SOY UN SER IMPERFECTO…GRACIAS A DIOS.

picasso

Hoy va la cosa de reflexiones personales. No, no es que los dos años y medio que llevo escribiendo aquí no lo hayan sido, pero hoy voy a confesar algunas imperfecciones de las que puedo “presumir”.

Creo que me definen mejor mis errores que mis aciertos, así que en esta ocasión toca definirse.

Vaya por delante la primera imperfección. La elección de la imagen del día. La elijo porque es una imagen imperfecta de una persona. No tengo mucha idea de arte. Por eso, con mucho respeto, digo que esta de Picasso es una cara imperfecta. Seguro que mi querido amigo Juan corrige mis apreciaciones pictóricas sobre el cubismo picassiano…

Muchas de las entradas que aquí escribo son leídas con atención y muy al pie de la letra por vosotros. Vuestros comentarios a propósito de ellas me alegran enormemente y cuando decís que es exactamente lo que necesitabas oír, siento una gran alegría a sentirme testigo de tu relación con Dios, que en definitiva es quien me utiliza como pretexto para comunicarse contigo.

No es este el blog de alguien que posea más verdad que la de contar sus experiencias, buenas o malas, en su relación con Dios, que en definitiva se asemejan a las de muchos de vosotros.

En alguna ocasión habrás oído la expresión “para más Inri”. Aprovecho un hueco en esta entrada para explicarte que significa.

INRI fue la inscripción que, como burla, se colocó en la parte superior de la cruz de Jesucristo y que es la sigla de Iesus Nazarenus Rex Iudeorum, «Jesús Nazareno, rey de los judíos».

En España es común usar la expresión “para más inri”, cuyo significado es “con el añadido de la burla” o “por si esto fuera poco”.

Podría traducirse como «para más ironía, para más burla o para peor suerte». Por ejemplo: “…ayer se me estropeó el coche en una carretera por la que no pasaba nadie y, para más inri, a veinte kilómetros del pueblo más cercano”.

Desde ayer ando “pillado” con la primera lectura que se leyó en Misa. Pues, para “más Inri”, por si esto fuera poco, tuve la suerte, por “diosidiciencia”, de celebrar la Eucaristía en dos ocasiones. Me encontré doblemente con Jesús y pude oír el mensaje de esa lectura de forma reiterada pues no solo fue oírlo sino lo que me acompañó en mi mente durante el día.

Es una lectura de los Hechos de los Apóstoles, (4, 32-37), en la que el párrafo inicial me impacta: En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía.

La lectura completa del pasaje puede dar lugar a pensar de que se trata de una forma de repartir los bienes en común que hoy en día se podría interpretar de otra forma al pensarlo desde un punto de vista material o económico.

Pero yo fui un poco más allá, no me quedé en el valor del dinero que José Bernabé repartía al haber vendido sus tierras porque todo era de todos.

Fue aquí donde comenzó a aflorar una de mis imperfecciones. Me paré a pensar en la forma de vivir mi fe. En cómo vivo y mantengo mi relación con Dios. En cuánto tengo y cuánto comparto de esa fe que en repetidas veces guardo tan adentro que es necesario doble contraseña para llegar a ella.

A veces, mantenemos un idilio tan profundo con nuestro Señor que pensamos que es difícil que alguien nos entienda. Es como les pasa a esos adolescentes y su primer amor, que piensan que solo ellos lo han vivido y nadie les sabría interpretar sus sentimientos, cuando, en verdad, todos hemos pasado por esos amores que levantan suspiros tan profundos.

“En el grupo de creyentes todos pensaban y sentían lo mismo…” Es una de las frases que mejor define lo que pienso a la hora de escribir para ti. Sé que pensamos y sentimos lo mismo. Pero no podemos dejar la frase a medias...”nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía”.

Una vez que hemos compartido nuestra fe, hemos de abrir nuestras ventanas para que entre el aire a nuestro espíritu y dejar que salga al exterior. Hemos de facilitar que nuestros sentimientos cristianos afloren y sean compartidos en nuestro día a día.

Seguiré siendo imperfecto si no comparto mi fe aún más. Dios me la dio para que la exhibiera y en ocasiones estoy tan a gusto con ella que la guardo celosamente.

Es como aquellos que se compran un magnífico automóvil y que lo guardan celosamente en su garaje para las ocasiones especiales y mientras, en su día a día, siguen usando su viejo utilitario por temor a que le estropeen el bueno.

Dios me estaba diciendo ayer que no me guarde nada para mi. Que no llame mío propio a nada de lo que Él me dio, aunque sean las emociones y sentimientos que fluyen de nuestra relación.

Para más Inri (otra vez), Dios me hizo llegar una oración que pasó a limpio lo que tenía en mi cabeza. Se ve que se está dando cuenta de lo terco que soy algunas veces y tiene que emplear horas extra conmigo hasta que me de cuenta de las cosas.

La oración es esta:

Señor, a veces pienso que guardamos nuestra propia fe con respeto, sí, pero demasiado dentro;

sabemos que es un tesoro, y puede que hasta esté protegida en la clausura de la caja fuerte de nuestro silencio y nuestro respeto;

bien cuidada, comparte espacio con otras joyas de nuestra vida, pero ¿no corremos el peligro de sacarla de su encierro solo en las ocasiones importantes?

Y, Señor, ¿para qué sirve una joya que nunca sale del joyero y de la que hasta podemos llegar a olvidarnos, al no tenerla a la vista?

Ayúdanos a sacar nuestra fe de la oscuridad y ponerla a la luz del día;

que cuente con nuestra existencia,

que la vean los que nos visitan,

que salga con nosotros de paseo y que se entere de lo que ocurre en la tierra.

Sabemos, Señor, que es un regalo del cielo,

por eso necesitamos celebrarla con los demás creyentes, y por todo lo alto, para que llegue a todos el ruido de nuestra fiesta, y descubra el mundo entero que Tú eres la causa de nuestra celebración y nuestro canto.

Pues sí, una de mis imperfecciones (necesitaría dos años y medio más para ponerlas todas) es vivir mejor mi fe en comunidad.  

Señor mío: oído cocina!

Habrá que ir trabajando en esto…

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Lázaro Hades.

Gracias Dios mío por tu amor infinito.

Toda una vida se me hace corta para agradecer el enorme favor que me has hecho al elegirme discípulo tuyo.

 

5 pensamientos en “SOY UN SER IMPERFECTO…GRACIAS A DIOS.”

  1. Tienes razón.Con el tiempo aprende uno a compartir su fe,cuando eres más joven te da como corte hablar de ella,pero cuando te vas haciendo mayor se va haciendo más fácil,aunque todavía tengo mucho que aprender.

  2. Pues si…yo siempre disfruto cuando entro y te leo….y no por casualidad pensaba yo en esta frase el otro dia….me encanta haber descubierto que todo lo que tengo y soy se lo debo a El…..pues a traves de mis padres, hermanas amigos esposo hijos…amigos y hermanos de Fe ha actuado y actua….como lo hace a traves de ti…..Doy Gracias de corazón por tu blog Lazaro…

  3. BUEN DIA, NO CABE LA MENOR DUDA SR. LAZARO, DIOS LO HA ELEGIDO PARA SER SU DISCIPULO,
    MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIRNOS, LA ORACION LO DICE TODO… AQUI EN MEXICO NUNCA HE ESCUCHADO LA FRASE, PUES DECIMOS OTRAS COSAS. DIOS LO BENDIGA.

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