ES FÁCIL VIVIR IGNORANDO A DIOS

en la puerta d ela iglesia

¿Es normal ser hoy discípulos de un hombre ajusticiado por los romanos hace veinte siglos, del que proclamamos que resucitó a la vida porque era nada menos que el Hijo de Dios hecho hombre?

¿Es razonable esperar en un más allá que podría ser solo la proyección de nuestros deseos y el engaño más colosal de la humanidad?

¿No es sorprendente pretender acoger al mismo Cristo en nuestra vida alimentándonos de su cuerpo y su sangre en ritos y celebraciones de carácter tan arcaico?

¿No es una presunción orar creyendo que Dios nos escucha o leer libros sagrados pensando que Dios nos está hablando?

En más de una ocasión habrás tenido algún encuentro con una persona que no cree. Puede que te haya formulado estas preguntas.

Esas dudas e incertidumbre, que también nosotros podemos llegar a tener, nos van a ayudar a los cristianos a vivir la fe de una manera más realista y humilde, y al mismo tiempo con mayor gozo y agradecimiento.

Aunque los cristianos tenemos razones para creer ( de lo contrario, lo dejaríamos), la fe, como dice San Pablo, “no se fundamenta en la sabiduría humana”. 

La fe no es algo natural y espontáneo.

La fe es un don inmerecido que Dios nos ha dado.

Es un modo de “estar en la vida” que nace y se alimenta de la gracia de Dios.

He aquí motivos para que hoy te detengas a dar gracias: gracias por tu fe.

Para creer es importante enfrentarse a la vida con sinceridad total, pero es decisivo dejarse guiar por la mano amorosa de ese Dios que conduce misteriosamente nuestra vida.

Si comenzamos a organizar nuestra vida de espaldas a Dios comenzará a brotar en nosotros la incredulidad.

Pero, ¿qué hago yo para dar la espalda a Dios?, ¿a ver si se la estoy dando y no me doy cuenta?, ¿qué estoy haciendo mal?

No. No has de pre-ocuparte. Solo tienes que ocuparte en no organizar tu vida olvidándote que el centro es el Señor. En ese caso, sin darte cuenta puedes comenzar a arrinconarlo, acordándote de Él solo para las urgencias y necesidades.

Cuando todo va bien comenzamos a querer conducir nosotros. Es muy fácil pensar que podemos llevar esto solos. Es fácil vivir ignorando a Dios. Como en la imagen de hoy, lo fácil es quedarse en la puerta de la Iglesia.

Muy rápidamente perdemos capacidad para escuchar a Dios. No es que Dios no hable en el fondo de nuestras consciencias, es que llenamos de ruido y autosuficiencia nuestras vidas y no sabemos entonces percibir su presencia callada en nosotros.

Quizá esta sea nuestra mayor tragedia. Estamos arrojando a Dios de nuestro corazón. Nos resistimos a escuchar su llamada. Preferimos “otros dioses” con quienes vivir de manera más cómoda y menos responsable.

Sin embargo, sin Dios en el corazón quedamos como perdidos. Nos cansamos buscando seguridad y paz, no sabemos a donde vamos, y lo que es más importante, también nos olvidamos de dónde venimos.

A veces ocurre lo contrario, de tanto Dios nos olvidamos de quién en Dios. Comenzamos a adorarle de una manera demasiado “barroca”, con grandes adjetivos, palabras y frases rebuscadas para ver quién la dice más hermosa. Y tú a tu madre o a tu esposo no le hablas así, ¿por qué te empeñas en hablar con Dios con el lenguaje de salmos escritos hace 21 siglos?

¿Por qué no hablas con Dios de tú a tú. Crees que es necesario que hables en verso si tu prosa desborda sinceridad?

Perdona que te diga esto si te sientes aludido, pero en ocasiones oigo comentarios en este blog o en mi entorno cristiano en los que hablamos de Dios de una forma que no hay dios que nos entienda.

Insisto en el título de la entrada de hoy, “es fácil vivir ignorando a Dios”. Se puede vivir sin Él por defecto y por exceso.

Por defecto por no desarrollar el don de la fe que Él nos dio y su gracia nos cultiva.

Por exceso cuando comenzamos ha tratarlo como a un Dios tan lejano e inteligible que nos olvidamos que nos envió a su Hijo a señalarnos el camino que habíamos de seguir.

Si buscas a Dios, antes que nada deja de temerlo.

Hay personas que, en cuanto oyen nombrar a Dios, comienzan a pensar en sus miserias y pecados. Esta clase de miedo a Dios te está alejando de Él.

Dios te conoce, ¿no crees?. Te quiere.

Él sabrá encontrar el camino para entrar en tu vida, por mediocre que seas.

No tengas prisa, actúa con calma. Hay personas que, durante unos días, se mueven mucho, rezan, quieren libros, buscan métodos para hacer oración; a los pocos días lo abandonan todo y vuelven a su vida de siempre.

camina despacio. Descubre humildemente tu pobreza y necesidad de Dios.

El Señor no está al final de no se qué esfuerzos. No se consigue por cumplir un determinado número de oraciones o de sacrificios.

Está junto a ti, deseando hacerte vivir.

Desciende a tu corazón y llega hasta las raíces más secretas de tu vida. Quítate las máscaras.

¿Cómo vas a caminar disfrazado al encuentro con Dios?

No tienes necesidad de ocultar tus heridas ni tu desorden.

De la misma forma que inicié este artículo con preguntas sobre dudas de fe, lo quiero terminar con otras para los que están convencidos como lo eres tú.

Pregúntate:

¿Qué ando buscando en la vida?

¿Por qué no hay paz en mi corazón?

¿Qué necesito para vivir con más alegría?

Por ahí encontraras un camino hacia Dios

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Lázaro Hades.

Gracias Dios mío por tu amor infinito.

Toda la vida se me hace corta para agradecerte el infinito favor que me has hecho al hacerme discípulo tuyo.

2 pensamientos en “ES FÁCIL VIVIR IGNORANDO A DIOS”

  1. Yo también digo gracias Dios mío por tu amor infinito.
    Es difícil explicar esto de la fe,pero lo que si es verdad y estoy completamente de acuerdo con esa expresión que has utilizado “una manera de estar en la vida”,una manera que ,a mi al menos,me hace feliz y libre,sobre todo libre,y con paz interior,¿no es eso ya suficiente? Doy gracias a Dios por la fe y le pido que la aumente cada día.

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