LAS REFORMAS EN TU INTERIOR

Buenas tardes señor, vengo de parte de Dios para estar unas semanas con usted.

Soy el responsable del departamento de mantenimiento de interiores.

¿Qué?!! ¿Responsable de qué?

Soy quien se encarga de inspeccionar su interior para descubrir si dentro de su alma está todo correcto.

Normalmente me llaman “voz de la consciencia”, de hecho con ese nombre venía avisándole a usted desde hace un tiempo, pero en vista de mi poco éxito, el Señor Dios ha decidido enviarme directamente para hagamos un chequeo a sus cimientos.

¿Mis cimientos?. Pero vamos a ver, ¿¿de qué me está usted hablando??

Pero, por favor aparte de mi esa enorme lupa, que se me va a ver ¡todo lo que guardo en mi interior!

Y lo que es peor, ¡¡soy capaz de verlo yo mismo!!

De eso se trata señor, usted cree que porque vista ese hermoso traje lleno de oraciones lo tiene todo en perfectas condiciones. Pero mi primer informe antes de bajar a la tierra es que algo puede estar fallando en los cimientos.

Indudablemente el aspecto que presenta usted de cara a los demás es impecable.

De hecho, si el Señor Dios me ha enviado a hablar con usted es precisamente porque le agrada su conducta.

Él sabe de su deseo de caminar hacia la santidad. Pero tenga en cuenta que si ha decido enviarme a revisarle es porque confía mucho en su alma.

A lo mejor usted no lo ha advertido, pero lo cierto es que a medida que vamos creciendo en nuestra fe nos vamos alimentando de cosas que no son del todo nutritivas para nuestro interior: rencores, juicios, envidias, dudas, miedos, omisiones… 

Con una buena digestión a base de oraciones y con una frecuente dosis de Eucaristía este tipo de alimento basura se va empequeñeciendo, pero sin darnos cuenta, se va quedando dentro de nosotros como si se tratase de las malas grasas que dan paso al colesterol.

Por lo que estoy viendo y como me temía, tiene usted alguna reforma que acometer en su interior.

¿No se ha dado cuenta que cuando hablamos de determinada persona se encienden enseguida las alarmas del rencor?.

Pero si usted no es así, ¿por qué ocurre esto?.

Usted es una persona tolerante, pero en cuanto le nombran a ese tipo que le jugó aquella mala pasada, los resortes de la ira funcionan de inmediato.

Esto hay que corregirlo. ¿se da cuenta por qué es necesario hacer reformas en su interior?

Tenga en cuenta que si se debilitan los cimientos, aunque su aspecto exterior muestre con lozanía su fe, la fragilidad interna le acabará pasando factura.

Es usted un gran profesional, pero a veces, sin querer, compite con su hermanos más de lo que le gustaría, más allá de estricto ámbito de su trabajo ¿no es cierto?.

En general a usted le mueve el amor en todas sus acciones, pero el juicio continuado se convierte en  un seísmo que hace temblar sus cimientos, con movimientos que apenas se perciben ni en la más sensible escala Ritcher, pero que sin duda, van a dañar su interior con el paso del tiempo.

¿Quiere que siga?

Una más. No quiero torturarle demasiado. Pretendo que usted aprenda el método para autoevaluarse a menudo. Recuerde que si me envía a visitarle el Señor Dios es porque le tiene en mucha estima.

¿Por qué duda usted de la compañía del Señor?

Sabemos allá arriba que usted es una persona que vive con Dios todas las horas del día. Por qué entonces, piensa a veces que está solo. Por qué teme a destapar sus miserias.

Dios conoce todas nuestras debilidades.

Recapacite. El barro con el que está usted hecho procede del Creador y sus manos le forjaron. No dude nunca que Él va a tratar de que no se estropee su pieza.

Cuando usted se ha dejado moldear todo ha ido perfecto.

Cuando ha caminado confiado en ir de su mano, todo ha ido perfecto. Pero en cuanto ha encontrado una piedra en el camino, ha dejado entrar al Enemigo en su interior.

Esto le daña. Usted lo sabe. El enemigo es un perro atado, no va llegar nunca al espacio que usted guarda en el interior y del que solo Dios tiene la llave, pero si las dudas en el camino desaparecen, ni siquiera podrá temer a su presencia ni del demonio ni de nada que le torture.

Cuídese de no dudar. Confíe que la mano de Dios es la que lo dirige.

Deje a Dios ser Dios.

Hoy vengo para hacer estas pequeñas reformas en su interior. Detectar algunas anomalías que no impiden que usted siga en su idilio con el Señor, pero que de alguna forma hay que revisar para que no que empobrezca en ningún momento la calidad del grano de mostaza que Él depositó en su alma para hacer crecer su fe.

A Jesús no le cansa ser médico de los enfermos, y está siempre a disposición de enviar el aceite de su Espíritu capaz de sanar cualquier herida.

No tema y no se canse. Él no se agota, antes bien, renueva su cariño a diario por usted.

Así pues, a la más mínima anomalía destape sus miserias y déjese reformar.

Si los avisos del Señor acerca de los modos concretos de vivir su fe y su caridad le causan cierto escozor, tenga por seguro que es el primer síntoma que las reformas han comenzado.

Déjese hacer.

….

Y de pronto me despierto y me digo, ¿esto es un sueño o es realidad?.

¿Esta conversación la he vivido yo o la estoy imaginando?

El caso es que puedo ser protagonista. Por eso la comparto con vosotros.

Lázaro Hades.

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5 pensamientos en “LAS REFORMAS EN TU INTERIOR”

  1. Gracias Lázaro por todos lo bueno que transmites…pero que dificil llevarlo a la práctica con todo los abusos que hay a nuestro alrededor.

    Un cariñoso saludo.

  2. Hoy. como casi siempre Lázaro, has dado donde más duele. Tendré que hacer algunas reformillas en mi interior. GRACIAS HERMANO POR ESTAR AHÍ. NO TE CANSES NUNCA. Y POTENCIA ESE DON QUE NUESTRO SEÑOR TE HA DADO

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