CUARESMA: PREPARANDO EL EQUIPAJE. 40 IDEAS PARA 40 DÍAS. (2 parte)

MALETA2

Ayer propusimos la primera parte de esta serie. Puedes verla pulsando aquí.

Para completar nuestro equipaje de cara al viaje que emprendemos en la Cuaresma que comienza mañana hoy comparto otras 20 ideas para entender un poco mejor este apasionante encuentro con Dios.

  1. Efectivamente, se trata de un encuentro con Dios. Este periodo del año está especialmente indicado para dejarte hacer por Él. Plantéalo como una cita a solas con el Padre. El te está esperando en tu corazón. 
  2. Dentro del ayuno que se nos propone para este tiempo son muchas las cosas de las que podemos prescindir más allá que la abstinencia de alimento. Busca en tu vida cotidiana aquello accesorio y sacrifícalo en este tiempo. Trata de buscar en tu vida la planta de complementos de unos grandes almacenes, donde se encuentra aquello que no te hace falta pero que siempre acabas por pensar que no puedes pasar si ello cuando lo encuentras. Saca de tu vida durante este tiempo los complementos.
  3. Trata de encontrar la utilidad de tus sacrificios. Si decides dejar de comer dulces, que no sea porque llevas tiempo queriendo perder peso y pones ahora la Cuaresma como excusa. Si lo haces, que sea porque quieres ofrecer a Dios tu sacrificio. Porque quieres honrarle y acompañarle en su Cuaresma.
  4. Se trata de 40 días de gracia: como los cuarenta días de Moisés en la cumbre del Sinaí, preparando la Alianza; como los cuarenta años de peregrinación por el desierto, camino de la tierra prometida; como los cuarenta días de Elías, en marcha hacia el encuentro con Yavhé en el monte Horeb; como los cuarenta días de Jesús en el desierto, antes de dar inicio a su misión mesiánica.
  5. La gran afirmación de la inicial de la Cuaresma es que “no somos lo que hacemos”, “no somos trabajo” “no somos pura ocupación”, “no somos máquinas”, “no somos apariencias”…Somos personas. Necesitamos cimientos, y hemos de buscarlos en el Señor. A solas con Él. Todo en la vida se mueve, se tambalea, cae, todo menos Dios, la roca donde podemos descansar.
  6. Dejemos que solo Jesús se luzca. Este tiempo es propicio para negarse pequeñas cosas que a veces impiden que lo haga. Esas cosas pequeñas, insignificantes quizá, pero que prescindir de ellas nos educará interiormente.
  7. Al inicio de la Cuaresma la comunidad cristiana recibe en la frente el austero signo de la ceniza, después de que la lectura de la Palabra nos ha invitado a la conversión. El camino de la conversión pascual empieza con el símbolo de la ceniza y acaba en la Vigilia con el del fuego, el agua y la luz.
  8. Al hacer la imposición de la ceniza, el sacerdote repite estas palabras:”Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” – “Conviértete y cree en el Evangelio”.
  9. Cuando oímos la palabra conversión nos ponemos a la defensiva. No nos gusta hablar de eso porque instintivamente pensamos que se trata de algo penoso, triste, muy unido a la penitencia, la mortificación y el ascetismo. Un esfuerzo casi imposible para el que no nos sentimos ya con humor ni con fuerzas. Si embargo, si nos detenemos a oír con atención el mensaje de Jesús, escuchamos, antes que nada una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana, porque Dios está cerca y quiere sanar nuestra vida.
  10. Conversión se dice en griego “metánoia”, que significa cambio de mentalidad.
  11. La conversión de la que habla Jesús no es algo forzado. Es un cambio que va creciendo en nosotros a medida que vamos cayendo en la cuenta de que Dios es alguien que quiere hacer nuestra vida más humana y feliz. 
  12. Convertirse no es intentar hacerlo todo mejor sino sabernos encontrar por ese Dios que nos quiere mejores y más humanos. No se trata solo de “hacerse buena persona”, sino de volver a aquel que es bueno con nosotros.
  13. Convertirse no es algo triste, sino el descubrimiento de la verdadera alegría. 
  14. Convertirse no es dejar de vivir, sino sentirnos más vivos que nunca. Descubrir hacia dónde hemos de vivir. Comenzar a intuir todo lo que significa vivir.
  15. Convertirse es algo gozoso. Es limpiar nuestra mente de egoísmos e intereses que empequeñecen nuestro vivir cotidiano.
  16. Convertirse es liberar el corazón de angustias y complicaciones creadas por nuestro afán de poder y posesión.
  17. Convertirse es despegarnos de objetos que no necesitamos y vivir para personas que nos necesitan.
  18. Convertirse es descubrir que lo importante no es preguntarse cómo puedo ganar más dinero, sino cómo puedo ser más humano.
  19. Convertirse no es saber cómo puedo llegar a conseguir algo, sino cómo puedo llegar a ser yo mismo.
  20. Quiero que leas con detenimiento este último punto. No te lo estoy diciendo yo, puede que Dios quiera que hoy, en esta Cuaresma, esta reflexión sea solo para ti. Jesús nos dejó un mensaje: “Convertíos, porque está cerca el Reino de Dios”. Hoy, este mensaje es para ti. Piensa que nunca es tarde para convertirnos, porque nunca es tarde para amar, nunca es tarde para ser más feliz, nunca es demasiado tarde para dejarse perdonar y renovar por Dios.

Si ya tienes preparada la maleta, disponte a emprender el viaje cuaresmal de este año.

No la quieras recorrer toda de una vez, plantea la Cuaresma semana a semana, de domingo a domingo. Si decides proponer algún sacrificio o penitencia, hazlo en periodos cortos, no sea que a mitad del viaje ya estés cansado…

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Lázaro Hades.

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