EL MIEDO

cuaresma2013-16

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida.

JUEVES III DE CUARESMA

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El mayor de mis miedos es…la altura.

Tengo pánico a asomarme a un balcón de un primer piso. Incluso ver a alguien dejándose caer en la barandilla ya me da pánico.

No puedo dominar esa situación pese a tratarse de un miedo irracional e imaginario. Tengo claro que el hecho de estar en alto no significa que me voy a caer, pero solo con imaginarme lo que puede pasar me deja inmovilizado.

Ese miedo no es el mismo que me entró hace unos días cuando iba caminando por el campo y unos perros me rodearon, yo creo que era para morderme, porque no tenían pinta de querer entregarme su tarjeta de visita. Salí corriendo muerto de miedo mientras ellos me seguían…

Me queda claro que se trata de dos miedos diferentes: el primero es imaginario, el segundo es real.

Nos ocurre a menudo que sufrimos temerosos por cosas que aún no han sucedido pero entre nuestra imaginación y el  trabajo del Belzebú que hoy nombra Jesús en el Evangelio, nos asustamos más por lo que puede pasar que por lo que realmente pasa.

Esos miedos imaginarios los tenemos con cosas como el futuro, la enfermedad, la vejez o el fracaso. No existe un peligro inminente pues ninguno de ellos por sí mismo constituye un posible daño.

El que no sepamos qué va a ocurrir en el futuro no quiere decir que nos va a ir mal. La enfermedad, la vejez o el fracaso en sí, no son desgracias. Dependerá en gran medida del modo en que vivamos esas situaciones para afrontarlas con más o menos solvencia.

Los miedos irracionales nos paralizan y nos limitan. Si no que me lo digan a mi, que no soy capaz ni de pisar un balcón aún sabiendo que no me voy a caer…

Estos miedos, cuando se refieren en ámbitos vitales como el futuro o el fracaso, nos impiden hacer el bien, desarrollarnos como personas o incluso potenciar la felicidad que poseemos.

En ocasiones vivir con miedo nos ancla en un inmovilismo que nos impide tomar decisiones que son necesarias pero el temor al riesgo nos hace perder oportunidades importantes en nuestra vida.

Las personas dominadas por el miedo pierden la capacidad de disfrutar el momento presente y las pequeñas alegrías que brinda nuestro día a día.

Cuando nos damos cuenta de que el miedo irracional nos invade debemos poner atención a lo que nos pasa y darnos la oportunidad de razonarlo. Hemos de ponerle tamaño a lo que nos preocupa para poder enfrentarnos a ellos con las armas necesarias.

Muchos de nosotros recordamos a los que murieron como ángeles que aún siguen con nosotros acompañándonos en nuestro día a día. Los tenemos ahí y muchas veces no caemos en la cuenta que su principal misión allá arriba no es otra que custodiarnos.

Si no, fíjate en cuántos mensajes de ángeles que conoces te están invitando a no tener miedo.

El ángel del Señor le anunció a Zacarías que en su vejez Isabel iba a tener un hijo; le dijo que no temiera porque su oración había sido escuchada. Lc 1, 13

En el momento de la Anunciación el ángel le dijo a María que no temiera porque había encontrado el favor de Dios. Lc 2, 10.

A los pastores que se encontraban cerca del lugar del nacimiento de Jesús el ángel les dijo: “No tengan miedo; pues yo vengo a comunicarle una buena noticia…”

No hace muchos años, un ángel se apareció a tres niños en Fátima y lo primero que les dijo fue: “No tengáis miedo…”

Nuestros ángeles privados nos están gritando a menudo ese mismo mensaje de tranquilidad: “No temas por nada”. Acerca el oído al tu ángel y escúchale.

Jesús también nos dejó en numerosas ocasiones este mensaje en su Evangelio. “No temas; en adelante serás pescador de hombres”. Con estas palabras tranquilizó a Pedro, asustando al ver las redes llenas de pescado en su barca. Lc 5, 10

Tampoco Jesús permitió que el miedo se apoderara de sus discípulos aquietando aquella tormenta que los hacía paralizarse en medio del mar. De la misma forma te lo está diciendo a ti en tus tormentas. No dejes que los truenos te impidan oírle. Lc 8, 22-25

Jairo recibió la noticia de que su hija había muerto. Jesús lo invito a conservar la calma y a confiar en Él: “No temas; basta que creas y tu hija se salvará”. Lc 8, 50

Te preguntarás qué significa la imagen de esta entrada de hoy. Qué quiere decir este caracol que está atravesando este camino cuaresmal que juntos estamos recorriendo.

A estas alturas de la Cuaresma ya no vamos tan rápido como al principio, en el que un caballo representaba nuestro brío.

En esta imagen, se ve a unas personas de fondo, avanzando en el Camino a la Vida. Esos somos nosotros.

En primer plano hay un caracol que avanza lentamente con la pesada carga de su concha a cuestas.

Ese es Jesús en este día de Cuaresma. Va detrás de nosotros recogiendo nuestros miedos, nuestras preocupaciones, nuestros problemas y nuestras frustraciones. Las lleva encima de Él. Las recoge con agrado y te las devuelve en forma de amor para llenarte el corazón. Tienes que estar atento para que tu corazón no esté endurecido y deje empapar por Su misericordia.

Aprovecho Señor, para pedirte desde aquí algo particular…a ver si me solucionas mi miedo a las alturas…que tú de eso entiendes.

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Lázaro Hades.

Gracias, Dios mío, por tu amor infinito.

Toda la vida me resulta pequeña para agradecerte el favor que me has hecho al elegirme para ser tu discípulo.

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2 pensamientos en “EL MIEDO”

  1. Sufro de pánico a las alturas,o vértigo como quieras llamarlo,y ahora te pregunto Lázaro:
    ¿como teniendo ese miedo puedo vivir en un 12?

    Tú me has dado hoy la respuesta…gracias 🙂

    Un cariñoso saludo.

  2. HOLA SR. LAZARO! PUES ESTAMOS IGUAL, A MI TAMBIEN ME DAN MIEDO LAS ALTURAS…. NO LO SUPERO, GRACIAS POR RECORDARME QUE TENGO UN ANGEL DE LA GUARDA, TRATARE DE ESCUCHARLO…. POR CIERTO, NO HABIA NOTADO CUANTOS “NO TEMAS” HAY…. SALUDOS!

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