¿QUIÉNES SOMOS NOSOTROS PARA JUZGAR?

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“Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle” (Juan 11,45-56)

CUARESMA 2013: El Camino a la Vida

SÁBADO V DE CUARESMA

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La situación comienza a ser insostenible. Mucha gente está conmocionada después de la resurrección de Lázaro. Ha sido un acontecimiento muy conocido en toda la región; no se habla de otra cosa.

Los fariseos saben todo esto. Son incapaces de creer y tratan, bajo cuerda, de difundir que todo fue un engaño de Jesús, que Lázaro no había muerto y que Jesucristo es un mentiroso y un embustero.

No obstante, hay que hacer algo más. Hay que combatir directamente a Jesús. No bastan estas artimañas. Como nos explica el Evangelio de hoy, (léelo aquí) los fariseos se reúnen: piensan todos lo mismo; es la hora de ir a por todas. Se acabaron las medias tintas. Caifás toma la palabra y dice el veredicto: conviene que uno muera por el pueblo. Era un modo fino de decir que había que acabar con Jesucristo, pero, al final, sus palabras fueron proféticas porque murió por todos los hombres.

Da miedo contemplar la perfidia de los fariseos, como acongoja también pensar cuánta gente hoy se reúne para planificar y ejecutar el mal, obedeciendo a la voz del diablo.

Hoy mucha gente, como entonces, busca perder a las almas. Muchas veces nos llevamos las manos a la cabeza, pensando que hay tantas guerras, divisiones, injusticias; pecados tan inmensos. Culpamos a los demás: a los que tienen responsabilidades, a los malos, a los que dan la espalda a Dios y a los hombres.

Sin embargo, lo terrible no es que los malos hagan su trabajo, sino que los que queremos ser buenos no hagamos el nuestro. ¿Qué tiene de extraño que aquellos que luchan a favor del mal pongan toda la carne en el asador? Nos gustará más o menos, pero es coherente. El diablo busca sus pactos, genera sus colaboradores y los pone a trabajar. ¡Vaya si trabajan!, duramente, para confundir la sociedad, para generar odio, para incrementar el número de los condenados.

Mientras los malos invierten su tiempo y su dinero en causar el mal… ¿qué hago yo?, ¿acaso estaré cómodamente viendo en mi televisor o en mi ordenador, por cuarta vez, esa serie de televisión que tanto me gustó?

El problema del mundo no es la actividad de los malos, sino la falta de iniciativa de los buenos.

¿Dónde quedaron tus propósitos de Cuaresma?

Este puede ser un buen momento para repasarlos delante de Dios: te propusiste vivir más intensamente tu vida de oración, procuraste ser más mortificado en aquellas cosas que te cuestan más y te pusiste como objetivo mejorar en tu trato con los demás. ¿Han quedado en el olvido tus propósitos durante el paso de la cuaresma?

Para el cristiano no existe el desánimo: ¡otra cuaresma donde no aproveché! No pasa nada, con tal de que entiendas que el mundo no se hunde por la acción de los malos, sino porque nosotros no amamos lo suficiente. Dicho en positivo: todo crecerá cuando nosotros seamos capaces de amar más a Dios.

Por eso, antes de juzgar a los demás, examínate tú mismo. Puedes pedirle a Dios renovar tus disposiciones para vivir esta Semana Santa como un auténtico amigo de Dios.

¿Quiénes somos nosotros para juzgar?.

Tendemos a hacer lo mismo que en su tiempo hicieron los los fariseos y el sumo sacerdote Caifas: juzgar a la ligera sin escuchar a nadie.

Nos basta con el mínimo comentario hacia una u otra persona para “un juicio rápido” y ¡¡listo, culpable y condenado!!.

Esa conducta es la más fácil y exige menos esfuerzo que “escuchar con ánimo de entender, aceptar y perdonar si hay que hacerlo”.

Si somos capaces de disponernos a vivir como el propio Jesús a lo largo de su vida y en especial de esta Semana Santa que comenzamos a abordar, ¿que nos impide cambiar nuestra actitud hacia el prójimo…?. 

Creo que es falta de humildad y mucho, mucho Amor.”

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Lázaro Hades.

Gracias Señor por tu amor infinito.

Toda la vida se me hace pequeña para agradecerte el favor que me has hecho al elegirme para ser tu discípulo.

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Fuente: Semana Santa. Fulgencio Espa. Ediciones Palabra.

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