¿DÓNDE RECLINAR LA CABEZA?

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«Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Mt 8, 18-22

¿Dónde reclinar la cabeza?. Vaya cuestión.

Lo que nos dice Jesús en este Evangelio tiene un profundo significado que voy a tratar de descifrarte. Puede que tengas que releer el texto para entenderlo, pero creo que merece la pena detenerse en el significado verdadero de esta afirmación del Señor.

Ser apóstol, seguir a Jesús, se puede interpretar de muchas formas, pero lo más importante, si realmente queremos seguirlo sin ambages, consiste en no apoyar nunca nuestros razonamientos en soporte alguno que no venga de Dios.

Cuando Santa Teresa de Ávila decía que solo con Dios basta, no estaba dejando una bonita frase para escribirla en la portada de un libro. Ella tenía claro que todo lo que no esté apoyado en Él tiene difícil sustento.

El 1 de julio de 2010, hace hoy 4 años, el que escribe estas palabras entró tímidamente a una misa temprana sin saber muy bien que iba a pasar a partir de entonces. Solo me preguntaba qué estaba haciendo yo allí.

En ese tiempo yo no sabía que no tenía donde reclinar la cabeza. Andaba tan perdido que pensaba que entre las cosas de la tierra estaba el apoyo para ser feliz. Y quién no pensaría así teniendo la familia que tengo, con la enorme felicidad que me aportan mi mujer y mis dos hijas.

Pero la cabeza, la loca de la casa (como también la define Sta. Teresa), andaba un poco perdida porque no dejaba de dar vueltas buscando la calma. Algo que llega solo, cuando desde el alma al cerebro construyes una autopista que permita que por ahí circule un tipo de amor que solo conociendo a Cristo puedes llegar a entender.

Es ese Camino que Jesús dejó abierto para cada uno de nosotros y que yo comencé a descubrir a partir de ese día con todas sus magníficas consecuencias.

Aún así, aún habiendo estado conectado a Cristo desde entonces, con tarifa plana de Gracia, todavía hay momentos, etapas de mi vida, en los que sigo cayendo en las trampas que el enemigo nos tiende. Esas emboscadas que nos prepara mezcladas con nuestra cotidianidad para que creamos que lo más importante es reclinar nuestra cabeza sobre nuestros quehaceres personales y sin darnos cuenta, no percrtarnos de que cambiamos el punto de apoyo con más frecuencia de la indicada.

No quiero confundirte. Debes encontrar satisfacción en todo lo que haces…pero nunca olvidarte de tu pobreza, de tu pequeñez y buscar en todo, SIEMPRE, la gloria de Dios. Exactamente eso es lo que quiere decir que el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

Hazte a la idea que no haces nada para ti, que todo es para gloria de Dios. No apoyes en ti mismo tus intenciones.

Muchas veces buscamos obrar bien, y lo perseguimos con todas nuestras fuerzas. Tratamos de hacer lo mejor, en el estudio, en el trabajo, con nuestros hijos, con los amigos… sin embargo, la lucha cansa y con el tiempo podemos desanimarnos.

Nos empieza a costar trabajo seguir haciendo lo bueno, aparecen los atajos de lo fácil, nos comienza a agotar la perseverancia, el trabajo da pereza. Nace la inconstancia.

Hay decenas de razones por lo que esto ocurre, pero hay una raíz profunda que hace aflorar este mal y esta es la falta de rectitud de intención.

Para descubrir qué es esto podemos comenzar por pedir, desde ahora mismo, y yo diría que para toda la vida, que Dios nos ayude a conseguir que todo lo hagamos para su gloria. Solo para su gloria. Solo por amor a Él.

Ojo. Esto no es tarea fácil.

Cuando se nos mete otra intención en las cosas que hacemos, tales como quedar bien delante de los amigos, figurar delante de los jefes o profesores, ser el que más destaque en la parroquia, ser el mejor en una materia o algún deporte… difícilmente perservaremos en este propósito porque, con el tiempo, ya no seremos de esa élite, aparecerá otro mejor y nos cansaremos.

La rectitud de intención hace referencia a la intención con que hacemos la cosas: si nos buscamos a nosotros mismos o buscamos a los demás. Se trata de reclinar la cabeza en el sitio adecuado.

Una intención equivocada hará que la acción deje de ser buena, porque no basta hacerlo con la mejor voluntad y que sea una buena acción, sino tener también recta intención.

En el fondo, en absolutamente todo lo que hacemos, nos buscamos a nosotros mismos.

Por eso, hoy puede ser un buen día para comenzar a pedirle a Dios que nos muestre cómo podemos ir reclinando nuestra cabeza más en Él. Que nos enseñe a tener intenciones rectas.

La intención con que hacemos las cosas cambia constantemente, porque sin darnos cuenta tendemos a buscarnos a nosotros mismos.

Por eso, no te extrañe que aquello que comenzaste con deseos de agradar a Dios y a los demás, poco a poco se vaya tornando en algo pesado, surgiendo una especie de queja interior que pide compensaciones o halagos por la tarea realizada.

Conviene darnos cuenta de que somos normales, y por eso es imposible que no nos sintamos fenomenal cuando nos felicitan por las buenas notas o por el buen tipo que tienes o lo guapo que estás; y te entristezcas cuando ocurre todo lo contrario.

Es normal. Eres normal.

Es entonces cuando toca rectificar la intención. Junto con ese gusto superficial, rectificar en seguida, y ofrecérselo todo a Dios con alguna oración: es para ti, es para tu gloria.

De este modo, cuando te felicitan por tu inteligencia, recuerda que Él fue quien te la dio, y a Él debes devolverle sus frutos.

Cuando te halaguen por tu delicadeza, por tu belleza o por tu educación, piensa que todo viene de Él y a Él vuelve, y agradéceselo como don suyo que es.

Rectifica: Señor, pienso que es cosa mía, pero sé que se debe a ti. ¡Todo para ti! Perdona que me gloríe en mis cosas. Todo para ti.

Es bueno que cuando comenzamos un trabajo lo ofrezcamos a Dios, cuando estemos en ello renovemos ese ofrecimiento, y al terminar hagamos otra vez lo mismo. Así será difícil que nuestra mirada se centre en nosotros mismos, y será más fácil saber dónde tenemos que reclinar la cabeza.

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Lázaro Hades.

Gracias Dios mío por tu amor infinito.

Toda una vida se me hace pequeña para agradecer el enorme favor que me has hecho al elegirme discípulo tuyo.

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6 pensamientos en “¿DÓNDE RECLINAR LA CABEZA?”

  1. Muchas gracias Lázaro y feliz aniversario.
    Señor, pienso que es cosa mía, pero sé que se debe a ti. ¡Todo para ti! Perdona que me gloríe en mis cosas. Todo para ti.
    Un saludo.

  2. MUCHISIMAS GRACIAS SR. LAZARO, EN REALIDAD OFREZCO MI TRABAJO AL EMPEZAR CADA DIA, AL ENTRAR A LA OFICINA, PERO AL TERMINAR ME OLVIDO Y SALGO CORRIENDO, NO DOY LAS GRACIAS….., DESDE AHORA LO HARE.

    DIOS LO BENDIGA.

  3. Gracias por todo, he compartido tu publicación con mi grupo de amigos, espero sean mas quienes te lean y escuchen tus pensamientos y sobre todo a Dios.
    BENDIABRAZOS en el Señor.

  4. Muy buena reflexión,es verdad,cuanto apoyamos nuestra mente en cristo,los resultados son optimos.pero cuando centramos nuestra atención en lo emotivo,estamos en problemas.en geremias 17:9 se nos dice;engañoso y perverso es el corazón mas que todas las cosas.

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