¿CÓMO SE PERDONA?

mujer

Querido Jesús,

Me dices que ame a mis enemigos y que haga el bien al ese que me odia.

También me has dicho que bendiga al que me está maldiciendo. Al que habla mal de mi.

Además, insistes en que yo pida por los que me maltratan.

Otra cosa que quieres es que si me golpean en una mejilla (algo frecuente), que ofrezca la otra

Y terminas esta serie de peticiones que me haces y que me las pasó a limpio Lucas en el capítulo 6 de su evangelio, diciendo que si me roban el manto, que les entregue también el vestido. Supongo que esto quiere decir que yo, que no suelo llevar manto, si un ladrón me roba la cartera, además tengo que hacerle un ingreso en su cuenta bancaria…

¿No te parece esto muy difícil?

¿Tu llevas la cuenta de los que cumplen esto?

Deben ser pocos, ¿no?

Como tu sabes, porque ves en lo escondido, yo tengo un problema que me lleva a leer con frecuencia este Lucas6, que al menos me hace ver las cosas según tu perspectiva, que es lo único que me puede calmar.

El problema es el de siempre, el resentimiento.

Es que me duelen mucho algunas cosas que me hacen sin merecerlas. Y siempre acabo diciendo eso que Tú no quieres que yo diga, eso de “¡¡no es justo!!”.

Hay veces, cuando sufro esas situaciones, que me callo sin dejar de recordar lo que me han hecho amargándome por dentro y tratando de demostrar que no estoy dolido con lo que me ha pasado.

Trato de ignorar a esa persona sin dejar de encontrarle defectos y estoy tan ocupado en ello que no me queda tiempo para mirar los míos.

Quiero aprender de ti, porque sé que cuando alguien me hiere es porque, en cierto modo, yo le he permitido hacerlo.

Ya me lo enseñaste en aquella ocasión en la que enviaste a tus discípulos a preparar el alojamiento ante tu inminente llegada a aquel pueblo samaritano en el que no te quisieron recibir porque sabían quién eras.(Lc 9, 51-56).

Santiago y Juan actuaron como yo lo habría hecho, deseando que les mandaras bolas de fuego para que los consumiera por la afrenta que te habían hecho.

Y Tú, tan tranquilo, decides continuar tu camino hacia otra aldea, sin más preocupación.

Eso quiero hacer yo, como Tú, que ni te pusiste a darle vueltas a la ofensa, ni buscaste vengarte, ni te entretuviste en planear cómo hacerlos pagar por su desplante.

Claro, Tú, como no esperas que te devuelvan bien por bien, puedes llevar estas situaciones con solvencia, pero yo…yo es que creo que todos son como yo…

Cuando me hacen daño por algo, he llegado a la conclusión que si me aferro a ese resentimiento que me invade y me enmaraña en deseos de venganza, el único que continua sufriendo y haciéndose más daño, soy yo.

La otra persona sigue su vida tan campante, con su daño ya hecho, y yo mientras remordiéndome por dentro.

El deseo de de vengarme o de pasar al otro mi dolor me consume y me quita energías. No pienso con claridad e incluso llegan a mi mente los pensamientos más viles.

Y de nuevo tengo que tomarme una dosis de “Lucas6”. Ese capítulo que dedicaste a este imposible que es poner la otra mejilla.

Pero si Tú lo hiciste, por qué no puedo hacerlo yo?. Si estás conmigo a diario, por qué no voy a tratar de vivir mi vida como Tú?

Yo no sé hacerlo, pero si Tú estás conmigo…

Con mi forma de ser, en la situación que viviste en el Getsemaní cuando te apresaron y uno de los tuyos cortó la oreja al servidor del sumo sacerdote, sería inevitable que se hubiera escapado una expresión como “¡toma!, ¡te lo mereces!!”, pero Tú, con toda serenidad y dándome un nuevo ejemplo, curaste inmediatamente a quien te estaba maltratando.

Y el mayor ejemplo me lo diste en la Cruz, perdonando a los que te estaban matando cruelmente. Esa paz que tenías en ese momento de infinita maldad es la que a mi me gustaría que me regales aunque sea por un momento.

A veces no sé cómo perdonar, pero he llegado a la conclusión que intentarlo y poner las condiciones para ello, ya es un paso importante.

También sabes que yo solo no puedo en muchos casos, y que necesito de tu gracia, por eso te pido ayuda para soltar la ofensa. Te insisto en que me enseñes a sacar lo positivo de cada contrariedad que sufro, y poco a poco me doy cuenta que esos malos momentos son bendiciones tuyas para formarme como persona.

Ya he llegado a la conclusión que encontrarle un sentido positivo a lo ocurrido es uno de los pasos más importantes hacia ese camino de liberación que anhelo ante esas situaciones que me desbordan.

Para finalizar, te quiero volver a dar las gracias por tantas enseñanzas que nos explicaste y que pusiste en práctica para que en nuestro día a día sigamos encontrando en ti la salida a las emboscadas que nos presenta la vida.

Gracias por haberme hecho el infinito favor de elegirme discípulo tuyo.

Gracias Señor, un fuerte abrazo.

.

Lázaro Hades.

.

 

 

 

 

 

 

 

7 pensamientos en “¿CÓMO SE PERDONA?”

  1. BUEN DIA SR. LAZARO.

    LE CONFIESO QUE HOY SI LLORE CON SU CARTA, PERO AL MISMO TIEMPO ME CONFORTA Y ME SIRVE DE MUCHO, PARA SABER PEDIR CON HUMILDAD A DIOS, EL “APRENDER A PERDONAR”, SITUACION QUE ES MUY DIFICIL HACER, SOBRE TODO CUANDO UNO SE SIENTE MUY OFENDIDO, HUMILLADO, RESQUEBRAJADO, DOLIDO, Y MARCA TU VIDA PARA SIEMPRE.

    A QUIENES LES HA SUCEDIDO ESTO, Y QUIENES HAN PERDONADO ESAS FALTAS, PERMITAME COMENTARLE QUE EXPERIMENTA UNO, UNA INFINITA PAZ, LIBERACION, Y, YO LO HE SENTIDO ASI “SANACION DEL ALMA” CUANDO UNO PERDONA; PORQUE SI ES DIFICIL PEDIR PERDON, ES MUCHO MAS DIFICIL PERDONAR, Y NO ME REFIERO A “COSILLAS DIARIAS” DE LA VIDA, SIN SENTIDO, SINO A COSAS MAS GRAVES.

    PERDON SI LOS REVOLVI, A VECES SIENTO QUE NO SE EXPLICARME, QUIZAS LE FALTAN PALABRAS A MI VOCABULARIO, PERO ESO DE LA EXPRESION, NO SE ME DA. DIOS LOS BENDIGA Y MUCHAS GRACIAS SR. LAZARO POR AYUDARNOS!! UN ABRAZO.

  2. Lo peor de todo,creo,es cuando vamos de víctimas,de sufridores,cuando alguien nos hace daño.Yo también la firmo con vuestro permiso.El tema del perdón siempre es difícil·

  3. …Porque no hay árbol bueno que de fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que de fruto bueno.
    Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.
    El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca…
    Gran referente Lucas 6, todos deberiamos leerlo a diario. Yo tambien acudo a esa lectura para encontrar sosiego.

    No está el discipulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro. (Lucas 6)

Deja un comentario