¡HASTA LUEGO LUCAS!

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Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno. (Lucas 4,1-13)

Puedes leer el Evangelio completo del día de hoy pulsando aquí

En el año 1994 un programa de televisión en España “descubrió” a las 62 años a un humorista llamado Chiquito de la Calzada.

Se trataba de un tipo singular que rápidamente se hizo muy popular en este país y creo que hoy en día, serán muy pocos los españoles que no hayan oído alguna de sus ocurrencias.

El contenido de sus chistes, normalmente simples y cortos, presentaba ingeniosas comparaciones, reforzadas en su presentación por una forma de andar de un lado a otro del escenario sin parar, mientras se sujeta las lumbares, fingiendo tener dolores. El lenguaje incluye palabras y expresiones de propia invención, resultado de distorsiones onomatopéyicas del lenguaje formal del español, del habla andaluza e incluso del inglés. Vocablos como “fistro”, “pecador”, “cobarde”, expresiones como “no puedor”, “al ataquer” e interjecciones como “¡cómorr!”, “jarl”, han trascendido al registro del habla coloquial e informal del español de España.

Nunca pensaría Chiquito que su trayectoria ocuparía los primeros párrafos de una entrada en un blog católico, pero además de una buena persona, digna por su trabajo y trayectoria, es merecedor de más de un homenaje. Su ingenio inventó una frase que leyendo el Evangelio de hoy no podía dejar de recordar.

Se trata de una de sus más populares frases: “¡Hasta luego Lucas!”

Es la primera vez que escribo un domingo para explicar el Evangelio del día. Además se trata del primer domingo de Cuaresma. Nunca lo había hecho antes porque consideraba que el sacerdote que oficia la Misa se encargaría de hacerlo mucho mejor que un aprendiz de cristiano como soy yo.

Pensé entonces es sacar algo de este Evangelio que nos sirva como utilidad a ti y a mi, en este caso no solo para la Cuaresma, sino para la vida misma.

Supongo que te habrán explicado muy bien y con múltiples detalles qué son y como las solventó, las tentaciones a Jesús en el desierto.

Básicamente se trata de comprobar como Cristo, alejado por 40 días al desierto, buscando un tiempo de preparación similar al que ahora disfrutamos sus seguidores, tuvo que superar por tres veces las tentaciones que el diablo le puso en su camino.

Con solvencia y de manera ejemplar despreció cada una de las opciones, a priori caminos más fáciles que los que le ofrecía la situación que atravesaba en ese momento; optó siempre por continuar aferrado a la voluntad de su Padre.

A cada uno de nosotros se nos presentan tentaciones de ese tipo sin tener necesidad de ir al mismo desierto.

Desde que te suena el despertador por la mañana porque ya ha llegado la hora de ir al trabajo o clase, ya tienes la primera tentación al pensar que dándole al botón “posponer” o “sleep”, el despertador te va a conceder 5 minutos más de sueño. Así que imagínate cuántas se te van a presentar en cuanto te levantes.

La frase que más me ha llamado la atención de este Evangelio de las tentaciones es esta: “…Acabada toda tentación, el diablo se alejó de Él hasta otra ocasión..”

El autor de este Evangelio es Lucas, y como en ese momento estaban Jesús y el Diablo a solas, yo me imagino que tuvo que ser el mismo Satanás quien le contaría al evangelista este pasaje y terminaría diciéndole al escritor más o menos esto: “vale, por esta vez Jesús no ha caído en mis tentaciones, que sepas que me alejo de Él, pero que me voy para volver en otra ocasión, ¡hasta luego Lucas!”.

No sé si Chiquito de la Calzada tomaría de este pasaje esa frase, no creo, pero a mí me ha servido para traerte hasta aquí entre bromas. Ahora quiero nos detengamos un poco más en serio en esa advertencia del diablo.

Supongo que en alguna ocasión has tenido la tentación de abandonar cualquier propuesta de las múltiples que Dios te hace para seguir en su Camino.

Las tentaciones se presentan de la forma más inesperada y camufladas con el más ocurrente disfraz. Hace pocos días te contaba una vivida con mi esposa en la que el diablo se empeñó en que esa mañana no fuera a misa. Puedes leerla pulsando aquí.

Son muchos los momentos en los que el camino fácil se nos presenta como la mejor opción. En una sociedad en la que estamos sometidos por lo inmediato, en la que las respuestas a nuestras dudas aparecen en cualquiera de los formatos y con los orígenes y tendencias más variopintas, se nos hace a veces cuesta arriba seguir la senda de fe ejemplar que nos dibujó el Señor en esos 40 días de desierto.

Hace unos años unas monjas me hablaban del demonio como si lo hubieran visto. A mi me costaba contener la sonrisa pues pensaba que estaban hablando de un señor con un traje azul-morado, cola terminada en forma de flecha y un tridente en su mano. ¿Cómo pensarán estas monjas que eso existe?

Lo cierto es que con el paso del tiempo, a medida que maduraba en mi fe, se me presentaban situaciones, cuestiones o encrucijadas en las que no me podía creer que yo estuviera metido. ¿Cómo puedo tener yo estas dudas de fe? ¿Si esto no se me había ocurrido antes? ¿Por qué tengo tanta ira? ¿Porqué tengo esta sequedad si se supone que Dios está conmigo? ¿Por qué ocurre esta desgracia?.

No hacía falta tener mucha inteligencia para pensar que “alguien” estaba detrás de esas dudas.

En algunos paseos por el campo me encuentro algunas casas, estas tienen una valla que circunda toda la parcela. Dentro siempre hay un perro guardián que corre a lo largo de todo el ancho de la misma ladrando como un poseído mientras tú únicamente estás pasando por su lado. Sabes que no va a salir porque es un perro atado, pero aún así paso con cautela.

El diablo es un perro atado, como dijo San Agustín, que solo puede morder a quienes se le acercan.

Conviene estar atentos a su presencia y sus acciones. Dejó claro en este Evangelio que volvería. Nosotros, mientras tanto hemos de seguir paseando, sin pasar al otro lado de la valla.

Sabemos que tratará de volver en la próxima casa que te encuentres en tu tránsito.

Las tentaciones son temporales, como esas parcelas del campo, tienen principio y fin. Cuando las completemos con éxito,  conviene mirar a ese perro atado por un momento y decirle: “¡Hasta luego Lucas!”.

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Lázaro Hades.

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4 pensamientos en “¡HASTA LUEGO LUCAS!”

  1. Juasss, que bueno tu post. Ten por cierto que adopto con muchísimo gusto el “hasta luego Lucas” para ese gran padre de la mentira.Hoy pienso contarlo en la sobremesa familiar…Un fuerte abrazo

  2. ME ENCANTO!!!! BASTA CON LEER “LAS FLORECILLAS” DE SAN FRANCISCO DE ASIS, A QUIEN EL DIABLO SIEMPRE TENTABA, A EL Y A OTROS FRAILES, …. Y AL LEER EL POST, ME REMONTE A LOS AÑOS EN QUE VIVIO SAN FRANCISCO, … GRACIAS SR. LAZARO!!! SALUDOS Y QUE DIOS LO BENDIGA.

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