¿TÚ SABES AMAR?

cuaresma2013-22

¿Cuál es el primero de los mandamientos?

…el primero: amarás al Señor

…el segundo: amarás al prójimo

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida

VIERNES III DE CUARESMA

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Ante la pregunta de una”letrado” Jesús no tiene duda: Lo primero de todo es amar.

No hay nada más decisivo que amar a Dios con todo el corazón y amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos.

¡Espera!. No desconectes aún. Que cuando nos hablan de amor y estas frases que hemos oído muchas veces ponemos el piloto automático y pensamos que de esto ya sabemos.

Te voy a contar unas cuantas cosas hoy para que reflexiones si verdaderamente sabes amar.

Te voy a hablar sobre ese amor que Jesús le está pidiendo al letrado que lo interponga antes que a él mismo.

Porque, ¿tú amas al prójimo más que a ti mismo?. Yo conozco muy poquitos de esos.

Lamentablemente, yo no puedo afirmarlo al ciento por ciento. Creo que hay que empezar por reconocerlo.

Hay que disponerse a aprender a amar. Porque también eso se aprende.

Pero antes de pasar a explicarte cómo, te quiero recordar una cosa por si no habías caído en el mensaje del Evangelio de hoy: el amor a Dios que excluye al prójimo se reduce a mentira.

A veces vivimos egoístamente nuestra relación con Dios. Por eso es necesario reparar en lo que Jesús nos está diciendo. No hay ámbito sagrado en el que podamos estar a solas con Dios ignorando a los demás. No es posible adorar a Dios en el fondo y en el alma y vivir olvidando a los demás.

Si no amamos al prójimo, no amamos al Padre…de todos.

Vamos a tomar nota de cómo se aprende a amar.

Hemos de tener en cuenta que el amor no se improvisa, ni se inventa, ni se fabrica de cualquier manera.

El amor se acoge, se aprende y se contagia.

Una escucha continuada del evangelio, con apertura a su Espíritu, poco a poco va a ir brotando en nosotros unas posibilidades de amor que hoy ni siquiera sospechamos.

Casi nadie piensa que el amor se va aprendiendo poco a poco a lo largo de nuestra vida; la mayoría de nosotros creemos que el ser humano sabe amar espontáneamente. Por eso algunas veces nos ponemos hablar de amor como si supiésemos y decimos unas cosas que no nos las creemos ni nosotros.

A la hora de entender el amor, lo primero que debemos hacer es analizarnos, porque hay varios tipos de actitudes a la hora de amar.

Hay quien piensa que el amor consiste fundamentalmente en ser amado y no amar. Son personas que se pasan la vida esforzándose porque alguien los ame. Para ellos lo importante es ser atractivo, llamar la atención, destacar con sus afirmaciones, resultar agradable, ser siempre el más gracioso de la reunión, tener conversaciones muy interesantes y que los demás le escuchen…en definitiva, hacerse querer. En general este tipo de gente termina siendo bastante desdichado porque el amor que reciben tienen el mismo efecto que un antiácido, que alivia tu estómago de forma tan inmediata como efímera, sobre todo si continuas con la ingesta de alimentos que no te benefician (y esto vale tanto para el estómago como para el alma).

Otro tipo de personas son los que están convencidos que amar es algo sencillo, y que lo difícil es encontrar a personas agradables a las que querer. Estos solo se acercan a quien les cae simpático. En cuanto no encuentran la respuesta apetecida, su “amor” se desvanece. A estos los voy a llamar, los del “amor de la gaseosa”, pues son aquellos que tienen una rápida explosión y enseguida se vienen abajo. Suelen ir probando con muchas personas pero ninguno les llena totalmente y casi siempre sus amores se quedan “sin gas”. Sus relaciones no duran mucho tiempo, y siempre la culpa de esto es del otro, y nunca de ellos mismos.

Hay otros que confunden el amor con el deseo. Todo lo reducen a encontrar a alguien que satisfaga su deseo de compañía, afecto o placer. Cuando dicen “te quiero”, en realidad están diciendo  “te deseo”, “me apeteces”. De esto saben mucho los adolescentes con su amor efervescente. Pero cuando ves a personas que doblan en edad a los estudiantes ya la cosa comienza a ser más preocupante. Sorprende ver a personas maduras que, después de varias relaciones, aún confunden el amor con el deseo. Su vida se convierte en un continuo anhelo de cariño imposible de satisfacer hasta que no cambian las variables que le aporten un amor de verdad. Mientras tanto, son personas que están con mucha gente, pero viven en una continua soledad.

Cuando Jesús habla del amor a Dios y al prójimo como lo más importante y decisivo de la vida, está pensando en otra cosa.

Para Jesús, el amor es la fuerza que mueve y hace crecer la vida, pues nos puede liberar de la soledad y la separación para hacernos entrar en comunión con Dios y con los otros.

“Amar al prójimo como a uno mismo” requiere un verdadero aprendizaje, siempre posible para quien tiene a Jesús como Maestro.

La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor.

Lo segundo es aprender a dar. No hay amor donde no hay entrega generosa, donación desinteresada, regalo. El amor es todo lo contrario a acaparar, apropiarse del otro, utilizarlo, aprovecharse de él.

Por último, amar exige aprender a perdonar. Aceptar al otro con sus debilidades y su mediocridad. No retirar rápidamente la amistad o el amor. Ofrecer una y otra vez la posibilidad del reencuentro. Devolver bien por mal.

Para terminar, recordarte el consejo que nos dio la Madre Teresa de Calcuta: “amar hasta que duela, si no duele, no es amor”.

Pues eso. Que creo que tenemos mucho que aprender todavía…pero poco a poco, no desesperes.

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Lázaro Hades.

Gracias, Dios mío, por tu amor infinito.

Toda la vida me resulta pequeña para agradecerte el favor que me has hecho al elegirme para ser tu discípulo.

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Inspirado en el libro El Camino abierto por Jesús.

 

 

8 pensamientos en “¿TÚ SABES AMAR?”

  1. Por supuesto que no hay que desesperar… ¡Vamos! ¡Podemos! Tenemos que seguir aprendiendo y esforzándonos. Con nuestros altos y bajos, el Señor nos quiere y sabe mejor que nadie como somos.
    Gracias.Un saludo.

  2. Gracias por ponernos a reflexionar y la frase de la Madre Teresa de Calcuta,a la que tengo una especial devoción,no puede ser más esclarecedora.

    Un cariñoso saludo 🙂

    1. Hola Belén, esta semana he visto que compartimos algo más que la fe. También el miedo a las alturas es común.
      Y no sólo eso, también la devoción a la Madre Teresa. Mañana sábado leeremos algo más de ella.
      Un abrazo y gracias por tu continua presencia.

  3. La frase de la Madre Teresa además de profunda es dura.
    Me quedo con las ideas que transmites en las siguientes frases y que engrandecen la lectura diaria de este Blog:

    “Amar al prójimo como a uno mismo” requiere un verdadero aprendizaje, siempre posible para quien tiene a Jesús como Maestro.
    La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor.
    Lo segundo es aprender a dar. No hay amor donde no hay entrega generosa, donación desinteresada, regalo. El amor es todo lo contrario a acaparar, apropiarse del otro, utilizarlo, aprovecharse de él.
    Por último, amar exige aprender a perdonar. Aceptar al otro con sus debilidades y su mediocridad. No retirar rápidamente la amistad o el amor. Ofrecer una y otra vez la posibilidad del reencuentro. Devolver bien por mal.

    Muchas gracias.

  4. Este Blog, es de mucha reflexión, sobre todo para aquellas personas que todavía no saben amar a Dios ni al prójimo. Así como también para los adolescente no saben que amar y por eso tenemos hoy en día muchos adolescentes embarazadas, porque creen que amar es entregarse a la persona que tienen al lado y no a Dios. Gracias porque usted siempre nos tiene al día con todo lo que coloca y es un aprendizaje continúo.

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