JESÚS ESCONDIDO

cuaresma2013-24

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle.

Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó. (Lc 4,24-30)

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida

LUNES III DE CUARESMA

.

Aún no había cumplido 11 años cuando Francisco Marto, al comulgar un día antes de morir, pronunciaba una impactante frase para un chico de su edad: “Hoy soy feliz porque tengo dentro de mi pecho a Jesús escondido. Yo me voy al Cielo y desde allí voy a pedir mucho al Señor y a la Virgen para que os lleve también allí…”

Francisco sufrió durante 5 meses el dolor de una penosa enfermedad que lo llevó a la muerte. En su humilde pueblo, Aljustrel (Portugal), nadie sospechaba que su muerte sería la puerta por la que muchos cristianos se acercarían a Dios a través del corazón de María.

El hoy beato Francisco Marto, era uno de los tres pastorcillos a los que la Virgen se les apareció el 13 de mayo de 1917 en el pueblo lusitano de Cova de Iría, mostrándose como la Señora del Rosario: la Virgen de Fátima.

La primera vez que visitas el Santuario de Fátima sientes una mezcla de experiencias religiosas unidas al impacto visual y natural que supone conocer un lugar sagrado de esta dimensión. Esa sensación te deja unas ganas de volver pues te quedas falto “de algo” interiormente.

Si puedes repetir visita, el impacto visual pasa a un segundo plano y lugares como este te ayudan a desarrollar una mayor experiencia interior. Son lugares santos, que te conducen a la sensación espiritual que más comparto con este pastorcillo y que he comenzado a descubrir y provocar cada vez que visito estos lugares: la contemplación. 

No. No me quiero elevar tanto que llegue a confundirte. Solo pretendo que te fijes en un niño de 11 años para ver donde en ocasiones nosotros no alcanzamos a encontrar a Dios. 

Francisco tenía una de esas almas interiores muy sensibles, de índole contemplativa, que no gustan del bullicio, más amigas de pensar que de hablar, más propensas a oír que a manifestarse, más propensas a estar quietas que a moverse.

Seguramente conocerás a personas que viven su espiritualidad de esa forma.

En casa y dentro de un círculo restringido se sienten bien y son hasta expansivas. Fuera de sus amigos o del ambiente familiar, se cierran discretamente a todo lo que no les interesa, detestando los grandes apretujamientos y las exterioridades.

Me identifico con personas como Francisco. Es una forma como otras de vivir tu experiencia con Dios.

Al pastorcillo le gustaba aislarse en los montes para meditar y contemplar sosegadamente o huir a la iglesia a fin de estar solo con Jesús: con Jesús escondido.

Francisco acompañaba a Lucía, su prima, hasta la escuela, donde ésta iba a aprender a escribir, conforme la orden de la Santísima Virgen. Él le decía: “Mira, ve tú, yo me quedo aquí en la iglesia con Jesús escondido

La ingenuidad de un niño mostraba la sorprendente realidad de un Jesús que se esconde para cada uno de nosotros en el Sagrario.

Me encanta buscar y encontrar a ese Jesús escondido como lo hizo este niño.

En el Evangelio de hoy les ocurre igual a los que tienen a Jesús delante. No lo ven porque son ellos los que lo esconden. Se les está presentado ante sí y estos deciden expulsarlo de sus vidas.

Cuánto nos dice la última frase del pasaje que hoy nos cuenta Lucas:

“…Él, pasando por medio de ellos, se marchó…”

Cuántas veces pasa por medio de nosotros.¡y dejamos que se marche!!

Por más que tengamos evidencias cotidianas del amor de Dios, nos cuesta muchísimo confiar en Él.

Creemos en muchas otras cosas y solo nos cuesta tener fe para las cosas del Señor.

Hemos de pedir a Jesús una fe más sincera y ojos para ver su misericordia en las cosas de nuestro día a día.

Es probable que hayas recibido muchísimas muestras del amor de Dios; pequeños regalos todos los días: aquella experiencia de oración, una convivencia, tus amistades, tus amores, tu familia, una peregrinación…

¡Pídele al Señor ojos para verle! ¡Para encontrar a ese Jesús escondido que está esperándote!

Habitualmente, el Señor no hace cosas extraordinarias: su cuidado es diario e interior. Por eso, para descubrirlo necesitamos ojos de fe.

Alimenta tu virtud, fomenta tu confianza.

La misma que tuvo Francisco en ese Jesús que antes de morir salió del Sagrario para esconderse en su corazón.

.

Lázaro Hades

.

 

2 pensamientos en “JESÚS ESCONDIDO”

  1. Ahora de nuevo gracias Lazaro. Me siento reflejada en esa persona que le gusta mas oir que hablar. Hacer silencio para oir al Señor y dejarle hacer… Este fin de semana ha sido un verdadero regalo, tenemos que estar atentos al paso del Señor por nuestras vidas. Un abrazo para cada uno de vosotros.

Deja un comentario