DECÁLOGO PARA UN VERANO CON CRISTO

verano

 

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Un cristiano, en el verano, no esconde ni guarda su fe como quien deja en el armario el abrigo de invierno. Somos cristianos siempre y, por lo tanto, nuestra comunión con Cristo ha de ser consciente y constante.

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La vida cristiana no se sostiene solamente en el “ser buenos”. Bondadoso, al cien por cien, sólo Dios. Por ello mismo este tiempo es propicio para no olvidar a Dios y ser rostros vivos de su presencia. Las prisas son enemigas de la caridad sin ruido.

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Sin oración, un cristiano, es un molino paralizado. Muchos de nuestros fracasos y deserciones se deben a que hemos roto la “línea” telefónica con el Señor. La oración nos hace fuertes, nos clarifica, nos hace reflexionar y llevar a cabo la voluntad del Padre.

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La Eucaristía (además de obligación moral) es una necesidad física y espiritual. Si ya con ella nos resulta llevar una vida relativamente cristiana, sin ella nos convertimos en marionetas del mundo. Quedamos a merced del único alimento material que el mundo ofrece o que el escaparate efímero nos presenta.

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En el verano vamos buscando el sol. El culto al cuerpo no puede estar por encima de la adoración a Dios. Él sí que es el único Sol de justicia. Es quien broncea de verdad aquellas entrañas que, sin verlas, sabemos que son importantes para ser solidarios con los demás y amantes de Dios: el corazón y el alma.

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“Dime lo qué lees y te diré cómo piensas”. ¿Acaso un cristiano no ha de nutrirse con palabras de esperanza? Un buen libro, con criterios cristianos, será garantía de un pensamiento recto, de una conciencia lúcida.

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7

La Creación la ha puesto Dios para nuestro deleite. Nuestra tierra está sometida a una constante alteración y degradación fruto de las ansias de disfrute del hombre. Respetemos el entorno donde descansamos y gocemos de tantas cosas buenas que el Señor pone a nuestro alcance. Cuesta siglos repoblar la tierra, horas el incendiarla.

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La belleza, el arte, la música clásica…nos puede llevar al encuentro y al disfrute personal de Dios. Un santuario es una puerta abierta a la fe. María Virgen es una mano que nos empuja hacia el Señor. La grandiosidad de un templo es un aperitivo de la gloria que nos aguarda en el cielo. ¡Disfruta de la huella que el hombre ha dejado a través del arte y como fruto de su fe!

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9

El silencio y la contemplación junto al mar. La escalada de montañas como signo de nuestro esfuerzo por llegar al cielo. Nuestro descanso como antesala de lo que un día desea Dios para cada uno de nosotros…pueden ser reflexiones que nos ayuden a vivir este tiempo estival con sentido cristiano.

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En el valle o en el mar, en la montaña o en una aldea, adentrados en el bosque o perdidos en un desierto. Frente a una catedral o por las calles de una gran ciudad: no olvidemos que somos cristianos. No olvidemos que, Dios, va con nosotros.

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5 pensamientos en “DECÁLOGO PARA UN VERANO CON CRISTO”

  1. Muchas gracias Lázaro, lo tendré en cuenta… cuando tienes la suerte de ser uno en el que el Señor derrama su gracia, no se le puede poner un cartel “Cerrado por vacaciones”. Señor sigue trabajando en mí. Sigue derramando TU gracia y TU misericordia sobre mí. Gracias Señor por todo lo bueno que me das cada día y a veces no lo aprecio. GRACIAS.

  2. Me encanta el mar, pues me pongo a orar flotando eso me llena mucho, me encanta parece que estuviera flotando hacia el cielo.
    En la montaña realizó lo mismo sobre todo cuando voy al Páramo la Culata, me siento en una piedra o cerca de los riachuelos, y mirando el cielo, las montañas , todo lo que me rodea ahí oro. Es algo que no se explicar pero me siento muy bien.

  3. MUCHAS GRACIAS SR. LAZARO!! SIEMPRE QUE VOY A LA PLAYA, AGRADEZCO A DIOS POR LAS CREACIONES TAN HERMOSAS QUE REALIZÓ, SON UNA BENDICIO Y OBRA DE SU AMOR, BENDITO SEA DIOS!.

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