LA SOBERBIA

soberbia

Qué bien queda exclamar aquello de “yo soy una persona sencilla”. Parece que eso vende más, que nos hace mejores el decirlo.

Pero somos lo que hacemos y no lo que decimos que hacemos.

He descubierto un buen negocio. Un trato altamente rentable.

Si se pudiera, nunca obtendríamos mayor beneficio que comprando a un hombre por lo que realmente vale y vendiéndolo por lo que él dice que vale.

El beneficio sería brutal, porque la diferencia entre lo que decimos de nosotros es enormemente superior a lo que somos.

Hoy toca hablar de una cosa que Malamén ha puesto en nuestro interior, que ocupa mucho sitio y que hay que agarrarla bien para poderla fulminar. Atentos…

Nos enfrentamos a una amenaza palpable que se manifiesta cuando menos lo esperamos…

Se llama SOBERBIA.

Es importante que la identifiquemos bien:

La soberbia es la que hace que queramos ser centro de la atención.

La soberbia nos lleva a pensar que somos los mejores, que lo hacemos todo bien o que lo hacemos todo mejor que nadie.

La soberbia nos lleva a no aceptar nuestros fallos, y de haberlos, la culpa es del otro.

La soberbia nos hace pensar en exceso en nosotros y olvidarnos de los demás.

La soberbia nos invita a hablar mucho sobre nosotros y exagerar nuestras actitudes con adornos figurados.

Pero, ¿cómo podemos combatirla?.

Si estás leyendo esto es porque cuentas con una ayuda para abordar cualquier inconveniente que se presente en tu vida, sea del tamaño que sea. La solución no está en este texto, faltaría más, la solución está en tus inquietudes cristianas, está en que si has llegado hasta aquí es porque un día comenzaste a darte cuenta que Dios te está amando y que, o te limitas a creer en El o te levantas y le sigues convencido que sentir el amor de Dios y aprovecharte de eso es la solución ante cualquier amenaza.

Ojo, ten en cuenta que no es lo mismo sentirte amado que saber que eres amado sin más. Saberlo lo saben todos, creyentes y no creyentes, sentirlo solo lo sienten los que creen y le siguen.

A lo largo de nuestra vida van a acontecer situaciones que se nos escapan de nuestro control. Contratiempos en los que enseguida tendremos en la boca el “no puedo”. En ese momento es cuando tenemos que girar la vista a Dios y pedirle, “ayúdame con esto que yo no puedo solo” “¿cómo lo hacemos?”,” ¿cómo quieres que lo hagamos?

En una lectura recordaba cómo los apóstoles Andrés y Juan lo dejaron todo para seguir a Cristo al oírlo decir: “venid y veréis“. Si vamos es para estar con El, y estando con El abordaremos nuestras imperfecciones con una solvencia que se escapa de nuestros razonamientos humanos.

Seguro que alguna vez habrás tenido dudas sobre tu comportamiento o has oído eso de “pues vaya cristiano que estás hecho…”.

Ser cristiano significa prestar tu cuerpo a Cristo e ir trazando en ti su actitud a lo largo de tu vida. Con tus imperfecciones, tus fatigas, tus cambios de humor… con todo lo que tú eres, pero junto a El.

Si hemos decidido “ir y ver” como lo hicieron Andrés y Juan, abordaremos juntos las asperezas de nuestro camino.

Vivir junto a Cristo es el remedio ante la soberbia y ante tantos otros inconvenientes que impiden que se manifieste en nosotros la sencillez de un Dios que decidió nacer en un establo.

La soberbia es calculadora. Tiende a apropiárselo todo.

Compensa intentar ponerle cerco a esta actitud de fondo que, como todo lo que la rodea, socava los cimientos del alma.

Compensa escapar de sus redes. Nuestro trato íntimo con el Señor, hablando con Él de tú a Tú, sabrá buscar modos de desactivarla.

Podemos decirle con sencillez:

Dios mío, pon en mi alma una luz roja que pueda encenderse y avisarme, en todo momento, de mis faltas de humildad.

Porque ese será el índice de que estoy, aun sin darme mucha cuenta, apartándome de Ti. Y no quiero apartarme ni un milímetro.

Que cuando piense: “esto lo puedo hacer yo maravillosamente bien”, rectifique enseguida: “esto lo vas a hacer , Señor, porque me conoces y me amas, porque hacerlo a tu modo será la mejor manera de sacarlo adelante”

“Yo estoy desde ahora a tu disposición para, sin ponerte pega alguna, hacer lo que me pidas y que así seas Tú el que lo solucione”.

Sé Tú el único que brille.

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Lázaro Hades

Gracias Dios mío por tu amor infinito.

Toda una vida se me hace pequeña para agradecerte el enorme favor que me has hecho al elegirme discípulo tuyo.

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4 pensamientos en “LA SOBERBIA”

  1. Gran pecado es este!!! y el que me ha hecho tanto acercarme a Dios….tambien te lo digo.
    Porque es el que te hace ladrona de los bienes que he recibido de Dios que han sido innumerables, de verdad
    Me gusta recapacitar y reflexionar….pues el haberme encontrado con mi debilidad ha hecho que no haga nada sin contar con el Señor y El no tarda en mostrarme mis limitaciones pero a la vez por su Gracia anhelo su Amor y dejarme hacer po El que es el Unico que a traves de mi puede amar…a mi y despues a los demas…me dignifica y hace que los sentimientos se pongan a su Disposicion. y Pasar poco a poco de la esclavitud ala Libertad.

  2. Llevo un año meditando sobre ella, porque cada día descubro que con quien más la uso es con Dios. Cada vez que dudo, que juzgo mis caídas sin la visión de la misericordia de Dios, cada vez que dejo que el desaliento o la tristeza se instale en mí, me estoy dejando llevar por el “yo”. Y el “yo” siempre lleva la marca de la soberbia.
    Un fuerte abrazo. El domingo a las 6 de la tarde me uní a tí ya sabes donde.

  3. GRACIAS SR. LAZARO! POR QUE DIOS NOS HABLA POR MEDIO DE UD., DESCUBRI QUE TENGO ALGO DE SOBERBIA, PERO CON LA AYUDA DE DIOS, PODRE HACERLA POCO A POCO A UN LADO, PRENDERE MIS FOCOS ROJOS. DIOS LO BENDIGA.

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