GANAR – GANAR

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‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Mc 12,28-34)

En la década de los 80 comenzó a desarrollarse en España la que hoy es la cadena de supermercados más importante del país.

Por aquel entonces, el presidente de la compañía aplicó unos criterios empresariales nunca antes desarrollados en una empresa de ese sector, que hoy parecen muy normales, pero entonces resultaron muy novedosos.

Su estrategia de gestión ha sido uno de los temas más recurrentes en las escuelas de negocios.

Acudiendo a algún seminario con el objeto de aprender más sobre la filosofía de esta empresa, además de otros muchos conceptos, me pusieron como referencia un archiconocido libro: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, cuyo autor es Stephen Covey. Entre esos hábitos nos ponían como ejemplo del éxito personal y empresarial el hábito número 4: GANAR-GANAR. (puedes ver un video completo sobre esto pulsando aquí)

Hoy, este hábito nos ayudará a entender un poco mejor el mensaje del Evangelio.

Cuando oyes un Evangelio que conoces casi de memoria es muy frecuente que con facilidad desconectes en cuanto el sacerdote comienza a leerlo: “Ah, la del hijo pródigo, este ya lo sé…” Cambias de canal, comienzas a repasar lo que tienes que hacer en cuanto termine la misa y no dejas que Dios termine de contarte lo que hoy te quiere decir.

Qué decir del mensaje que hoy nos deja Jesús: “Amar al prójimo como a ti mismo”. Puede sonarte a frase hecha, tantas veces oída que puede pasar desapercibido el mensaje más importante que Cristo nos dejó a su paso por nuestras vidas.

A mi hoy me ha dicho algunas cosas muy claritas que quiero compartir contigo.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Esta es la síntesis de la vida. No hace falta ser cristiano para entender que en vivir de esta forma está el acierto de nuestra existencia.

“Amar” es la única forma sana de vivir ante Dios…y ante las personas.

Se puede vivir de tres formas:

– Puedes vaciar tu vida de Dios, y ser una persona políticamente correcta y socialmente muy bien posicionada, que piensa en el prójimo y da la espalda a la religión.

– Por otra parte, puedes ser alguien muy religioso, de muy buenas prácticas, que piensas que lo importante es estar bien con uno mismo y con Dios al que honras, pero das la espalda al prójimo.

– Por último, la opción que Jesús propone a los cristianos: combinar las dos primeras. No es posible amar a Dios y desentenderse del hermano.

El riesgo de distorsionar la vida desde una religión “egoísta” es siempre grande. Por eso es tan necesario recordar el mensaje esencial de Jesús.

No hay ámbito sagrado en el que podamos estar a solas con Dios ignorando a los demás.

No es posible adorar a Dios en el fondo del alma y vivir olvidando a los que sufren.

El amor a Dios que excluye al prójimo se reduce a mentira.

Si no amamos al prójimo, no amamos al Padre de todos.

Te pongo un ejemplo para que lo entiendas. Tienes a un buen amigo al que aprecias y con el que llevas una relación de muchos años. Pero resulta que a su hijo no lo puedes ni ver. Lo tratas con desprecio, lo ignoras, lo ridiculizas y te burlas de él.¿Crees que el padre puede entenderte cuando le dices que le tienes aprecio?.

Lo mismo ocurre con Dios. Te vuelvo a poner el mismo ejemplo. Dices que eres amigo de Dios, lo aprecias, lo quieres y llevas con Él una relación de muchos años. Pero resulta que en tu entorno hay un chico de raza negra, inmigrante africano al que tratas con desprecio, lo ignoras, lo ridiculizas y te burlas de él. ¿Crees que el Padre puede entenderte cuando le dices que le amas?

Sin darnos cuenta dejamos que el Malamén del que hablábamos el otro día, deje anidar en nosotros sentimientos de egoísmo, frialdad e insensibilidad hacia los demás. Con sutileza, el enemigo impide que desarrollemos más ternura, fraternidad y solidaridad con los que lo necesitan.

No es fácil amar de verdad. No puedo leer esto y decirme que a partir de esta tarde voy a amar más que nunca. El amor no se improvisa, ni se fabrica de cualquier manera. El amor se acoge, se aprende y se contagia.

El amor es algo que se cuece a fuego lento. Dejándose prender por la llama del amor de Dios.

Amar al prójimo consiste en desprenderte tú de algo para que el otro lo reciba. Al mismo tiempo recibirás tú lo entregado,no necesariamente de la misma persona. Se trata de GANAR-GANAR.

Se trata de sacrificar algo de ti, para que lo reciba otro. Si dejas ganar algo al otro, tu lo vas a recibir igualmente. Esta máxima es clave no solo del éxito empresarial, sino en todos los ámbitos de la vida, y sobre todo, en la vida de un cristiano.

Si amas al prójimo estarás en comunión con el Señor. Eso es lo que te está diciendo hoy Jesús.

No se puede vivir cerca de Dios si das la espalda al prójimo. No lo puedes querer solo para ti.

Entrega amor, en cualquiera de las versiones que puedas imaginar, al que sabes que lo necesita. Vas a recibir el ciento por uno de lo que estás dando.

Con Jesús no te la juegas, es una apuesta segura, es GANAR-GANAR.

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Lázaro Hades.

Gracias Señor por tu amor infinito.

Toda una vida se me hace pequeña para agradecerte el enorme favor que me has hecho al elegirme discípulo tuyo.

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4 pensamientos en “GANAR – GANAR”

  1. En los momentos de bajón es difícil amar al que te ha hecho daño, te ha ofendido, te ha tratado mal… sale a flote el amor propio y ¿cómo a mi me hace esto… con lo bien que me porto yo con él?… Se me pone un muro delante de mis ojos “MALAMÉN” (que ha sido todo un descubrimiento) y no veo más alla… no me acuerdo de la ayuda que me prestó esa persona cuando no estaba bien… cuando me escuchó otra vez el mismo problema… que me aguantó mi malos modos… mi mal gesto en un momento dado… mi desprecio… Yo quiero que a mi me quiera todo el mundo, me perdone todo el mundo, me acepte como soy todo el mundo… ¿y yo? ¿GANO o pierdo?… a pensar… ¡Muchas veces, qué mal trato al prójimo!
    Muchas gracias.
    Un saludo.

  2. ¿Cómo podemos conseguir amar al enemigo?, ¿Cómo podemos conseguir amar al prójimo como a ti mismo?…¿no es un poco difícil?, pienso que con la ayuda divina si lo podremos conseguir porque para Dios nada es imposible, pero por sí solos creo que es muy complicado. Oremos pues para que Dios derrame el Espíritu Santo sobre nosotros para que así podamos cumplir de corazón éste mandamiento.
    Muchas gracias Lázaro.

  3. Que razon tienes;Nieves.Ayudame Señor ,yo solo no puedo….te lo pido ahora que tengo al Malamen metidito dentro….y lo peor es que no quiero…..Besos.

  4. Que difícil es seguir a Dios y cumplir sus mandamientos, debemos orar para alcanzar la santidad que Dios quiere de nosotros

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