EL PURGATORIO

EL PURGATORIO es un estado transitorio de purificación necesaria para aquellos que, habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad necesaria para entrar en el cielo. Esta purificación es totalmente distinta al castigo del infierno.

En el día de hoy comparto una entrada contigo, más extensa de lo normal, para ayudarte a saber un poco más sobre el Purgatorio. 

Para entenderlo mejor nos ayudaremos de la historia de Nieves y Juan. 

Una vez leída la entrada completa, si vuelves a leer la historia comprenderás mejor los paralelismos.

Espero no aburrirte en exceso…

Se trataba de un padre muy exigente con su hija.

La educó con mucho cariño, desbordando amor y prometiéndole un futuro lleno de satisfacciones siempre que siguiera el camino que él le marcaba.

Nieves, que así se llamaba ella, era “una santa”. Todo lo que su padre lo interpretaba de una forma muy especial y llevaba a la práctica con mucho amor y dedicación.

La niña se hizo mujer. Y conoció a Juan.

Era un hombre que, sin duda, estaba hecho para ella y el modelo perfecto de marido que su padre deseaba para su hija.

Nieves le hablaba mucho de su padre, de lo todo lo que él le había enseñado.

Pasó el tiempo y ese noviazgo comenzaba a apuntar a matrimonio.

Juan era un chico extraordinario: inteligente, educado, responsable, cumplidor… y bien parecido; cumplía con todo lo que para su suegro sería un yerno perfecto.

Así pues, llegó el gran día.

Nieves ha preparado una cena en casa para presentar a Juan a su padre.

Juan se llevó todo el día preparándose para dar la mejor impresión en esa cena. Iba a dar un gran paso. 

Por la mañana fue al peluquero para presentar un buen aspecto al lucir el traje nuevo que se había comprado para la ocasión en la que también estrenaría unos impecables zapatos.

Aunque la cita era a las 9 de la noche, Juan, escrupulosamente puntual, ya estaba tomando café a las siete de la tarde en una  cafetería cercana a la casa de su novia con objeto de tenerlo todo controlado.

Juan tenía seguridad en sí mismo. Estaba convencido de sus capacidades para cruzar esa puerta que tanto deseaba…pero quizá no pensó en que todo no dependía “de sus capacidades”.

Mientras Juan tomaba café, Nieves soñaba con ver a “su Juan” (como ella lo llamaba), al lado del padre.

Juan leía el periódico en el bar, con su impecable traje, cuando sin querer puso el codo en el plato del café con tan mala fortuna que movió la taza derramando todo el contenido sobre su recién estrenado pantalón, que hasta ese momento olía a nuevo y ahora olía a café y además lo decoraba una enorme mancha.

¡Oh Dios mío! – se lamentaba el hombre – con todo lo bien que lo he llevado hoy ahora me tengo que presentar con esta mancha.

No le daba tiempo a cambiarse, vivía bastante lejos del lugar de la cita y tenía que asistir al encuentro con el pantalón sucio.

Bueno, tampoco por una mancha no iban a negarle la entrada…

Un poco nervioso, se levantó y fue a descolgar su americana del perchero. Con la mala fortuna, de nuevo, que al tirar de ella, se quedó enganchada en una arista de la percha y le hizo un roto a su flamante chaqueta.

¡Madre mía!. ¡¿Pero cómo es posible?!. ¿Ahora cómo me voy a presentar yo en casa de mi suegro?…

Juan, hombre íntegro como el que más. Se serenó enseguida y no se amilanó. Pensó que por dos pequeñas faltas no le iban a negar la entrada.

Su suegro llevaba mucho tiempo sabiendo de él, y le constaba que le tenía cierta admiración por tantas aptitudes que Nieves destacaba de su novio.

Se acerca la hora y Juan piensa ya en presentarse ante la puerta del padre a la hora señalada.

Se asoma por la ventana del bar y parece de noche. Es temprano aún, pero se avecina una tormenta que ha cubierto el cielo por completo y parece que va a llover bastante.

“Con el tiempo que llevo preparando esta cita, y no se me ha ocurrido nunca que a lo mejor podía llover esta noche…”

Llover no. Aquello parecía el diluvio universal. La que se puso a caer… Llovía a mares y quedaban quince minutos para la cita. Justo la distancia que había desde el bar hasta la casa de su suegro.

Ni en el bar tenían paraguas ni había una tienda de chinos cerca…, y eso es raro.

Así pues que nuestro héroe decide salir corriendo, atravesando las calles en medio del chaparrón. Iba con el típico gesto que hacemos todos cuando vamos en esta situación, subiendo los hombros y agachando la cabeza, como si con eso nos fuésemos a mojar menos…

A duras penas, completamente empapado, con una enorme mancha de café en el pantalón y la americana rota, Juan llega a la casa de su suegro.

Antes de subir las escaleras que le llevarían a la puerta de la casa de su amada, decide mandarle un Whatsap para que ella baje un momento:

“Cariño, estoy abajo”

“Bajo enseguida, para que entremos los dos juntos para conocer a mi padre”

“Esto, cariño, que te quería contar una cosa…”

“No. Espera, que bajo enseguida y me lo cuentas. Papa está deseando conocerte…”

Nieves bajó ilusionada, como un ángel de la guarda que acude a rescatar a su protegido para elevarlo a la presencia divina.

El encuentro, no necesita muchas palabras para describirlo…

Cuando Nieves vio a Juan, tuvo claro que aunque merecía entrar a esa casa más que nadie, había algunas cosillas que arreglar antes del encuentro.

Para entrar en la casa del padre, aunque Juan era el hombre que más merecía hacerlo, había que purificar esas pequeñas faltas que le hacían ser imperfecto.

Y para entrar a esa casa había que estar impecable. Porque eso era lo más grande.

Comenzó un proceso que duró unas horas, pero bien podría haber durado una eternidad.

Los vecinos de Nieves fueron muy piadosos. Todos parecían estar dispuestos a ayudar a que Juan pasara cuanto antes ese tránsito y con sus aportaciones consiguieron hacer fácil a Juan el paso por esa situación.

Hubo que cambiar a Juan por completo. Iba totalmente empapado. Desde el interior hasta el último detalle de su cuerpo debían estar totalmente limpios para entrar en la casa del padre.

Con la ayuda de su ángel de la guarda, Nieves, y todos los que le ayudaron a salir de esa “purificación”, Juan pudo superar ese purgatorio que le había tocado vivir.

Una vez reparado por completo, no fue difícil pues se trataba de un gran hombre, Juan pudo subir las escaleras, y por fin, conocer al Padre.

 …

Dios creó los seres humanos para que disfruten de su presencia viéndole en la Gloria. Sin embargo todos hemos pecado y en esa condición no se puede entrar en el Cielo, pues nada manchado puede entrar.

El purgatorio es necesario porque pocas personas se abren a Dios tan perfectamente aquí en la tierra como para morir limpios y poder ir directamente al cielo.

El alma que está en el purgatorio es purificada por los méritos de Jesús que murió por nosotros en la Cruz. Por eso ya ha sido liberada de sus culpas, pero como de ellas no hizo en la tierra penitencia suficiente, debe padecer ahora la pena del purgatorio, eliminando cualquier mancha y disponiéndose a la perfecta y beatífica unión con Dios.

EL PURGATORIO es temporal y por eso lleva consigo la esperanza de ver a Dios cara a cara. Las almas lo llevan con paciencia, pues comprenden que la purificación es necesaria. Las penas del purgatorio son proporcionales al grado de pecado de cada persona.

Hay tres estados en la Iglesia:

1: La Iglesia peregrina en la tierra, estos somos nosotros hasta el día de nuestra muerte.

2: La Iglesia purgante (en el purgatorio), son los difuntos que aún no han ido al cielo. Por estos oramos el día de los difuntos, el 2 de noviembre.

3: La Iglesia triunfante, ya glorificada en el cielo, estos son los santos que celebramos el 1 de noviembre.

¿Cómo podemos ayudar a las almas del purgatorio?

Nuestra oración por las almas de los difuntos solo puede ayudar a los que están en el purgatorio ya que la condición del infierno es irreversible y los que están en el cielo no necesitan oración, pero, como no tenemos la certeza si un alma está en el purgatorio o no (excepto en el caso de los que han sido elevados a los altares) es recomendable orar por todos los difuntos. Nuestras oraciones por las almas del purgatorio pueden reducir sus penas en intensidad y duración.

Por último, un detalle muy importante. Nuestro Ángel de la Guarda también nos acompaña en el purgatorio, puesto que él estará a nuestro lado en todo momento, hasta nuestra entrada definitiva al Paraíso, ya que esa es la misión que Dios le encomendó.

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“Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo” (Lucas 12, 58-59)

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Lázaro Hades.

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6 pensamientos en “EL PURGATORIO”

  1. BUENOS DIAS. SR. LAZARO:

    AHHHHH! ME HE QUEDADO SORPRENDIDA CON LA HISTORIA. MUY CLARA Y PRECISA POR CIERTO.

    LAS PALABRAS DE SAN LUCAS, FRANCAMENTE LLEGA HASTA LA CONCIENCIA Y DAN MIEDITO.

    PEDIRE POR LOS DIFUNTOS. YA QUE PARECEN OLVIDADOS Y NADIE ORA POR ELLOS.

    GRACIAS NUEVAMENTE!!! DIOS LO BENDIGA

  2. OSU OSU, OSU. Que negra veo la cosa. Yo pienso que la historia es más fácil. Otras veces pienso que la historia no es tan fáci. PERO PIENSO QUE DIOS PADRE ME QUIERE COMO SOY Y ESO ES LO MAS IMPORTANTE. ME DA IGUAL EL INFIERNO, EL CIELO Y EL PURGATRORIO. HAGO LAS COSAS COMO PIENSO QUE TENGO QUE HACERLAS Y PUNTO. Sin pensar en recompensas. Besitos Lázaro

  3. Gracias
    por la historia Lázaro,la historia me clarifico mucho,me ayudo a entender mucho, resumiendo si oramos y pedimos misas podemos ayudar??????’ o es mejor ir al cementerio y resar un rosario???? que puede ayudar más a mi parientes difuntos??? otra consulta….por quien fallecieron recién o ya muchos tiempos????? ….

    GRACIAS!! DIOS LO BENDIGA

  4. Lázaro me encantó la entrada y la historia, pero surgió en mi una duda a propósito del Ángel de la Guarda y quisiera que me ayudaras. Sabía que nuestro Ángel Custodio está siempre con todos nosotros; lo que no sabía es que acompañaba a las almas en el purgatorio, (lo cual me parece un gesto lleno de amor y una razón más por la cual dar las gracias). Pero me surge la gran duda sobre qué pasa con el Ángel de la Guarda en el caso de que una alma vaya al infierno? El Ángel de la Guarda de dicha alma, debe regresar al Padre sin el alma que tenía bajo su custodia?
    Bendiciones!

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