“A LAS MALAS PERSONAS LES VA EN LA VIDA MEJOR QUE A LOS BUENOS”

cuaresma2013-11

Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto

(Mateo 5, 43.48)

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida

SÁBADO I DE CUARESMA

El Evangelio de hoy nos señala una faceta del comportamiento de Dios con las personas: Hace salir el sol sobre los justos y los pecadores.

Dios no hace distinciones. En esto se distingue de nosotros, de nuestra manera de comportarnos.

Si amas a los que te aman, si das a los que te dan, si quieres a los que te quieren, si eres amigo de tus amigos, ¿qué mérito tienes? ¿No hacen lo mismo los paganos?

La invitación que se nos hace en este día que cierra la primera semana de Cuaresma se nos pone un listón muy alto para correr hacia a la meta que nos hemos marcado para seguirlo: “Sed como el Padre Dios, que no hace distinciones y manda el sol y la lluvia sobre los campos de los buenos y de los malos”.

Algo cruje dentro de nosotros al escuchar este mensaje… ¿manda el sol y la lluvia sobre los buenos y los malos?, ¿pero eso cómo va a ser?

Más de una vez hemos descubierto en los recovecos de nuestro corazón una cierta envidia o protesta contra Dios al ver que la gente a quien consideramos mala persona prospera y le va en la vida mejor que a los buenos.

Un “¡no hay derecho!” se nos filtra por todos los poros exigiendo justicia a Dios para que distinga entre los buenos y los malos.

A los que llamamos “buenos” y a los que damos el título de “malos” son personas con nombre propio y no nos cabe en la cabeza…”que Dios no se dé cuenta del tipo de personas que son”.

¿Por qué el mismo sol para los que matan y para las víctimas?

¿Por qué la misma lluvia para el que oprime y para el oprimido?

¿No parece una contradicción amar a la vez al que mata y a la víctima?

…”¡Esto no hay quien lo entienda!”, habrás oído o dicho en alguna ocasión en un momento de desesperación.

Pues hoy nos deja Jesús unas palabras que sentencian: “Amad a vuestros enemigos…Sed perfectos como es perfecto el Padre celestial”.

Se nos acabaron los argumentos de tener un Dios a disposición solo para “la raza de los buenos”.

Jesús hace saltar por los aires las pretensiones de lo que se sienten pueblo elegido entre todos los pueblos. Ya pasó el Antiguo Testamento. Lo nuevo, el Nuevo Testamento, nos revela que Dios nos ama a todos y pone como meta hacer nosotros lo mismo.

La Palabra del Señor nos destroza todo el planteamiento protector y por nuestra naturaleza nos lleva a exclamar algo así como: “¡Es imposible!!, “¡¿Cómo voy yo a amar a mi enemigo?!”, “¡No se entiende!”.

Justamente porque decimos que ni es razonable ni es posible es por lo que nos damos cuenta de que estamos ante la novedad del Reino de Dios que despedaza nuestra lógica.

Y se nos recuerda que “las cosas de Dios” son imposibles para nosotros, pero no son imposibles para Dios.

Cuando gritamos: “No es posible”, allí mismo estamos obligados a hacer sitio al Señor en nosotros.

Si recorremos el difícil camino de “amar a los enemigos” no será por nuestras propias fuerzas, nosotros no somos capaces, será por dejar obrar a Dios en nosotros.

Seguro que si dejas caer la Palabra en un espacio de tu corazón, como lluvia pertinaz irá regando las semillas del Reino que hay en tu jardín… y tú florecerás.

Para finalizar comparto hoy contigo una oración de San Francisco de Asís que si la hacemos nuestra, es decir la decimos haciendo salir de nosotros las palabras del santo, nos ayudará a acometer la complicada tarea que es amar a quien nos hirió, ser lentos a la ira, perdonar sin condición…ser perfectos como nuestro Padre es perfecto:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.

Donde hay odio, ponga yo amor.

Donde hay ofensa, ponga yo perdón.

Donde hay discordia, ponga yo unión.

Donde hay error, ponga yo verdad.

Donde hay duda, ponga yo fe.

Donde hay desesperación, ponga yo esperanza.

Donde hay tinieblas, ponga yo tu luz.

Donde hay tristeza, ponga yo alegría.

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Lázaro Hades.

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Fuente: Palabras de Cuaresma. Alvaro Ginel.

 

 

 

Un pensamiento en ““A LAS MALAS PERSONAS LES VA EN LA VIDA MEJOR QUE A LOS BUENOS””

  1. A veces, cuando me cuesta perdonar algo, me gusta recordar la parábola del siervo despiadado (Mt 18, 23-35).
    Qué fácil es pedir comprensión para nuestros errores y justicia para los errores de los demás, verdad?
    El Evangelio nos enseña a perdonar!

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