¿Y SI NO VOY A MISA…?

CUARESMA 2013-3

¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?

(Mt 9,14-15) Puedes leer el Evangelio completo de este día pulsando aquí.

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida.

JUEVES DESPUÉS DE CENIZA

Son las 9:00 de la mañana.

A esta hora ya he llevado a mi hija mayor al colegio, he podido desayunar, leer un par de periódicos digitales, y he hablado con Lola.

Lola es una mujer mayor, calculo que debe tener unos setenta y pico años. Anda con dificultad y no peina ningún pelo que no sea blanco.

Coincidimos a diario en el bar donde desayunamos ambos.

Todas las mañanas me hace la misma pregunta:

¿Ha ido usted a Misa?
Si, Lola, ya he ido.
¿A qué hora, a las 7:30?
Pues no, hoy he cambiado. He ido a otra Iglesia donde comienza la Misa a las 7:40.
Y usted Lola, ¿ha ido a Misa?
Claaaaro. A las 8:00. Como siempre.

A ritmo que camina esta señora, para llegar a las ocho a misa debe haber madrugado para dejar su casa lista y llegar puntual a la cita con el Señor. Nunca falla. Y deben ser ya muchos años con esta buena costumbre…

Son las 9:15 y veo mi mujer a través de la ventana de la cafetería. Vuelve tras llevar al cole a mi otra hija, que tiene horario diferente a la primera.
Por nuestras obligaciones profesionales no podemos coincidir a esta hora casi nunca, pero hoy por casualidad nos hemos visto.

Entra a saludarme rápidamente porque va de camino a misa. La de las 9:30 hrs. Esta es la hora de su cita diaria.

(Donde vivo, una ciudad de 35.000 habitantes, tenemos la suerte de que se celebran 6 misas antes de la última de la mañana, que es esta de las 9:30. Sumándolas todas a lo mejor asisten a diario unas 50 personas.)

Cuando ella me ve desayunando, el demonio se le disfraza de jugos gástricos que desde su estómago se ponen a gritar revoltosos al ver mi tostada con aceite y mi café con leche.

El enemigo está a punto de salirse con la suya con dos mínimas tentaciones: la compañía de su marido y un pan calentito.

“Me entran ganas de quedarme a desayunar. ¿Y si no voy a misa? ¿Me quedo aquí y charlamos un rato…?”

A mi me gustaría. Ya no nos veremos hasta la noche y podemos compartir el desayuno. Es algo que casi nunca podemos hacer…

Lo pienso unos segundos y le contesto: “No. Ve a misa. No lo dudes. Ve y oye el Evangelio de hoy con atención.
Te espero y a tu vuelta entenderás porqué hoy Dios te ha puesto esta mini prueba para que entiendas mejor qué te quiere decir esta mañana…”

Estoy escribiendo esto desde mi tableta portátil mientras ella está en Misa, junto al Señor: junto “al novio”.

“¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?”

Efectivamente es así. Mientras Dios esté con nosotros en la Eucaristía, no podemos ayunar de Él.

Si Dios está encerrado en los Sagrarios, ¡yo no puedo pasar de largo!!

Si puedo recibirle cada día, ¡no puedo dejar de intentarlo!!

Piénsalo por un momento, si realmente crees que Él está en tu iglesia, en tu parroquia, en el Sagrario, ¿por qué no vas a verle más a menudo?

Este es sin duda uno de los componentes fundamentales que debería tener nuestra Cuaresma si queremos que sea fructífera: recibir más frecuentemente al Señor en la Eucaristía.

Hay un ayuno bueno y otro malo.

El ayuno bueno es aquel por el cual prescindimos de bienes materiales que nos apartan de Dios y que nos impiden ser libres.

Son esas pequeñas mortificaciones que recuerdas cada día para tenerlas muy presentes, y que te llevan a agradar a Dios y a los demás. Ese es el bueno.

El malo es el ayuno de no comulgar o de hacerlo muy de vez en cuando; el ayuno de recibir al Señor fríamente; el ayuno por pereza, no bajar a hacer una visita a Jesús sacramentado en tu parroquia que está a cinco minutos de casa.

Entiendo que este es el mensaje que hoy me quiere dar Jesús de cara a esta Cuaresma: llamar nuestra atención. Decirnos simplemente, que está ahí. Que el novio lleva 20 siglos con nosotros en los sagrarios, ¿como vamos a ayunar entonces?

Esta claro que esa tostada y ese café saben mucho mejor tras haberse desayunado antes el Cuerpo de Cristo…
Sólo hay que mirarle la cara a mi esposa en su “segundo” desayuno.
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Lázaro Hades.
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5 pensamientos en “¿Y SI NO VOY A MISA…?”

  1. Esa pregunta me la he hecho yo alguna que otra vez. ¿Para qué el madrugón? ¿para qué correr…?… El otro día la pregunta me la hizo mi hija y… tras unos segundos, dos o tres conteste: hija POR NECESIDAD. Necesito recibir al Señor todas las mañanas, recibirlo a primera hora sin tener nada más dentro es maravilloso, el efecto dura todo el día… hasta la noche. Él todos los días está ALLÍ esperándome, el novio… Los problemas siguen estando pero se afrontan de otra manera, acompañada.
    Gracias Lázaro por compartir con nosotros tu día a día… con tu ayuda se comprende todo mejor.
    Un saludo para ti y toda tu familia.

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