LAS PREGUNTAS DEL EXAMEN

cuaresma2013-6

Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos, conmigo lo hicisteis .(Mt 25,31-46)

Leer al completo el Evangelio del día te ayudará a entender mejor esta entrada. Pulsa aquí para verlo.

CUARESMA 2014: El Camino a la Vida.

LUNES I DE CUARESMA

Estaba realmente enfermo. Su pierna estaba llena de gusanos. su hogar había sido una alcantarilla. Era medio hombre y medio animal.

Pero aquella mujer, pequeña, insignificante… le trataba con un amor exquisito, sobresaliente.

Le cuidaba, le acariciaba y le limpiaba con todo el cariño que nadie es capaz de dar.

A ver cosas como esta, un periodista que en ese momento entrevistaba a aquella mujer le dijo:

Esto que hace usted, yo no lo haría ni por un millón de dolares.

La Madre Teresa de Calcuta, respondió:

Yo, por un millón de dólares, tampoco lo haría.

La mayor enseñanza que nos dejó esta mujer es querer a Jesús en los demás. Esto vale más que todas las riquezas del mundo.

Cuando me dispongo a escribir estas entradas cada día pienso en alguien que conozco para poder desarrollar mejor la idea que Dios quiere exponer a través de mi teclado. Supongo que debe ser una de los motivos por los que en muchas ocasiones pensáis que el mensaje va directo a vosotros. Como siempre digo, yo apenas presto las manos y un poco de mi tiempo para que resto sea un bis a bis entre Dios y tú.

Hoy estoy pensado varias personas.

Uno de ellos está alejado de Dios por decisión propia.

Otro que quiere seguirlo, aunque no puede hacerlo como le gustaría sin hacerse continuamente algunas preguntas.

Al primero la veracidad sobre la existencia divina basada en la razón martillea cualquier atisbo de vuelta a una religión a la que estuvo abrazado mucho tiempo.

Al otro, el comportamiento de los hombres que representan la Iglesia le impide un seguimiento sin condiciones de Dios.

Añado un tercer caso. Hace pocos meses murió un familiar al que quiero mucho. No tenía práctica de fe católica. Tampoco era un rebelde y sus encuentros con Dios se limitaban a fiestas sociales con traje de fe (como para muchos es la celebración de la Semana Santa) pero siempre con un fervor y respeto que hacían ver que en él había una pequeña llama encendida, pues de no ser así, sería difícil razonar de dónde venía tanto amor.

Probablemente conocerás personas como estas y muchos más casos de cristianos alejados o personas que se declaran agnósticas pero que en su interior tienen un cosquilleo que no les deja tranquilos, por lo que optan por declararse en rebeldía al no poder asimilar cuánto ven sin priorizar cuánto sienten.

Pues bien, para todos ellos hoy Jesús en el Evangelio resumen muy claramente cuál es el verdadero comportamiento que debe sentir un cristiano. Sentimiento que en las personas de las que he hablado está por encima de muchos otros de práctica cristiana más correcta en las formas.

Si te fijas, en el Evangelio Jesús usa muy pocas veces la palabra “amor”. Hoy, cuando nos habla del Juicio final, tampoco lo hace. A Él le parece un lenguaje demasiado abstracto.

El mensaje de Cristo es mucho más sencillo y directo. Habla de cosas concretas: “dar de comer”, “vestir”, “hospedar”, “visitar”, “acudir”.

Al atardecer de la vida nos examinarán de amor, decía San Juan de la Cruz. Pues ahí tienes las preguntas que caen en el examen.

El mensaje que hoy deja Jesucristo lo deja bien a las claras: ocupaos de los que sufren, cuidad a los pequeños.

¿Qué hemos hecho cuando alguien nos necesitaba?

¿Cómo hemos reaccionado ante los problemas y sufrimientos de personas concretas que hemos ido encontrando en el camino?

Lo decisivo en la vida no es lo que decimos o pensamos, lo que creemos o escribimos o lo que compartimos en las redes sociales porque suena muy bien.

No bastan los sentimientos hermosos ni las protestas estériles.

Lo importante es ayudar a quien lo necesita.

La mayoría de los cristianos nos sentimos satisfechos y tranquilos porque no hacemos a nadie ningún mal especialmente grave. Además tenemos la sensación del deber cumplido cuando realizamos con diligencia nuestras obligaciones (que nunca deberían llamarse así) para con Dios, pensando que estas son acudir con rigor a su encuentro cuando está mandado dejando a un lado esos encuentros íntimos con el Señor en el que sólo tú y Él sois los protagonistas hay o no espectadores.

No deja mucho lugar a dudas, lee de nuevo la parábola del Evangelio de hoy y hazte estas preguntas:

¿Estoy haciendo algo por alguien?

¿A qué personas puedo yo prestar ayuda?

¿Qué hago para que reine un poco más de justicia, solidaridad y amistad entre nosotros?

¿Qué más podría hacer?

….

Hoy pensaba en ellos mientras escribía. Tengan o no el carnet de cristiano, a los que dedico esta entrada les podrían una nota alta en ese examen final.

Como realmente sé que le ha ocurrido al que me dejó, que sin él darse cuenta, estaba más cerca de Dios que muchos de los empollones que queremos seguirlo. Él es como ese compañero de colegio que siempre aprueba los exámenes y nunca lo has visto estudiar ni estar atento en clase. Dios le dio el don de amar. El don de ser una buena persona. Al atardecer de la vida lo han examinado y ha aprobado, con sobresaliente…

Antes de terminar, quiero dejar claro una cosa a mis amigos alejados. Seguro que al leer esto os invade una sensación de tranquilidad y estaréis pensando “¿ves como es lo que yo digo?, por eso yo creo “a mi manera”..”

Pues no, tampoco podemos “creer a mi manera”.

A mi no se me ocurre “conducir a mi manera” por la carretera con velocidad limitada a 100 km por hora, aunque sé que se podría ir a 140km/hora sin problema. Lo acato y ya está. Si no lo cumplo soy consciente de que no hago lo correcto y si ir tan despacio me hace llegar tarde al trabajo, tengo que buscar otras alternativas o salir más temprano. De la misma forma que hay unas normas de circulación para que unos conduzcan por la derecha y otros por la izquierda y todos nos paremos en un stop, también Jesús dejó encargado a Pedro y a sus sucesores que condujeran la barca que nos dejó. Nos guste o no vamos todos en el mismo barco. 

….

Amigos, nos vemos en el Juicio final, esperemos que todos estemos en el lado bueno…

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Lázaro Hades

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9 pensamientos en “LAS PREGUNTAS DEL EXAMEN”

  1. Si, nos veremos allí todos. Al pensar en el exámen final me queda mucho por hacer para llegar aunque solo sea a ponerme en presencia del Señor… nada más pensarlo me entra un cosquilleooo… pero como la fecha del exámen no se sabe (menos mal), tengo que ponerme manos a la obra y ser un poco más exigente con mi fé. El me dió la vida y ahora EL se me dá todas las mañanas como alimento para mi alma… tengo que intentarlo, tengo que esforzarme, no dejarme llevar…
    Anoche viendo un video de la conversión de una persona, al final decía que, cuando llegáramos a su presencia, el Señor nos iba a hacer una sola pregunta: ¿CUÁNTOS HAS AMADO?…
    Manos a la obra… tenemos que ser conscientes de que cada día es un regalo de Dios, los días pasan y no vuelven.
    Un saludo.

  2. Estamos a tope de teoría. La sabemos perfectamente. Se nos llena la boca hablando de amor, y hemos meditado el evangelio de hoy infinidad de veces,y… ““dar de comer”, “vestir”, “hospedar”, “visitar”, “acudir”…. A mí me deja hecho polvo, cuando ese pasaje se me presenta en más de una ocasión, caminando por la calle , y ni siquiera soy capaz de aguantar mi mirada…“yo no hago mal a nadie… Y no caemos en el mensaje de verdad. “¿ Cuanto bien he dejado de hacer?…” . Hay unos pecados que se llaman de omisión y de comisión y son muchos los que los desconocen.
    Una vez más, mi agradecimiento por tu reflexión. Un fuerte abrazo

    1. Pues después de tanto reflexionar, querido Angelo, aún me sigue quedando la sensación que me queda mucho por hacer.
      Me consuela saber que Dios es paciente y mi torpeza no le cansa.
      Gracias por tus comentarios y tus “me gusta” a las fotos.
      Un abrazo!

  3. Al igual qu le he dicho a nuestro querido Angelo…hoy me ayudas mucho con esta Santa entrada.

    ¡¡Dios os bendiga!!

    Un cariñoso saludo 🙂

  4. Hola lazaro….leyendote no puedo dejar de pensar en que si no me lleno de Dios no puedo dar nada ni verlo en los demas…..primero llenarme de El y que toda yo me haga una cosa con El…entonces lo podré ver en cada gesto y en cada persona afligida….me llenaré de gozo recibiendo las humillaciones porque entonces todo lo hará El. Un abrazo

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