¿Y SI MI HIJA QUIERE SER MONJA?

Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre.

Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas (Lc 21,12-19)

Lo que el Evangelio de hoy nos explica, de alguna forma u otra, a todos nos debe sonar.

No es necesario sentirse odiado por el nombre Cristo, seguro que en alguna ocasión alguien ha notado como reaccionan muchos a la defensiva solo con nombrar al Señor.

A mi me ha pasado que algunos se han incomodado solo por oírme decir aquello de “…si Dios quiere”.

En este blog también ha habido alguna que otra desconsideración de lectores cuyos comentarios he tenido que censurar muy a mi pesar, ya que mi deseo era que este fuese un espacio libre donde pudiéramos hablar con respeto, cada uno exponiendo sus creencias sin que medie rencor ni odio.

Durante un tiempo me esforzaba en argumentar cada una de las posturas encontradas con nuestra fe que me llegaban. Pero era un esfuerzo en vano, pues creía que les tenía que convencer de lo que siento. Y no es así.

No se trata de convencer sino de manifestar lo que sientes a través de tus forma de vivir en cristiano. 

Y eso se consigue desprendiendo el aroma de Cristo, esa fragancia que embriaga, seduce y atrae a muchos de los que se acercan.

Hay mucha gente que dedica su tiempo a perseguir a los que creen en Cristo. A veces parecen que esto es como estar afiliado a un partido político, y es porque no entienden que estamos hablando de unos sentimientos de amor a Jesucristo que difícilmente la razón puede entender.

Cierto es que muchas veces a nosotros mismos se nos pueden presentar situaciones en las que estemos rechazando a Cristo sin darnos cuenta.

Hoy voy a compartir un texto del libro “Con Él” de Fulgencio Espa, en el que se nos narra una vivencia en la que alguna vez nos podemos ver alguno de nosotros.

Me gustaría que en los comentarios me cuentes tu experiencia. Anímate a responder a la pregunta que da título a esta entrada.

No aceptó en absoluto la decisión de su hija. No estaba dispuesto a conceder ni siquiera el beneficio de la duda. Era una tontería: le habían comido la cabeza. No valía la pena dedicarle ni un minuto más. Mejor no hablar. Mañana vendrás a mi despacho y lo comentaremos despacio. Por hoy he tenido suficiente.

Salió de casa dando un portazo. No era un comportamiento propio del padre excelente, del hombre maduro y profesional sobresaliente que acostumbraba a ser. Tampoco era normal la noticia. Su hija le había anunciado entre lágrimas que quería hacerse monja. ¡Monja! ¡En qué cabeza cabe!

Paseó sin rumbo por el barrio. Lo cierto es que soy creyente, pensaba en su interior. Pero también precavido… argumentaba después. ¿Qué será de ella? Una vida pobre, entregada”

“entregada, insegura… ¿Qué cura le habrá dicho qué cosa? La niña parecía lista… ¿qué ha ocurrido?, ¿cómo ha podido irse de nuestras manos? ¡Si no le ha faltado de nada!… ¿será justamente por eso?

Necesitaba pensar, eso está claro. Después de un rato largo se topó con su iglesia de siempre: el sagrario conocido, el párroco amigo, el confesonario frecuentado, todo familiar. Entró: Después de todo, Él podrá darme una respuesta…; eso sí, ¡que no espere que cambie de opinión!

Escuchó. Era el evangelio de la semana treinta y cuatro de tiempo ordinario. Miércoles. Hoy. «Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía».

Miró al banco. Nadie. Lloró. Sí. Lloró como un niño chico, porque bien sabía él que no quería que su hija fuera monja pero mucho menos deseaba traicionar a su propia hija.

Salió de la iglesia con deseos de amar la voluntad de Virginia, aunque fuera hacerse monja. Pidió al Espíritu Santo comprender que lo que ella quería no era sino el mismo querer de Dios.

Porque amar la voluntad de Dios –sea la que sea– es el testimonio de las almas grandes.

De vez en cuando es bueno mirar al crucifijo -mirar el Sagrario- y preguntar con confianza: Señor, ¿estoy amando tu voluntad? O me resisto…

Nunca olvides el final del Evangelio de hoy: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

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Lázaro Hades.

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14 pensamientos en “¿Y SI MI HIJA QUIERE SER MONJA?”

  1. Que sea un hombre de bien y que sea feliz,sea cual sea su camino,eso es lo que quiero para mi hijo y a Dios se lo pido todos los dias de mi vida.

    Un cariñoso saludo 🙂

  2. TENGO TRES HIJOS, TUVE LA EXPERIENCIA MARAVILLOSA POR LA GRACIA DE DIOS, QUE EL MAYOR SINTIERA DE CERCA Y PALPARA “ESE LLAMADO”. INGRESO AL SEMINARIO CONCILIAR DE YUCATAN, EN EL QUE ESTUVO DURANTE SEIS AÑOS, (UN AÑO CURSO INTRODUCTORIO, TRES AÑOS DE FILOSOFIA, UNO DE PASTORAL Y UNO DE TEOLOGIA). A NOSOTROS NOS TOMO POR SORPRESA, PERO SIEMPRE LO ACEPTAMOS, DIJIMOS CON ALEGRIA “SI” AL SEÑOR. POR DIVERSAS CUESTIONES QUE NO ESTABAN A NUESTRO ALCANCE, TUVO QUE SALIR. EN LO PERSONAL SENTI TRISTEZA, PERO A LA VEZ ALEGRIA, DE ACEPTAR NUEVAMENTE Y DECIR “SI”, A LOS PLANES QUE TENIA DISPUESTO EL SEÑOR PARA EL. DE ESO APENAS UN AÑO QUE SE ENCUENTRA FUERA. MI HIJA DE 16 AÑOS, PERTENECE NO A UNO, SINO A VARIOS GRUPOS APOSTOLICOS Y HE SENTIDO SINCERAMENTE Y NO SOLO ESO, SINO HASTA LE HE DICHO A ELLA, QUE “ES DEMASIADO LO QUE HACE” “DEMASIADA SU ENTREGA” “DEMASIADO SU TIEMPO QUE DEDICA”…..AHORA BIEN, YO ME CUESTIONO ¿ESTOY SIENDO EGOISTA? Y ME RESPONDO: “SI, Y DEMASIADO”, TOTALMENTE, PORQUE.. QUE TANTO ES DEMASIADO PARA EL SEÑOR?? ¿CUANTAS COSAS HERMOSAS ME DA Y ME MUESTRA SU AMOR, DIA CON DIA” Y YO CON TOTAL EGOISMO, REGAÑO A MI HIJA CUANDO LA VEO OCUPARSE DE LAS COSAS DE EL. PORQUE A ELLA A SU CORTA EDAD, NO LE IMPORTA NADA, Y ESTA DISPUESTA A ENTREGARSE TOTALMENTE, EN TIEMPO, EN VIDA, ETC. ETC. Y ESO A VECES ME -INCOMODA- ME MOLESTA. … GRACIAS SEÑOR LAZARO POR LEER ESTO… OJALA PUDIERA DEDICAR ALGUNOS PORTALES MAS, SOBRE ESTA SITUACION, PORQUE SE QUE AL IGUAL QUE YO, HABREMOS OTROS PADRES EGOISTAS, MI HIJO SI, PERO MI HIJA NO. ¿CUAL ES ESTA SITUACION??? DIOS LE BENDIGA. UN ABRAZO!

    1. Gracias Lourdes por compartir tu experiencia con nosotros.
      Seguro que el Señor te está acompañando en todo momento a ti y a tus hijos para que ese lógico y humano temor que sientes sea sobrellevado por la continua presencia del Espíritu Santo junto a tu familia.
      Que el Señor te bendiga.
      Un abrazo!

  3. Yo no tengo la experiencia de tener hijas monjas-por ahora-,pero sí puedo hablar de la experiencia de tener hermanas monjas,somos seis hermanas y un hermano,y tres de mis hermanas son monjas.Yo he visto la reacción de mis padres,y puedo decir que estupendamente,como estupendamente la reacción con los que hemos sido llamados a casarnos y formar una familia .A cada uno nos ha pedido el Señor una entrega diferente,y cada uno de nosotros está dando su respuesta como mejor puede.Yo particularmente estoy muy orgullosa de mis tres hermanas monjas,me aportan muchísimo,y no las he perdido en absoluto;como también estoy muy orgullosa de mis otros hermanos.

    1. Como bien dices Lalo, a cada uno de vosotros Dios os dio una misión. Sin duda la habéis entendido bien, pues en las distintas vocaciones de cada uno, religiosos consagrados o no, se nota que el Señor está con vosotros.
      Un abrazo!

  4. Cuando nacieron todos mis hijos, y los presentaba en el templo, esto era el primer dia que los llevaba a misa, como al mes de nacido, se los consagraba a Jesus y a su Madre Maria con sincero corazón, dispuesta a lo que quisiera Dios para ellos, la mas pequeña de ellas esta sintiendo el llamado a la vocación religiosa, y de todo corazón la apoyo aunque como madre me dan dudas de pensar si de verdad es el camino para ella, pero lo que nos queda es orar y esperar que el Señor actúe cuando le damos la oportunidad de hacerlo El puede ejecutar su voluntad por que de verdad la aceptamos y la cumplimos. Tener un hijo sacerdote o una hija religiosa es la bendición más grande que puede tener una famila, y la siento como un honor otorgado por Dios, un don no merecido que no quiere regalar por su misericordia. Saludos,

  5. Nose sí ya no estén en este blog pero quisiera contarles que yo siento el llamado de Dios a la vida religiosa y deseo entregarme a Dios mi madre me apoya pero mi padre no lo quiere soy hija única se que eso influye en el pensar de mi padre pero eso me está causando mucho dolor que puedo aser tienen algún consejo para mi

  6. Hola vuelvo a dejar mi comentario soy hija única siento el llamado de Diosmi madre me apoya pero mi padre no que puedo aser algún consejo

  7. Hace dos dias vivi en mi propia carne esta historia, solo que mi padre no se retracto. Se me parte el corazon en verlo asi, no me atrevo a serguir adelante con todo esto. Es demasiado doloroso.Estoy sufriendo mucho con esta situacion. Os ruego oraciones por mi padre y por mi misma, pues siento que el mundo se me cae encima al verlo asi.

  8. Querido amigo:
    He leído y admirado tu texto sobre la decisión de una niña que decide hacerse monja y, un padre que no acepta esa decisión. Me ha impresionado. Yo hace unos meses pase por eso mismo. Mi hija de 18 años, solo 18 años tomo la decisión de ingresar en un convento de Carmelitas en Valladolid.
    Leo ese texto y se me saltan las lagrimas. Lo he copiado y lo he colgado en mi muro de facebook, si no tienes inconveniente y siempre con tu permiso, claro.
    Un abrazo fuerte amigo.

  9. buenos dias, estoy en la misma que ustedes, mi hija de 20 años siente el llamado y ya se anuncio en la misa de los domingos su iniciacion como novicia en shoestad, estoy molesto y no quiero aceptar esta realidad, le digo que respeto su decicion pero no comparto. estoy muy dolido y quiero lo mejor para ella, como siempre le digo quiero su felicidad y temo que se equivoque.
    es una exelente estudiante becada en la facultad por sus altas notas y deja todo, faltandole solo 3 años para terminar su carrera universitaria, que se aga la voluntad de dios.
    gracias por este blok

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