¿EN QUÉ CONSISTE CREER?

cuaresma2013-22

Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre». El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia. (Jn 4,43-54)

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida

LUNES IV DE CUARESMA

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Para ti, ¿quién es Dios?, ¿un Padre o un “solucionador” de problemas?

Los que siguen este blog desde hace tiempo saben de mi insistencia en poner las cosas en su sitio y llamarlas por su nombre. No es este un sitio donde se reza por rezar, aquí rezamos dialogando con Dios, sabiendo lo que decimos, sabiendo quién es Dios y sabiendo quiénes somos nosotros.

Aunque te aconsejo que no caigas en mi miso error, confieso que me molesta oír a alguien que lleva un cruz colgada en el pecho o que tiene una estampa con la imagen de algún santo en su cartera, afirmar eso de “…yo ya no creo en nada.”

Esto lo suelen decir personas a las que la vida les dio un revés o que aquello que pedían insistentemente a Dios o su santo de cabecera, no les fue dado en la medida y prontitud que ellos deseaban.

He llegado a la conclusión que esas personas no creían, ni antes ni ahora. Al menos no creían en el mismo Dios que yo. Me da a pensar que jugaban a la lotería, a ver si tocaba. Y como, según ellos, siempre toca a los que no lo merecen, ya no creen en este juego, ahora se pasan a otro.

Me siento con la obligación de explicarte bien en qué consiste creer. Y el Evangelio de hoy me ayuda a ello: Jesús manifiesta una queja por la falta de fe de un funcionario real que le pide que cure a su hijo enfermo. Al Maestro no le sienta bien que el que pide le inste a que vaya  en persona a curar al aquejado porque comprueba que desconfía del poder de su Palabra sanadora.

Tanto es así, que una vez que le confirmaron que su hijo estaba bien, al hombre no se le ocurre otra cosa que preguntar la hora a la que dejó de tener fiebre, para comprobar si era la misma en la que Jesús le dijo: “Vete, tu hijo está curado”. 

No contento con el milagro, quería pruebas de que era obra del Señor, no vaya a ser que el niño se hubiera curado por arte de magia y Jesús se apuntara el tanto…venga hombre!!

A nosotros nos pasa lo mismo. No confiamos plenamente en Dios Padre ni cuando hace maravillas en nosotros. Queremos pruebas, hechos palpables. Eso sí, si las cosas no salen como lo habíamos pedido, ¿la culpa de quién es?: del Señor.

Es entonces cuando nuestro “solucionador” de problemas no nos ha dado lo que le habíamos pedido y ya “no creemos”.

Somos demasiado exigentes a la hora de pedir a Dios. Le pedimos alimento y si nos los da, seguro que le ponemos pegas.

Es como si no tenemos para comer y alguien nos dice que podemos ir a un restaurante a saciar nuestro apetito y una vez allí nos ponen el menú del día, pero nosotros comenzamos a ponerle pegas porque queremos comer a la carta.

Así es, a Dios le queremos pedir a la carta. “Señor que mi hermano cambie su vida… que cambie de novia que la que tiene no me gusta, que la vecina del sexto me gusta más para él, y que no se compre ese coche, que no va con el estilo que a mi me gusta, y que cambie de forma de vestir….” Yo se que quieres mucho a tu hermano, pero no será más fácil pedirle a Dios: “Señor, que mi hermano siempre esté en tus manos, no lo dejes…”

Debemos dejar que crezca nuestra fe. Que madure. El hecho que nosotros podamos tener una fe de más calidad que la del funcionario real del Evangelio es, sobre todo, fruto de la benevolencia de Dios.

Debemos estar muy agradecidos porque Dios trabaje en nosotros para aumentar nuestra fe. Fiarnos de Dios es un don de su infinita misericordia, pues si lo conseguimos es porque se ha fijado en nosotros.

Ahora bien, si Dios se fija en ti para desarrollar tu fe, tu eres libre de despreciar su ayuda o favorecer la acción divina con tu actitud.

Algo bueno tuvo el funcionario ya que ante la primera negativa del Señor insistió en pedir ayuda, y cuando Jesús le dijo que fuese a por su hijo, obedeció. Podía haber tirado por otro camino e ir en busca de un curandero u otra solución.

Si Dios nos toca, somos nosotros los que tenemos que hacer el resto.

En días como hoy conviene reflexionar si pedimos a Dios las cosas oportunas, las que son realmente importantes.

Nuestro Padre sabe bien lo que nos hace falta antes que nosotros se lo pidamos (Mt 6, 8). Por eso hemos de mirarlo con ojos CONFIADOS de hijos entregados.

Dios, que es infinitamente bueno, dará cumplimiento a nuestra petición del modo que nos resulte más conveniente.

Nunca reces quejándote, reza agradeciendo.

Así reza quien realmente ha comprendido los peligros de la vida y pide a Dios lo que realmente merece la pena.

Para terminar te dejo un texto que está inscrito en la capilla de la escuela naval de Marín (España) y que nos ayudará a comprender de un modo muy gráfico por lo que hay que rezar:

El que no sabe rezar

que salga por esos mares

y verá qué pronto aprende

sin que nadie se lo enseñe.

Pues supongo que en más de un mar de esos hemos estado. Así que vayamos aprendiendo a rezar…confiados.

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Lázaro Hades.

Gracias, Dios mío, por tu amor infinito.

Toda la vida me resulta pequeña para agradecerte el favor que me has hecho al elegirme para ser tu discípulo.

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3 pensamientos en “¿EN QUÉ CONSISTE CREER?”

  1. ¡¡¡¡Señor, qué paciencia tienes conmigo!!!! Estás todo el día dándome muestras de cariño, pendiente de mi familia, amigos y de mi, dándome lo que necesito… y no estoy conforme con nada, todo el día pide que te pide: que si esto, que si lo otro… y encima dudo como el hombre del Evangelio de hoy…
    Aumenta mi fe, Señor, derrama Tu gracia sobre mí y enséñame a confiar en Ti. Gracias por todo lo que me das sin que yo te lo pida y no me doy cuenta.
    Gracias Lázaro por todo lo que me estás enseñando.
    Un saludo.

  2. Lázaro creo que debes apuntarte otro diez en las enseñanzas que nos transmites.
    Coincido con Nieves, sólo que yo compruebo la hora. Ilusión la mía al creer que puedo controlar la Gracia que el Señor siempre derrama sobre mí y los míos, en lugar de pararme a darle gracias.
    Perdón Señor. Aumenta mi Fe.

    Un salud.

  3. MIL GRACIAS SR. LAZARO! DIOS LO BENDIGA…
    MUY ENRIQUECEDOR, MUY PROPIO, MUY HERMOSO, SIN UNA PALABRA MAS NI UNA MENOS. TODO EXACTO!
    PARA SER SINCERA, AL PRINCIPIO SENTI UN BUEN REGAÑO! ME UBIQUE Y EL SEÑOR ME JALO LAS OREJAS.
    SALUDOS.

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