¿QUÉ OCURRE EN UNA MISA? (I)

Iniciamos la semana pasada una serie de entradas en las que vamos a ir conociendo un poco más a fondo lo que ocurre en una misa.

En las primeras entradas pudimos desglosar los momentos de la misa. Los puedes ver pulsando aquí.

A partir de hoy, cada viernes publicaré uno de esos momentos desarrollados a través de la experiencia vivida e inspirándome en los escritos de Catalina Rivas, quien mediante su experiencia mística nos lleva a su encuentro personal con la Virgen en una Eucaristía, y que yo con todo el respeto, voy adaptar a mi lenguaje para compartirlas contigo.

Para contar esta historia serás tú el protagonista del hilo narrativo. Serás tú a quien acompañemos a vivir este milagro.

Hoy abordaremos LA PROCESIÓN DE ENTRADA, EL BESO EN EL ALTAR, EL ACTO PENITENCIAL Y EL GLORIA. Qué son estos momentos los puedes consultar pulsando aquí y cómo los viviste lo vamos a contar ahora…

Ese día llegaste a la Iglesia, una vez más, un poco tarde. Aún sigues sin dar importancia a esos momentos previos a tu cita con Cristo en los que sólo con unos minutos arrodillado ante Él, un afectuoso y sincero saludo te harían participar mejor de tu encuentro.

Al entrar al templo, ya había salido el sacerdote y se dirigía al altar y dar ese beso de entrega a Cristo para convertirse en ese momento en el cordón umbilical entre el Señor y tú.

¡Enorme la responsabilidad y el privilegio del sacerdote!

A partir de ese momento, te pones en las manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para participar del milagro eucarístico.

Era domingo, el sacerdote vestía de blanco. Era un día donde conmemorabas la memoria de un santo. De haber sido día ordinario el celebrante iría de verde. Puede que en otra ocasión lo veas de rojo porque esté recordando a un mártir ese día.

Te explicó cuál era el santo que recordabas ese día antes del Acto Penitencial.

te habías confesado el día antes y cuando el cura dijo aquello de que pidamos perdón por nuestros pecados antes de iniciar la misa, tuviste la tentación (la primera) de desconectar pues pensabas que de eso estabas exento.

La Virgen, que te va a guiar durante toda esta celebración, se dirigió a ti:

“Desde el fondo de tu corazón, pide perdón al Señor por todas tus culpas, por haberlo ofendido, así podrás participar dignamente de este privilegio que es asistir a la Santa Misa”.

Extrañado, pensaste:

“Pero si estoy en gracia de Dios, me acabo de confesar”.

Ella contesto: 

¿Y tú crees que desde anoche no has ofendido al Señor?

Déjame que yo te recuerde algunas cosas.

Cuando salías para venir aquí, tu mujer se acercó para pedirte algo y como ibas con retraso, le contestaste no de muy buena forma. Eso ha sido una falta de caridad de tu parte.

Y dices, ¿no haber ofendido a Dios…?”

De camino hacia aquí un autobús se atravesó en tu camino, no se ha parado en el paso de peatones y has dicho cualquier cantidad de cosas contra el conductor. Habría sido mejor venir haciendo tus oraciones, preparándote para la Santa Misa. Has faltado a la caridad y has perdido la paz, la paciencia.

Y dices, ¿no haber lastimado al Señor…?

Y de nuevo has llegado con la misa comenzada, ya estaba el sacerdote en el altar…y te sientas a la mesa sin ni siquiera haber saludado a mi Hijo” 

En ese momento tuviste que suplicar a la Madre que no te dijera más cosas porque te ibas a morir de la vergüenza.

Pero la Virgen continuó su diálogo contigo:

¿Por qué llegas en el último momento?

Deberías estar antes para poder hacer una oración y pedir al Señor que te envíe su Santo Espíritu, que te otorgue un espíritu de paz para que eche fuera el espíritu del mundo,tus preocupaciones,tus problemas y tus distracciones para que seas capaz de vivir este momento tan sagrado.

Pero llegas casi al comenzar la celebración, y participas como si participaras de un evento cualquiera, sin ninguna preparación espiritual.

¿Por qué? Es el milagro más grande, vas a vivir el momento de regalo más grande de parte del Altísimo y no lo sabes apreciar.

Ya era suficiente. Te sentías tan mal que tuviste más que suficiente para pedir perdón a Dios, no solamente por las faltas de ese día, sino por todas las veces que, como muchísimas otras personas, esperaste conscientemente para entrar con unos minutos de retraso a la Iglesia. Por las veces que no supiste o te negaste a comprender lo que significaba estar allí, por las veces que tal vez habiendo estado tu alma llena de pecados más graves, te habías atrevido a participar de la Santa Misa.

..

Como era día de fiesta y debía recitarse el Gloria, ahora nuestra Señora, te dijo:

Glorifica y bendice con todo tu amor a la Santísima Trinidad en tu reconocimiento como criatura Suya”.

¡Qué distinto fue aquel Gloria!

De pronto te veías en un lugar lejano, lleno de luz ante la presencia majestuosa del trono de Dios, todo lleno de luz y con cuánto amor fuiste agradeciendo al repetir

“Por tu inmensa Gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios Rey Celestial, Dios Padre Todopoderoso” , y te imaginabas el rostro paternal del Padre lleno de bondad…

“Señor, Hijo del Padre, tu que quitas el pecado del mundo…”, y Jesús estaba delante de ti, con ese rostro lleno de ternura y Misericordia…

“porque sólo tu eres Dios, sólo Tu, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo…” el Dios del Amor hermoso, Aquel que en ese momento estremecía todo tu ser

Y pediste: “Señor, líbrame de todo espíritu malo, mi corazón te pertenece, Señor mió envíame tu paz para conseguir el mejor provecho de esta Eucaristía y que mi vida dé sus mejores frutos. ¡Espíritu Santo de Dios, transfórmame, actúa en mi, guíame Oh Dios, dame los dones que necesito para servirte mejor…!”

.

Continua

.

Lázaro Hades.

.

 

6 pensamientos en “¿QUÉ OCURRE EN UNA MISA? (I)”

  1. Consigues dejarme sin palabras Lázaro y al igual que le dije a nuestro querido Angelo,me siento muy pequeñita cuando te leo.

    Que Dios os bendiga.

    Un cariñoso saludo.

    1. Siéntete grande Belén, tal y como Dios te considera usándonos como excusa para tenerte junto a Él.
      Gracias por tu compañía. Agradezco mucho tus elogios, pero no los merezco. Es fácil manejar el mensaje de Dios cuando lo entrgas con amor y lo reciben con amor.
      Un abrazo!

    1. Gracias por visitarme y comentar Angelo. Lamento no poder hacer lo mismo en tu blog aunque te sigo a diario. Eres un ejemplo para mí.
      Un abrazo!
      PD: Se agradece el comentario sobre la foto. Sabes que las imágenes son muy importantes en mis entradas. A veces me lleva más tiempo encontrar la imagen adecuada que escribir todo el texto. ¿te suena?

Deja un comentario