A VUELTAS CON EL PURGATORIO

Después de comprobar las reacciones a la publicación sobre el Purgatorio escrita ayer, he pensado que mejor escribir una entrada nueva con las respuestas a vuestras dudas.

Antes, hay que tener en cuenta que no soy un experto en teologia sino todo lo contrario, alguien con muchas ganas de aprender los asuntos de nuestra fe y que a lo mejor no estoy en lo cierto en mi forma de interpretar este asunto.

Además trato de abordar los temas de nuestra fe con grandes dosis de sentido común, de lenguaje de nuestros días y evitando siempre de no dejarme llevar por una pasión que nuble mi razón.

He comprobado en los comentarios que para algunos el Purgatorio son los sufrimientos de su vida, el dolor o enfermedad que padecen en estos momentos.

Realmente les puede parecer ese estado un verdadero purgatorio, pero no esto de lo que hablamos.

Hablamos de nuestras almas tras la muerte, de un tránsito previo a gozar de la compañía de Dios que se presume de sufrimiento pues se trata de purificar las faltas cometidas en vida.

Por tanto, podemos llamar purgatorio (con minúsculas) a las situaciones de nuestra vida en las que atravesamos adversidades, pero estamos hablando de dos espacios diferentes.

Es como cuando llega el frío y dicen que se trata de una ola de frío polar. Y en ese momento, vas tú y dices estamos sufriendo como en el Polo Norte… te montas un iglú en casa, te compras unas botas con mucho pelo y ya dices que has vivido en Groenlandia. Y si te llama tu prima que está de viaje en Moscú en el mes de enero y te dice que allí hace mucho frío, vas tú y le dices: ¡qué sabrás tu de frío, si yo estoy sufriendo como un esquimal…!.

Es algo que nos pasa. Siempre pensamos que los que nos está ocurriendo a nosotros es lo más grande. Eso sí, solo cuando se trata de dolor, porque cuando se trata de alegría, siempre pensamos que hay otro más afortunado que nosotros.

Porque por cada diez que oígo decir, “¡que desgraciado soy!”, hay uno solo que dice “¡qué feliz soy!”.

No. Una cosa es sufrir el frío polar “importado” por nuestra imaginación y sufrido en nuestras carnes, y otra cosa será el día que vayamos al Polo Norte y nos suelten allí un par de días. Entonces si sabremos bien qué es aquello.

También alguien decía que si Jesús murió por nosotros en la Cruz y con su Sangre pagó por nuestros pecados, como es que además había que pasar por el Purgatorio para limpiarlos…

Cristo nos abrió la puerta. Nos dio cita con Dios.

Con el Bautismo se nos da un imaginario “ticket” para que podamos entrar al Cielo.

La “factura de todos los tickets” de la existencia, la pagó Jesús con su muerte en la Cruz.

Pero resulta que muchos hombres deciden tirar su entrada, otros la pierden durante su vida y Dios se encarga que les llegue otra, y quienes lo conservan son los que pueden vivir eternamente.

Pero antes, a purificarse. El ticket solo te da derecho a entrar. Ahora bien, la carga que acumules en tu vida hay que aligerarla en el Purgatorio.

….

Por otra parte, otra de la pregunta que me hacían era a propósito del lugar donde se encuentra el ser querido que recién nos abandonó.

Aquí voy a insistir en el sentido común.

Te habrá pasado alguna vez que has ido al médico y te ha recetado unas pastillas para el dolor de cabeza que te aquejaba. Luego has ido a leer el papel que viene en la caja con las instrucciones de uso del medicamento y comienzas a leer una serie de advertencias que comienzan a alarmarte:

“Si toma este medicamento usted no podrá conducir vehículos que transporten mercancías peligrosas, ….esto produce somnolencia… si toma más pastillas de la dosis recomendada acuda con urgencia a su médico….”

Al leer eso te entran ganas de dejarlo…. pero con esto no alivias tu dolor de cabeza.

Y resulta que ni tú conduces máquinas peligrosas, ni tienes problemas de sueño, ni pretendes tomar más dosis de las que te han recetado…

Lo que quiero decir es que ni hay una receta universal ni podemos tomarnos todo al pie de la letra.

Recojamos de nuevo nuestro salvavidas del sentido común y apoyémonos en lo que nuestra razón alcanza a entender.

Es complicado tener la certeza del lugar donde se encuentra nuestro ser querido. Puede que aún siga en la sala de espera, en el Purgatorio, o ya haya podido pasar al Cielo porque ha sido purificado totalmente. Eso será difícil que lo sepamos.

Lo que está claro es que hemos de seguir rezando porque goce de la presencia del Señor eternamente y me consuela saber que yo estoy haciendo todo lo posible por él. Y a lo mejor, algún día mi ser querido me hace ver que ya descansa para siempre.

Para mí, las oraciones no son fórmulas. Vale todo. Basta con que sean palabras que salgan de tu corazón. Por eso, da igual que lo hagas en el cementerio, en la Iglesia o en tu casa. Creo que con solo pensar en quien se fue, poniendo a Dios en medio, cualquier diálogo será favorecedor, para el que se fue… y para ti.

Quiero pensar que mis seres queridos fallecidos ya caminan hacia Dios. Y si están aún en el tratamiento de purificación, ruego porque mis oraciones le acompañen y mitiguen su sufrimiento que será para bien con toda seguridad.

En este sentido, he pensado que esto debe ser como si nos sientan delante de un monitor y nos comienzan a pasar un video sobre todas las injusticias, juicios y pecados que hemos cometido a lo largo de nuestra vida. Quieras o no, si realmente estás arrepentido eso te va a causar dolor, porque ahora ya no puedes hacer nada. En el Purgatorio es donde, supongo, esos pecados van a desaparecer completamente de nuestra memoria previo repaso de cada uno de ellos.

Otra pregunta fue: ¿Dónde está el purgatorio?

Esto también es una cuestión que confunde mucho.

Me voy a quedar una catequesis que dio Juan Pablo II en 1999, y que a mi me sirvió de mucho.

Él explicaba que el Cielo no es un lugar que hay entre las nubes, ni el infierno es un agujero muy grande que hay debajo del suelo que pisamos.

Trasladar esto a nuestra razón también es complicado, porque entonces te preguntas, ¿dónde están entonces?. Y es que nuestro entendimiento pide que le ubiquemos las cosas.

Hay que imaginar de nuevo.

En este caso me veo tumbado en la terraza de mi casa. Cierro los ojos y comienzo a percibir todo lo que llega a través de mis sentidos amplificando su intensidad: el sonido de los pájaros lo imagino como el de gaviotas, el olor a césped lo camuflo como el de agua salada, el sol de mi ciudad ahora proviene de una playa…. estoy en una isla paradisíaca.

No. Sigo estando en mi casa, pero el estado en el que me encuentro es muy placentero.

El Cielo no es un destino, es un estado que alcanzaran nuestras almas al encontrarse cara a cara con Dios.

El infierno es el estado en que se encontrarán todos aquellos que en su vida dieron la espalda al Señor y tras la muerte, al comprobar la presencia que rechazaron, se consumirán por el fuego de su interior.

Entre esas dos situaciones está el Purgatorio. Nuestras almas estarán sufriendo con esperanza de habitar definitivamente junto al Señor. Pero imagino que aún con ese dolor que han de sufrir para exfoliar sus pecados, estarán complacidos porque serán merecedores del Cielo.

Ese estado del purgatorio también debe ser algo así como esa sensación que se tiene, salvando las distancias, cuando para poder estar guapa y que ese vestido que te has comprado tan ajustado pueda enfundar tu cuerpo, decidas sacrificarte y negarte a tomar todos los dulces que flirteen contigo. Durante el proceso sufrirás, pero solo de imaginarte ese día que lucirás ese traje ya das por bueno el sacrificio.

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En definitiva, este es un tema que puede dar mucho que hablar y que sirve para entrenar nuestra fe.

Por eso me quedo con la jaculatoria que el sacerdote está aplicando al finalizar la Misa, desde el comienzo del Año de la Fe: Dios mío, creo. Pero aumenta mi fe.

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Lázaro Hades.

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5 pensamientos en “A VUELTAS CON EL PURGATORIO”

  1. MUCHAS GRACIAS SR. LAZARO. DIOS LO BENDIGA!!! ALGO ASI ME IMAGINABA CUANDO SE REFIERE A QUE EL PURGATORIO NO ES UN LUGAR, SINO UN ESTADO. SALUDOS.

  2. Gracias, entendí un poco más…..es decir si una oración en cualquier parte lo haga al Señor por mis difuntos y los nombro, a ellos les llega, otra consulta…. y prender velas para orar por ellos???? (según decía mi abuela no corresponde porque el difunto esta arrodillado en el lugar)….. y si a la misma hora se realiza misa novenario en diferentes lugares????? y o novenario de rosario a la misma hora????? por la misma persona??????

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