SEGUIR A CRISTO SIN ENTENDER QUÉ OCURRE

Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios (Lc 9, 57-62)

Vaya frases que componen este Evangelio. ¿Alguien lo entiende a la primera?

A mi me ha costado.

“Las zorras tienen madriguera y los pájaros, nido, pero el Hijo del hombre, no tiene donde reclinar la cabeza”

Pero si el muchacho te había dicho que te seguiría adonde quieras… y tú Señor, ¿le das esta respuesta?.

Qué corte le has dado.

Y al otro, que te dice que tiene que enterrar a su padre y le contestas que “los muertos entierren a sus muertos…”.

Y al tercero, que solo quiere hacerte esperar para despedirse de los suyos, le dices que como mire para atrás, pierde el tren…

Madre mía Señor, cómo estás hoy….

¿No será que nos estás diciendo algo y que no nos enteramos bien?

A ver, ¿no querrá decir todo esto que siempre andamos buscando excusas para no seguirte con todas las consecuencias?

Supongo que sí, que al que le dijiste lo “de las zorras” era que porque te había prometido todo, que se llenó la boca con deseos de cambio y promesas de futuro… pero en realidad no estuviera dispuesto a mover un pie del suelo.

Le pusiste la cosa fea de primera hora para que si de verdad quería seguirte supiera que no era fácil el camino aunque la recompensa es mucho mayor de lo imaginable.

Tú que conoces nuestro interior, mejor incluso que nosotros, sabías que ese hombre no estaba dispuesto a seguirte más que “de boquilla”.

Por eso le respondiste con esa contundencia. Creo que lo que querías transmitir era que hay que dejarse de tantos golpes en el pecho y más acciones del día a día… ya lo voy cogiendo.

Cuántas veces te he dicho que te quiero, que quiero servirte mejor, que no quiero despegarme de ti, que no quiero volver a caer en aquello que siempre caigo… y cuánto me cuesta cumplirlo.

Lo que me que quieres decir en este Evangelio es que deje mis egoísmos y que me piense mejor cómo puedo seguirte dejando en el número 2 mis preocupaciones y ponga en el número 1 tu voluntad.

….

Pero es que con el otro que pasó fuiste muy duro. El muchacho quería “ir a enterrar primero a su padre”.

Hombre, eso se entiende que es una causa de fuerza mayor.

“Deja que los muertos entierren a los muertos, tú vete a anunciar el Reino de Dios”. Vaya tela con la respuesta. Se me ponen los vellos de punta…

Esto me suena a esas veces que ocurren cosas que no logro entender y que sé que son nada más ni nada menos que fruto de tu voluntad.

Jesús, me parece demasiado lo que le dijiste a ese hombre. A mí, a veces, también me pones unas exigencias que no entiendo.

Te pido que me des Gracia para comprender tu voluntad y fortaleza para cumplirla.

Sabes cuánto apego tengo a todo lo de este mundo. No solo a los bienes materiales, ya que poco a poco voy entendiendo que he de alejarme de cualquier dependencia de ellos.

Me refiero a que también quiero mucho a las personas que conviven conmigo en esta vida. Me duele mucho cuando alguno deja de estar aquí para vivir ahí contigo. El que se fue salió ganando con el cambio, pero los que quedamos aquí nos cuesta acpetar la nueva situación.

Sabemos que, a través tuya, seguimos estando conectados con los que murieron, pero cuando decides llevártelos nos produce un gran dolor esa separación. Es inevitable.

Sé que quieres que los muertos entierren a los muertos y que los vivos sigamos mirando hacia tí para poder seguir caminando con firmeza.

Creo que llevas razón en eso. ¿Qué podemos hacer los vivos por los muertos?. Podemos hacer dos cosas:

1. Lamentarnos y hundirnos. Nunca seremos más que hombres apenados que no dejan de llorar y entristecer a los vivos que aún tenemos a nuestro lado.

2. Seguir con más fuerza tu Palabra para que seas tú quien se encargue de los que se fueron. Eso es lo único que podemos hacer los vivos por los muertos si queremos salir adelante.

Trataré de conseguirlo.

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Por último, recordando al que no dejaste siquiera despedirse de su familia, también voy a tomar otra lección.

San Agustín decía:

“Temo que Cristo pase y no vuelva. Que llame y no me encuentre. Que vocee y no lo escuche”.

Nada debe mediar entre su llamada y nuestra respuesta.

Si queremos llegar a todos los que queremos, nunca lo conseguiremos porque no podemos estar en todos lados. Si nos volcamos con unos, otros quedarán desguarnecidos.

Mejor acudir a tu llamada y amar a los demás a través de tu corazón.  Así podremos abarcar mucho más con nuestro amor.

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Gracias Señor, por tus enseñanzas. Soy un poco torpe, pero quiero ( y espero cumplirlo) seguirte sin condiciones.

Uso mi razón cada día para empeñarme en seguirte aún sin entender qué ocurre.

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Lázaro Hades

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4 pensamientos en “SEGUIR A CRISTO SIN ENTENDER QUÉ OCURRE”

  1. Si Séñor, yo también quiero seguirte y seguir aprendiendo, a persar de que se me rompa el corazón en muchas ocasiones cuando veo a mi alrededor tanto dolor en familiares y amigos por la partida de un ser querido. Muchas gracias.

  2. Y mezclar las dos opciones no se puede al menos …mientras la herida va cerrando poco a poco.Creo que de momento es todo lo que mi corazón me permite,con el tiempo ya hablaremos a ver como ando de pegada,de fe…..Un beso

  3. ES MUY FACIL decir SÍ cundo todo va bien. Pero cuando NO? nos volvemos torpes, desconfiados………Me gustaría ser FUERTE y confiar en TÍ. En lo bueno y en lo malo. Señor sabes que cada día te pido que seas la LUZ que guie mi camino y HÁGASE TU VOLUNTAD Y NO LA MÍA.

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