CREÍ QUE ERA YO…

paraguas

Querido Jesús:

Creí que era yo. Lo siento.

No te habrá extrañado mi ausencia. Bien conoces lo que pienso aunque a veces yo crea que por no decírtelo no esté llegando a tus oídos.

Como bien sabes, coincidiendo con el comienzo del Adviento agarré el paraguas que me dejó ese enemigo que tenemos todos los que firmamos bajo el título de cristianos. Ese innombrable que no deja de dejarme su tarjeta de visita y la de sus becarios y cuya campaña de marketing es tan penetrante y a la vez tan sutil que sin darnos cuenta acabamos atentos a su mensaje. Menudo diablo está hecho…

Cogí su paraguas. Lo reconozco. Y mira que me has advertido veces a través de los que me rodean y conocen mi camino espiritual que trate de darme cuenta cuando llega la tentación.

La tentación me llegó con el Adviento. ¡Qué listo es este tío! (o lo que sea). En este caso me ofreció el paraguas enfundado en una ilusionante propuesta de trabajo.

Creí que era yo el que decidía, pero no era así.

El trabajo se multiplicó y yo te di gracias por ello. Sabía que era cosa tuya, pero no me pude resistir a agarrar el paraguas.

Lo abrí y me puse a trabajar… Y me ensimismé en mis asuntos… Y no llovía, pero yo seguía bajo la protección¿? del paraguas.

Me adentré en la vorágine de mis asuntos asido al retorcido mango de ese impermeable que me había brindado el enemigo y cuando llevaba unos días sin apenas tiempo para más que dormir¿? y trabajar, decidí parar unos días en la comunicación que mantengo contigo a través de esta bitácora.

Creí que era yo. Por eso pensé que era el momento, coincidiendo con el inicio del Adviento, de parar unos días y dedicarme solo a mi trabajo. Me puse a ello, pensado que yo era el que tomaba este tipo de decisiones.

Pasó el primer chaparrón de ocupaciones profesionales y quise mirar hacia arriba para verte, pero el paraguas me lo impedía. ¿Qué estaba pasando? Si siempre miraba para arriba y te veía, ¿cómo es que ahora me costaba más trabajo verte?.

Creí que era yo el que manejaba esto del blog y pensé que una semana después de parar era el momento de volver a escribir. Pero resulta que ya no estaba. A través de los acontecimientos (manifestados en incompresibles errores informáticos)  me hiciste ver que ahora no dependía de mi.

Bastaron unos desajustes técnicos para que tu punto de encuentro con los seguidores de estos escritos de los que haces de mí tu lápiz, hubiera desaparecido como si se tratase de un capítulo más del sainete del fin del mundo que nos cuentan estos días.

Ahora no dependía de mi. ¿Acaso alguna vez fue así?

Me sentía como si fuese el protagonista del cuento de Caperucita y por mi cuenta había cambiado el guión.

Me entregaste una cesta con galletas y dulces para que se los llevara a la abuelita, y resulta que me paré en un rincón del bosque, me senté a pensar en mis cosas y me comí el contenido de la cesta.

Creí que era yo quien debía disfrutar engullendo tu gracia solo para mi.

Lo siento Señor.

Me he confundido.

Me acerco ahora a tu portal con las manos vacías. 

Me he ensimismado tanto en mis ocupaciones y mis preocupaciones que incluso llegó un momento en el que creía que era yo quien debía manejar la situación. Y cuando mejor me ha ido era cuando me dejabas el asiento del copiloto y yo decía aquello de “curva derecha, raaaas…” y tú me contestabas: “me quieres dejar conducir a mi…?”.

Sabía que tú estabas esperándome por encima del paraguas, pero en esos momentos era incapaz de liberarme de él. He de confesarte, aunque me avergüence de ello, que había momentos en los que pensaba que arropado bajo el impermeable era suficiente para seguir caminando, pues me protegía totalmente de la lluvia.

Pero mirando hacia abajo,me vi descalzo. Pisando barro. Fue entonces cuando recapacité y me convencí que es mejor soltar cualquier protección que pensemos que podemos agarrar con nuestras propias manos y volví a darme cuenta que la situación más óptima para caminar en este tránsito que es la vida es con la manos puestas en el corazón y este mirando hacia ti.

En resumen, Señor, que me puse a trabajar tanto que creía que tus cosas eran lo segundo. Y de nuevo me equivoqué.

Tuviste que darme el “sustillo” de perder mi blog durante dos semanas para que me diese cuenta que no era yo quien lo manejaba. 

Y tú lo has manejado todo para devolvérmelo justo hoy. Sabes que era un día muy especial y de no haber ocurrido lo de las últimas semanas a lo mejor me habría dado más importancia de la que tengo.

Hoy cumplimos dos años, Señor. El 21 de diciembre de 2010 decidiste ponerme al frente de esta tribuna y me has hecho partícipe de tu relación con miles de personas en todo el mundo. Te doy las gracias por ello.

Déjame dar las gracias también a todos los que estos días se han interesado por mi ausencia. Me preguntaban a mí, pero era a ti a quien buscaban.

¿Y ahora qué? ¿Cómo me presento yo ante ti el día de tu nacimiento tras de haberme pasado todo un Adviento debajo de un paraguas pensando solo en mí y sin preparar tu venida?

Me presento sin nada. Ni siquiera traigo “las galletas” que me dieron para honrar a tu Madre. Hasta hacer de Caperucita salió mal.

Estoy convencido que me vas a recibir con los brazos abiertos. Como el niño que representa tu omnipresente figura.

Me recibirás dispuesto a darme una vez más ese regocijo que prestas al que quiere conocerte, la paz que compartes con el que te sigue y el amor que solo conoce quien te imita.

Gracias Señor por nacer de nuevo para mi.

Creí que era yo quién decidía.

Lázaro Hades.

paraguas

 

 

 

 

 

 

18 pensamientos en “CREÍ QUE ERA YO…”

  1. Lázaro, es muy hermoso lo que has escrito. Llega a la emoción, los que sabemos lo que significa tener un blog que dedicamos a la gloria de Dios. Conocerte ha sido una de mis alegrías blogueras. Gracias por estar y responder fielmente a la llamada del Señor. Felicidades por esos dos años. Hoy también es el aniversario sacerdotal de mi hermano. Hace 21 años, que fue ordenado sacerdote del Señor.Laus Deo.
    Un fuerte abrazo

  2. QUE ALEGRIA TENERLE DE NUEVO SEÑOR LAZARO: YO ESTABA BASTANTE PREOCUPADA, ¡HASTA CREI QUE CON MIS ABSURDOS COMENTARIOS, ME HABIA BLOQUEADO!! PERO HOY AL ABRIR MIS CORREOS, NO PUEDO DEJAR DE EXPRESAR LA ALEGRIA QUE SIENTO. Y DOY GRACIAS A DIOS POR ELLO! MUCHAS FELICIDADES!! ES HERMOSO DEJARSE ABRAZAR POR DIOS, DEJESE CONSENTIR, NO SE RESISTA, COMO YO. CUIDESE Y DIOS LO SIGA BENDICIENDO. SOBRE TODO MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIRNOS….

    1. Muchas gracias por tus palabras Lourdes.
      Tus comentarios son siempre muy acertados. Si hay alguna cosa que no me gusta es que me llames “Señor”.
      Estoy encantado de ser partícipe de tu relación con Dios.
      Espero no tener más inconvenientes técnicos y que el blog siga saliendo con normalidad.
      Un fuerte abrazo!

  3. Enhorabuena Lázaro, tu humildad de honra. Alegrémonos por este amor que Dios nos tiene y, suceda lo que suceda, jamás dejemos de confiar en El. Feliz Navidad

  4. Gracias Lázaro!, yo he vivido algo parecido este adviento. pero finalmente tambien “deje el paraguas”, me siento bien por haberlo hecho, pero triste porq tambien voy con las manos vacias, pero tus palabras me hacen sentir esperanza que Dios igual me recibira con los brazos abiertos… gracias desde el fondo de mi corazon y que Dios te bendiga siempre. Feliz Navidad!

  5. Lázaro que alegría volver a leerte, extrañaba hacerlo… creo que no eres el único que ha estado pasando por lo que nos trasmites en esta ocasión, pero Dios es sobre todo amor y sale a nuestro encuentro como el Padre con el Hijo Pródigo, ánimo, que Dios nos de la fuerza para resistir las acechanzas del enemigo.
    Felicitaciones por tus dos años,… durante el tiempo que he leído tu blog he aprendido bastante y leerlo me ha ayudado en muchas ocasiones en diversos aspectos, Dios te bendiga
    Feliz Navidad y que Jesús nazca en nosotros!
    Saludos,
    Mar

  6. Tal como cuentas las cosas,es normal lo q ha ocurrido.Son cosas q nos hacen ver q es Dios Ntr Sr quien lleva nuestra vida,si le dejamos,y nos mete bajo su paraguas ,pero si buscamos nosotros mismos el paraguas,podemos hacerlo en el paraguas equivocado.El sabe más
    ¿Cómo me presento yo ahora ante El?,dices,pues justamente así,con las manos vacías,para q El las llene como más le guste… Sabiendo q el nos espera en el sacramento de la confesión,para darnos un abrazo fuerte,fuerte.
    Gracias,Lázaro,por dejarte ser instrumento en Sus manos.

    1. Gracias por tus palabras Yiyi. Ciértamente, con mis manos vacias y mis miserias es como Dios me recibe lleno de verdad y humildad.
      Realmente soy muy afortunado por poder transmitir Sus palabras que dificilmente podrían salir de mi si su gracia.
      Feliz Pascua de Navidad!!

  7. Gracias por estar otra vez aquí.Sí es verdad que te hemos echado de menos .No podría haber escrito nada mejor,lo mío ha sido peor,!he tenido una sombrilla de playa!,pero no me he dado cuenta hasta ahora mismo leyendo esto.No he vivido un buen adviento,lleno de preocupaciones entre unas cosas y otras,pero sin darme cuenta de lo importante.””Nuestro enemigo principal,que tu le llamas tío,o lo que sea ,tampoco me ha dejado a mí,pero como siempre,disfrazado.También tengo las manos vacías,más pobre que los pastores,pero con ganas de llenarlas.GRACIAS POR ESTAR AHÍ.FELIZ NAVIDAD.

    1. Gracias a ti Lalo, por los dos años que llevas siguiendo el blog. Tu apoyo ha sido importante.
      Y en cuanto a las manos vacías, sensación compartida ante el Nacimiento, quedémonos con la celeridad de nuestra repuesta. Que acudamos siempre a su llamada sin que la razón atenace la fuerza de nuestro espíritu.
      Muchas gracias.
      Un Abrazo!!! Feliz Pascua de Navidad.

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