu sed actual

2. Invertir tu solución presente en la bomba oxidada para tener resultados más esperanzadores.

Anímate a mostrar sin miedo tu opción. Razónala si quieres o simplemente elige una.

En el próximo post concluiremos esta reflexión…

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Lázaro Hades.

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17 pensamientos en “¿QUÉ ME ESTÁ DICIENDO DIOS A MÍ?”

  1. Creo que con la experiencia que acabo de tener en el Camino, ante la sed, lo primero que se me ocurre, es que la desesperación, nos hace ir a las soluciones rápidas, y fáciles, sin pensar las consecuencias, así que en ese plano, no dudaría en beber la botella. El acto está lleno de egoísmo, porque solo se piensa en saciar la necesidad personal, sin pensar en otro que puede llegar en la misma situación, y necesitar el líquido de la botella.

    La caridad, el altruismo, el pensar en el prójimo, siempre me invitará a elegir la segunda opción.

    Fantástica reflexión la que nos propones hoy. Un abrazo

    1. Angelo. Todas las respuestas van sobradas de sinceridad.
      La tuya, además, bastante diplomática porque has quedado bien en los dos sentidos. Ambos con sobrada razón.
      Dejaré la entrada un día mas por si alguien mas se anima a opinar y os daré el final original del cuento y el mío propio.
      Muchas gracias por prestarnos tu espiritualidad.

  2. Sin duda la opción dos es la mejor,la auténtica,la buena y sin duda la actitud a seguir…pero en esa situación mi elección sería la uno…

    …cuanto me queda por aprender…y de cuanto egoismo tengo que desprenderme.

    Mil gracias Lázaro.

    1. Belén. Un paso de ese aprendizaje que dices necesitas, ya lo has dado con tu muestra de humildad, al reconocer que aun sabiendo que es aparentemente mejor la segunda opción, optarías por la primera que parece ser el lado más débil.
      Dejaré que lleguen algunos comentarios más y pronto publicaré el final original del cuento y el mío propio.
      Gracias. Siempre.

  3. Bueno, desde que leí la entrada esta mañana, después de haberla comentado en la mesa con la familia y haberle dado unas cuantas de vueltas creo que cogería la primera: coger la botella y saciar la sed actual.
    Pues sí. Y me he dado pena, me he sentido mal. He pensado que con la poca paciencia que tengo, no tengo constancia, me gusta poco el sacrificio y el esfuerzo, no me fío, no me atrevo…¿ y si echo el agua como me dice la botella y luego no es así…?. Prefiero lo seguro…
    Hoy nos has hecho pensar Lázaro, mirar para dentro de nuestro corazón.

    1. Gracias Nieves por tu respuesta.
      Tenemos que ir abandonando ese sentimiento de culpa. Has escogido la primera opción y antes de comprobar las consecuencias ta das por hecho tu debilidad.
      Así no te va a sentar bien el agua.
      Dejemos que sea Dios quien siga escribiendo el guión de nuestras vidas.

  4. Del tiron y asi, sin dudarlo, la primera.Atender la necesidad que en ese momento tengo ,que creo que es lo que pensamos la mayoria porque somos egoistas.Luego ya llegarian los arrepentimientos…y no lo pense…pero bueno ya no tiene arreglo….igual ya no pasa nadie mas por aqui en siglos….En fin :yo…yo…yo….. y otra vez yo.Besos.

    1. Bien Mario, algo de auto culpa también y sobra. Ye pareces a Simón Pedro arrodillándose ante Jesucristo después de que este le llenara la barca de peces.
      Quién sabe si Dios quería que ese fuese el agua que bebieses en ese momento.
      Veremos qué cuenta el final de esta historia…

    1. Bueno Seve, desde luego tu pragmatismo hace que uno te presuma invulnerable, pero acaso alguien sabe el funcionamiento de nuestra espiritualidad. Sabemos el aguan que necesita nuestro interior para seguir adelante? O bien lo sabe Dios??
      Gracias por prestarnos tu opinión.
      Un abrazo.

  5. En primera instancia elegiría beber el agua pero después de leer el mensaje optaría por arriesgar y optar por la opción dos, además no perdería nada si la bomba no funciona porque esa agua no me pertenecía originalmente y si por el contrario lo que dice el mensaje de la botella es correcto obtendría mucha más agua y de mejor calidad e inclusive podría servir para alguien más! Me voy por la 2!
    Bendiciones Lázaro

    1. Gracias Mar.
      Considerando que se tratan de cosas de Dios, nunca arriesgaríamos al optar por la segunda opción. Además me gusta mucho tu comentario al decir que ese agua no te pertenecía originalmente y de esa forma consuelas cualquier frustración futura.
      Y en el caso de éxito con la opción dos, el hecho de obtener gran cantidad de agua superaría cualquier expectativa.
      Según tus planteamientos, me parece muy buena elección.
      Veremos cuál será la opción correcta según en cuento original…

  6. ESTOY TRISTE, PORQUE SINCERAMENTE, YO HE BEBIDO TODA EL AGUA DE LA BOTELLA PORQUE MORIA DE SED, SIN PENSAR QUE ALGUIEN MAS LA NECESITARIA, QUIZA FUE POR MI JUVENTUD QUE NO ME DI CUENTA DE MUCHAS COSAS, AHORA REFLEXIONO….. QUIZAS SI HUBIERA MEJOR INVERTIDO EL AGUA DE LA BOTELLA EN LA BOMBA, OTRA COSA SERIA… PERO NO IMPORTA, CREO QUE AUN ESTOY A TIEMPO. GRACIAS SR. LAZARO. SALUDOS!!! MUY HERMOSA REFLEXION. DIOS LO BENDIGA.

  7. Al leer el artículo, me he acordado de la Virgen. Ella, simplemente obedeció lo que le ´decía el Ángel de parte de Dios:”Vas a concebir un hijo” , pero, ¿cómo será ésto? ; “EL ESPIRITU SANTO TE CUBRIRÁ CON SU SOMBRA”; podría haber argumentado que eso era imposible, casi ilógico, pero no, asintió en total fe, creyendo que lo que le habían dicho se cumpliría.

    Nosotros, vamos por el atajo cómodo, por resolver el problema inmediato, eso de obedecer en fe y arriesgarnos nos cuesta.
    Pidamos a María, PEREGRINA DE LA FE, que nos enseñe a hacer siempre la voluntad de Dios, aunque no la entendamos.

  8. Se como acaba el cuento, y yo tambien he experimentado que funciona. Y añadiria que me habla de generosidad, que considero una característica que se desarrolla basada en el amor incondicional, la compasión y la disposición de ayudar a otros agradando a Dios.
    Cuando hay voluntad de dar, lo importante es dar de lo que uno tiene, no de lo que no se tiene. Dios no pone tanta atención en la cantidad de lo que uno da, sino en la actitud con la que se da. Es más, Dios ama al que da con alegría. No se experimenta la gracia de la generosidad cristiana hasta que se llega al punto de regocijarse al ofrendar.

  9. HE ELEGIDO LA 2 CASI SIN PENSAR , PERO SIN MERITO PROPIO PUES LA VERDAD QUE SOY MUY CONFIADA POR NATURALEZA, ANTE LA DUDA QUIZA BEBERIA SIN GASTARLA TODA.. NO SE EL FINAL DEL CUENTO, IGUAL NOS SORPRENDE PERO DE LO QUE SI ESTOY SEGURA ES QUE HAY MAS ALEGRIA EN DAR QUE EN RECIBIR.

  10. Tal y como me siento ahora necesito la botella ahora mismo para LIMPIAR mi basura.Alguien me dijo hace unos meses q dejara tanta basura ¿verdad Lazaro? necesito vivir el presente y calmar mi SED ahora.El agua del futuro ya vendra

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