¿QUIÉN DICES TÚ QUE SOY YO?

cuaresma2013-10-1 (2)

Dijo Él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».

(…) Jesús dijo:”…Y yo te digo que tú eres Pedro,

y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida

VIERNES I DE CUARESMA

Si eres lector habitual de este blog habrás observado que durante la Cuaresma todas las imágenes que acompañan a las entradas tienen como motivo una carretera, una senda, un camino. Con ellas quiero mostrar gráficamente el trayecto que cubrimos hacia la Vida que se nos presenta en la Pascua.

En la imagen de hoy, el camino transcurre por el mar. Pero en medio del mar, verás que hay una casa edificada en una roca.

No hay forma más gráfica de entender lo que Dios quiso decir a Pedro en el impresionante diálogo que mantuvieron en Cesárea de Filipo.

Celebramos hoy la fiesta de la cátedra de San Pedro porque, a la pregunta del Señor acerca de su santidad, la acertada respuesta del príncipe de los apóstoles sigue siendo un modelo para cada uno de nosotros: “Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo”.

En una de sus homilías, dijo Benedicto XVI que “Pedro confiesa también en nombre de los apóstoles, Cristo les revela la misión que pretende confiarles, la de ser “piedra”, la “roca”, el fundamento visible sobre el que está construido todo el edificio espiritual de la Iglesia”.

En este camino de conversión que estamos recorriendo durante la Cuaresma nos hemos topado hoy con una roca que emerge sobre el mar sobre la que se encuentra la voluntad de Dios edificada en la Casa de la que Pedro fue el primero en tener las llaves.

Yo, que quiero ser inquilino de esa casa sobre roca y agarrado a ella me pregunto: ¿quién es Jesús para mí? .

Apoyo mi respuesta en una conocida canción:

Señor, tu has venido a la orilla

no has buscado ni a sabios ni a ricos

tu solo quieres que yo te siga

Podría decir que para mi el Señor es el “Hijo de Dios encarnado”, el “Redentor” del mundo, el “Salvador” de la humanidad. Títulos como estos son muy solemnes y ortodoxos. Habría poco que objetar si mi respuesta fuese tan académica, pero pueden ser pronunciados sin contenido vital alguno y ese no es mi caso.

Supongo, que cuando Jesús llegó a mi orilla, tampoco buscaba encontrar a un sabio, ni a un rico. Su voluntad fue que yo le siguiera y así lo hice. Sin más.

Señor, me has mirado a los ojos

sonriendo has dicho mi nombre

en la arena he dejado mi barca

junto a ti buscare otro mar

Bastó que dijera mi nombre para saltar de la silla y ponerme a su disposición. Dejé en la arena mi barca, en ella quedaron mis temores, mis preocupaciones y la sequedad de mi espíritu. Junto a Él estoy buscando otro mar, pero con la seguridad que el rumbo lo marca Cristo.

Señor, sabes bien lo que tengo

en mi barca no hay oro ni espada

tan solo redes y mi trabajo

En mi nueva barca hay poco, las redes para que no se escape nada de lo que me da y mi esfuerzo diario por no dejar de seguirle, no dejando nunca que las dudas, el dolor y los contratiempos minen la seguridad que siento al ser conducido por Él.

Señor, necesitas mis manos

mi cansancio que a otros descanse

que con mis brazos abrace al pobre

Poco puedo ofrecerle más que mis manos y mis brazos para que a través de mi sean los demás los que vean a Jesús. Mi cansancio solo puede venir de mi voluntad de no ser impedimento para transmitir su mensaje.

Cuando nos hacemos este tipo de preguntas tendemos a pronunciar fórmulas que ha ido acuñando el cristianismo con el paso del tiempo, pero por un momento no está mal detenerse a reflexionar. Sintiéndonos miembros de esa roca en la que cada uno de nosotros tenemos algo que aportar para que siga sosteniendo su Casa, conviene pensar sobre nuestra relación personal y la de nuestro entorno con Jesús.

Jesús siempre desconcierta a quien se acerca a Él con postura abierta y sincera.

Siempre es distinto de lo que esperábamos.

Siempre abre nuevas brechas en nuestra vida, rompe nuestros esquemas y nos atrae a una vida nueva.

Cuanto más se le conoce, más sabe uno que todavía está empezando a descubrirlo.

Percibimos en Él una entrega a los hombres que desenmascara nuestro egoísmo.

Una pasión por la justicia que sacude nuestras seguridades, privilegios y egoísmos.

Una ternura que deja al descubierto nuestra mezquindad.

A Jesús lo iremos conociendo en la medida en que nos entreguemos a Él.

Solo hay un camino para ahondar en su misterio: seguirle.

Confesamos a Cristo por costumbre, por piedad o por disciplina, pero vivimos con frecuencia sin captar la originalidad de su vida, sin dejarnos atraer por su amor apasionado, sin contagiarnos de su libertad y sin esforzarnos en seguir su trayectoria.

Lo adoramos como “Dios”, pero no es el centro de nuestra vida.

Lo confesamos como “Señor”, pero vivimos de espaldas a su proyecto, sin saber muy bien como era y qué quería.

Lo llamamos “Maestro”, pero no vivimos motivados por lo que motivaba su vida.

Vivimos como miembros de una religión, pero no somos discípulos de Jesús.

Paradójicamente, la “ortodoxia” de nuestras fórmulas doctrinales nos puede dar seguridad pero nos puede privar de un encuentro más vivo con Jesús.

Hay cristianos muy “ortodoxos” que viven una religiosidad por instinto, pero no conocen por experiencia lo que es nutrirse de Jesús. Se sienten “propietarios” de la fe, alardean incluso de su ortodoxia, pero no conocen el dinamismo del Espíritu de Cristo.

No nos hemos de engañar. Cada uno hemos de ponernos ante Jesús, dejarnos mirar directamente por Él y escuchar desde el fondo de nuestro ser sus palabras: ¿quién soy yo realmente para ti?

A esta pregunta se responde con la vida más que con palabras sublimes…

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Lázaro Hades.

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Algunos textos están inspirados en el libro: “El Camino abierto por Jesús”

3 pensamientos en “¿QUIÉN DICES TÚ QUE SOY YO?”

  1. Gracias por tu entrada.
    Has vuelto a estar superior en tu reflexión.
    La canción que has utilizado la uso con bastante frecuencia como oración de agradecimiento.
    El mismo que ahora yo te transmito a ti.
    Un abrazo.

    1. Muchas gracias a ti Ideal. Me alegra mucho verte de nuevo en los comentarios!!
      Hay algunas cosas que aprendemos de memoria y se convierten en rutinas de nuestra educación cristiana: frases hechas, definiciones,costumbres…
      Con esta canción no ocurre eso, al contrario, a medida que vamos madurando le vamos sacando más jugo a su mensaje.
      Un fuerte abrazo y ánimo para seguir comentando.

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